sábado, 1 de agosto de 2015

Espirales






Mundos por donde el viento trabajo de
manera invisible y dejò a la transparencia
estrellarse en un corzo, donde practicaban
los astros su paso por la tierra.

Huellas, una mas distante que otra y en
relaciòn al mar los suburbios, en ellos la
busqueda del pelìcano y lo hialino fue simil
del pièlago, un pielago tomado de los labios
por la hojarasca; aquì la esperanza de otra 
belleza, era oir sòlo una palabra.

Y màs de una en el aliento. Màs de una que
exhalada era el principio del fosil, la conversiòn
del sedimento, la manera del iridio en una
manada, cuando las hordas conjugaban un velo,
un velo transportado por estelas y perdigones
sòlo de cinematografìa; algo como el sol al
forjar dimensiones.

Tridentes, hoy en la escatologìa volvemos a 
oir una estrella, una que camina sobre puentes
con una herida celeste en su hemisferio y en
ella nosotros escribimos que allì sòlo erraba
una escalera hacia el fosforo, un lirio de sal
estrechado por el sol en las uñas.

Y las escayolas? Llenas de sudestadas se unen
fabricando estaciones de mirra en secreto, 
proporciones donde emergen los santuarios y
recorridos, acompañadas con bolidos de meandros
en sus deltas, por los cuales erigen aùn las
regiones, esa salmo hacia la lluvia, cargado de
espirales.

Cercanos, tan cercanos a un vortice.





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