Se aleja en el viento.
En forma de pétalo y carbón. Sin más coyuntura que su peso en el aire desfigurando la gravedad.
Y es el momento en que la gravedad repara en el ave.
Y lanza lo que siempre será obvio.
El porqué.
Se aleja en el viento.
En forma de pétalo y carbón. Sin más coyuntura que su peso en el aire desfigurando la gravedad.
Y es el momento en que la gravedad repara en el ave.
Y lanza lo que siempre será obvio.
El porqué.
Bueno supongo que este es el mundo.
No es necesario suponerlo.
Ha sido siempre material al llegar a mis ojos y por ello es que jamas lo he comprendido. Por ende nunca pude imitarlo.
De ser asi hubiera dejado de escribir.
De pensar en su intensidad y como lograr llegar a ella.
Este es el mundo y hay una botella con medio cuerpo enterrado en la arena.
Al acercarme descubro que su mensaje fue sustraido.
Leer en el hubiera sido una razon para dejar la escritura, pero no es asi.
El asunto es que aquel mensaje en esa botella explicaba la forma en que definitivamente podria alejarme de la poesia.
No es y no sera el caso.
Y dudo mucho que pueda encontrar al hombre que la sustrajo.
Asi como dudo de que tal hombre intuya que ha robado ese secreto.
Uno que
- ahora que sé lo he perdido para siempre -
Era sólo para mí.
El Relieve de una Maldición
Uno espera un poema.
El caso no es nunca el contrario.
La poesía está en algún lugar.
Solo eso.
Su espacio - tiempo, nada tienen que ver con el nuestro.
Y nadie sabe de qué dimensión cayó.
No es un ángel o demonio.
La poesía tiene argumentos muy sólidos para mostrar que su situación no está reñida a ambos casos.
Pero lo escribes.
Tu cómplice es la metáfora.
Una imagen que queda de la noche.
El pétalo de un bosque que tomaste y guardaste, mas no para una ocasión.
Solo lo recogiste.
Es un error creer que ese pétalo era una imagen o una profecía para
un instante como este.
O para cualquier instante.
Pero tú lo crees.
Estás convencido de ello.
Y esa misteriosa fe
- en realidad toda fe es sólo una maldición -
Creará otro mundo.
Aún es de noche.
Eso significa que atravieso el más profundo de todos los deseos.
Sin naipes.
Evitada por los animales.
Aún es de noche.
Y dada la mitología en ella creo que en cada mito de la misma hay un retazo de tus ojos.
Uno que iluminas.
Ajena y distante del mismo sin embargo.
Para que sea cierto.
Alguna vez camine entre la sangre.
Y ví en principio a los planetas elevarse desde ella.
Alguna vez lo hice pues supuse que allí
había una carta.
Una redactada por el granizo.
Para ese entonces la divinidad había devastado el paraíso.
Y los hombres creado lo sagrado.
Aún pienso en esa carta y
me digo: así como existen veleros también una carta.
Es en vano pensar lo contrario.
Hacerlo es dejar a la dialéctica en un plano donde la intuición
bordea la lucidez con otros estandares.
Con otros records.
Un día contemplare su superficie y
sus fronteras limitarán nada más
con mis ojos.
El universo mostrara otra mirada.
Otra humedad.
Y al contemplar aquella carta con la anuencia de los glóbulos rojos
diré que es momento de buscar una araña.
Sin saber porqué diré que es momento.
Alguna vez camine entre la sangre.
Y una de las pocas cosas que ví
Fue a los planetas huyendo casi con desesperación de ella.
He aguardado.
Tu llevabas un velero blanco en tu boca, por ello logre confundirte con el oceano.
- y si no hubiera sucedido ? -
El sol no es responsable de esa luz que se oculta - lo es ella misma - y ser lacrimógeno significa que olvidamos el agua.
Nos transformamos en paramos.
Y es aquella intemperie que convertimos en nuestra propia sed.
No puede haber otra.
Es tejida por palabras.
Termina siendo lo único por lo cual elegimos vivir.
No hay nada más para nosotros.
Mirada de la Tragedia
El poema despierta en medio de la noche buscando en su memoria.
El poema sabe que la luz es solo un pensamiento antiguo.
Su primera interrogante es la siguiente: porque tuvo que crear la realidad.
El destino lo observa con ironía.
- sea en el poema, sea en la realidad -
Y es en esa ironía donde muestra su mirada la tragedia.