martes, 1 de abril de 2014

La Figura y la Realidad






Las figuras caminan representadas por una tradiciòn.
En ellas los vortices perpetraban su historia. Una historia
particularmente epistolar, llena de cucharas. Unas
veces insinuaba girasoles, otras cristantemos.
Nunca supe de què parte de la ola provenìa todo esto.
Las figuras estiraban su linaje de ninguna catarata.
No tenìamos coordenadas con las cuales marcar
posibles coincidencias geograficas: primera
condiciòn para llegar. No tenìamos explicaciones
de fragatas. Tampoco dimensiones que bebieran
la intensidad del arco en alguna de ellas; intensidad
-esta vez- bañada de daguerrotipos. 

Caminaban y representaban tambièn puertas, osculos
y escaleras de antañas cubiertas por el polvo. En esos
dìas eramos profanadores del verso sin que el verso
hablara.

Caminan doblando amplicaciones, ondulaciones 
de sesgos, universos de siseos.

Desnudando lo que juega en el trigo con el placer
del lenguaje cuando deja de ser idioma y lenguaje.

Una de ellas encuentra uno de los filos de la realidad
y lo corta.

Y por un segundo su universo entero desaparece.



Guillermo

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