sábado, 21 de febrero de 2015
Convertido en Palabra
Una carta. La historia
del liquen en estaciones de cipreses
en ella, la formaciòn del acto entre
reconditas primaveras de libèlulas y
forasteros. El cigueñal en
la boca.
Occidentales voces que el infinito
crea en un abecedario de limites y neologismos.
El planetario fugaz de un santuario asciende
a eventos de cielos y plagas
donde la crispaciòn de una noche era
adjetivo de todas formas en
la era del objeto.
Como quien conduce a la luna esa
lexicografìa de extraños amuletos que
abandonan la carne entre
piràmides de aceite y
propiedades fonèticas de un hilo
buscando una visiòn
un tanteo psicodèlico con
la civilizaciòn o el apogeo del
cual se desprenden estremeciendose
dos alas, una libèlula
a veces.
Como un jardìn quizà.
Con aquello que trasciende en los labios
para reconocer en silencio.
Todo aquello que desde el interior
se une al hemisferio
convertido
en palabra.
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