jueves, 9 de junio de 2011

La Luz Redonda

Clerigo arsenal, fisgòn de arpon
junto a un festival de arnes dormìas,
dominado por alabeos de cutis
y la luz transcurrìa.


Transcurrìan tambièn dactilògrafos.
Labradores de puas.
Deambulabas con antecedentes
de lesiones y datiles unida a un arabe cipres
bañado por veredictos
desfigurado por resurreciones.

Por desampàros buscando un ritual
un paupèrrimo logro, donde las tramontinas
vuelven al sueño y esa ignorancia
es tan inculta como los talegos,
igual a lo sagrado arrastràndo su alma
minuciosamente
hacia un puente
que sòlo serà de nuestros ojos.


Porque nunca podremos cruzarlo.





Guillermo isaac paredes mattos

La Metáfora del Espíritu

Vivir como lo hace la incertidumbre.
Haber inventado tu propia noche.
Crear un nombre para las diferencias.
Reconocer la huella del rito en la literatura
porque toda literatura es un rito.

Buscar el canto más humedo de la niebla
donde el día parece escudriñar el tiempo
al deformar un planetario.


Reflexionar en el pensar una oración
el semántico agudo del escrito,
despuntando al calíz de una cordillera
donde sólo se mecen montañas.

Descender único entre las azoteas
idéntico al barro
tan seguro en el libro de los anonimatos
como un titán en celo, soñando sólo un verso
uno sólo,
un poema que no sea reflejo de nada
sino una bestia sin amarras
exfoliando avezadas marismas
donde descansan sus secuaces

Oir que percibimos
al oriente del despojo
entre el desdén y los cabellos,
femáticos. Como una audacia sin puertos
en medio del propósito.


Allí donde todo corazón es persuadido
por el latido
para despertar un día encerrado en el pecho
de los hombres.



Guillermo Isaac paredes mattos

miércoles, 8 de junio de 2011

El Propòsito y mi Inteligencia

Nadie es mortal, porque hay sòlo una vida.
No somos victimas en nuestro espìritu
pues es èl todo un naufragio. Y la palabra
està sola para explicarlo.

Alguien dice en ello desasimiento, otros
en su calma, desesperaciòn.


Nadie. La palabra es un hecho divino,
una suprema existencia entre continuidades
medita en hondas estelas
en hambres de diàlogos y otros cabellos,
con otras espumas o el oido
de temerariamente ser ensordecido
igual al ser que recoge sus gotas
y las almacena entre campanarios
de barro sin explicaciones.


Pero el amor es una tiniebla
entre el propòsito y el pensamiento,
entre sacerdotes de hondas clarinadas
perpetrando con nosotros
desde nuestros sonidos
ese campo irreconocible
llamado individualidad.

Monje marcial que ronda las tinieblas
para terminar de aprender en ellas.

Para no buscar màs interpretaciones.

Observa nombre, no hay prolegòmenos
pero si existe la anagogìa y ciencias
de vertebras llamàndonos
con misteriosos ojos
cuando intentamos caminar
mientras nuestra conciencia
describe la narraciòn de un tambor
que grita con la lluvia.

U otro poema que muere entre mi busqueda
y su inteligencia.





Guillermo isaac paredes mattos

lunes, 6 de junio de 2011

La Idolatría Escarlata

La inteligencia como una cruz ancestral
cruzando las azoteas, donde los hechos son motines
y la hojarasca, pronunciación
que despierta duerme.

La inteligencia es otro predicado, una definición
donde el abismo siembra la voluptuosidad
en un pétalo y su grabado de jardínes.


A lo mejor un tabernáculo.
La voluntad que muerde un testamento.
La idea del patriarca cuando dibuja el absoluto
y la divinidad es incendiada como
un rey de paganas escrituras
cuyo tiempo
se agarra de las uñas antes de caer a una idolatría
escarlata.


Su pulso cita extrañas cavernas
una primavera de serpientes, la inteligencia
es la fecha presunta en la mente
cuando su memoria
queda rociando de fundamentalismos
una torre,
fundamentalismos hechos de campanas,
fundamentalismos de piel
o ballestas
con arrebatos de sol y sombras transparentes.


Una anarquía con laberintos de craneos
llevando cartas a la retótica
mitones de naturaleza
desolladas por las manos,
por los inicios de la angustia en una revuelta
mientras la eternidad reflexiona una vez más
entre estereotipos
y corolas.

Y todo vuelve a ser devenir.

Conjugación del templo
en lo sagrado.

Sacerdote lejano de dialécticas
destinadas a unir el presagio
entre iniciaciones.






Guillermo isaac paredes mattos

La Brújula de tres colores

El verde pues conoce más que el hombre
el follaje y la hierba.

El azul pues su corazón descendió
de la noche buscando los
cielos.

Y el rojo porque podemos hallarlo
en todas partes, ya que esa
fue voluntad de
la sangre.





Guillermo isaac paredes mattos

jueves, 2 de junio de 2011

Lo Atroz y el Nombre

Amancebados por la bruma, vacilan
los flagelos.

Las manchas crecen ahora, casi anonadadas.

Por huidas que azóranse, encantadas por
desprecios.


Detrás de una, el abedul,
el monasterio incriminando lasceraciones,
pruebas para un silogismo desterrado
en una avenida,
donde cunden resplandores.

Aplanámos agobios, dimos cita a imitaciones
y llanuras, concientes de una chaqueta
caminamos hasta la profanación,
devotos de un animal,
silenciosos como una escultura.

Discrepába. Toda sinaléfa en mi corazón
lo hacía y en mis rusticos emblemas
de la realidad, la razón fue una alegoría
un germen de noche donde la necesidad
era un escolio.


En los abecedarios, repulsivos esbirros
eran hórreos céfiros
dando existencia a los hombres.

A equilibrios de estrépitos.

Y entre músicas ahogadas de brea
lo atroz volvió al nombre.






Guillermo isaac paredes mattos

Tercetos de la Inmensidad

Brillos Nicroromanticos


El azul es la espuma dividida por los astros
la matinal conjunción de lo mortal en un arco
que teje la orilla cuando nada la advierte.

Es un huerto de espías camino de un barco
sonde presiente el verdugo las manos de la muerte
dorada por un sol de pensamientos y crepúsculos.

La luna mientras tanto es un ojo de esperma
una savia de estelas descolgandose entre botas
que gotean pasillos de fardos con las hojas.

El azul es un huerto de extrañas polillas
desiertos donde la soledad no puede involucrarse
y va tras de aquellos que sueñan entre rocíos.

Es el himno de quien teme cortejar carabinas
y entre músicas de piernas detiene la distancia
en largos y temblorosos caminos.

Que tomen los pájaros el lugar de la noche
que sean ellos presencia que tirita
y oye ya sòlo secretos entre sus sueños.

Que sea el oido y la pupila del murcielago
el corazón que añoro la verdad a rabias
y emparejo ladrillos de acero en sus labios.

Sólo asi veré la tierra de los arcos prometidos
y dios llorará aquel que no ha llegado
pues llegan los que creyeron finalmente en nada.




Guillermo isaac paredes mattos