martes, 31 de octubre de 2017

En Una de las Siluetas





En cada una de las siluetas.
Donde la luz es inasible.
Donde la luna opta por tomar un cristal de un acuario.
Una prolongaciòn de carne proyectando acrilicos.
El destello que despierta arañando un caliz.
El ejercicio dormido de la nutria en una rama.
En el iris amarillo de los zoològicos.
En un parentezco de polen entre interiores de lampos.

Muy cerca de todo alarido.
En los crateres de los collares donde el absoluto
se deforma.
Sobre manantiales de hojas secas donde vivieron los
jaguares con un sofisma en la boca.
Con una historia de bocinas.
Policromas y arcanas como una entelequia que avisora
universos suspendiendo un segundo 
sus exorcismos en las fronteras.

Entre extraños juguetes.

Cifrados en las sombras del infinito por el tiempo.










sábado, 28 de octubre de 2017

Diàlogo con una Pantera





Existe lo espontàneo.
Dìas como la lluvia entre las caracteristicas de un
caracol en movimiento.
Horarios de alfileres que semejan la historia de
una pantera entre la lògica.
Alamedas donde vive para siempre un carbòn.

Se encuentran debajo del brillo.
Entre destellos que buscan exorcismos celestes
en cada realidad.
Sobre eslabones que ocultan sus bocinas
o regresan de la nieve con otro nombre en sus 
rostros.

Van de relàmpago en relàmpago.
De verbo en verbo que intentan nombrar un manantial 
o en su defecto muerden un tallo.
Una arquitectura de flecos.
Un periodico donde el pubis ha encrespado
una cultura en este momento.

Existe lo espontaneo.
Asi empezaba este escrito.
Esta intenciòn o este mundo escatològico
de silabeos.

Donde la rosa vive de noche.

En diàlogo con una pantera.
















El Mismo Vuelo





El viento duerme en uno de sus leones.
Eso puede parecer de plastico.

Entre identidades y peciolos camina la
iridiscencia con su vanguardia marginal y seca.

Atravesamos las calles y nuestros sentidos nos
dicen que aùn llueve. En los charcos de agua
se esconde una ceniza.

Pero toda ceniza es una palabra.
Una brùjula que agoniza en la distancia.
Un diario de mercurio.

Las venas nos dicen que el corazòn camina
a un pensamiento diferente esta mañana.

Pero todos lo son.

Sòlo el que se reitera sobre la luz es identico
a si mismo.

Todo lo opuesto de un pàjaro.

Que en el movimiento de sus alas nunca puede
recordar un mismo vuelo.






Que Deriva a una Latitud o un Apòstrofe




Es posible que la luz no sea aerea.
Que provenga de alguna habitaciòn donde
las cenizas rotan entre lo terrestre.
Es posible.
Tanto como inaudito que el sol sea
matizado de color azul por la noche en alguna
parte del hemisferio, de manera
que jamàs podamos verlo.
Un azul que -si especulase- homogeneamente se eclipsa.
Que deriva a una latitud o un apostrofe.

Incluso que idolatra y previene a sus
idolos del hambre.
Que sugiere a las teorìas y sistemas del hollìn
en la boca, que en cada evento de sal descansan
astronomìas,
todas recogiendo los mitos agitandose entre
los cuadernos con un hilo de desesperada sed
arrancado a las calles y las proporciones.
Al sueño debajo de los topacios.
A sus imagenes contando enigmas.

Y los laberintos donde a veces emerge la palabra.

Desde un solitario reflejo.








viernes, 27 de octubre de 2017

El Universo Prometido





La ciudad se agita entre sus interiores.
Como una constelaciòn en una extraña actividad.
Igual a una nebulosa al rastrear sus propios fasciculos.

Una teorìa de carne proviene de las cofias.
De ese irse quedando solo sobre la arena, casi
igual que un circulo de fuego.

En una peninsula los pelicanos se alimentan de cuchillos.
Las flores circulan por ese extraño metabolismo.
Las flores perfilandose entre el celeste de una nada
se perfilan por ese extraño metabolismo.
Llevan secuencias de zinc. 

Andròginos jabalìes de humo naufragan
entre hordas de yesca.

Las grietas en un lado del sol esparcen adioses.
El universo vuelve a sus contenidos. En uno de ellos
hay un selva.

La brujula llena de espinas un velero.
La inspiraciòn conquista la inocencia de un tejido
en una legaña.
El viento labra sobre un ditirambo que sueña.

Que recorre aletas.

Que atraviesa el mundo, pero no como lo habìamos
soñado.

Y mucho menos como lo habìamos 
prometido.






Igual que Todo Vacìo





La flauta es un rostro.
El violìn despierta en una de las cabelleras 
del aura.
Ciclopeo el eter lleno de apariencias.
Misterioso el verbo que supura en
un rasgueo.
En la mandibula diseñada por un tallo.
Por escoltas de vidrio.
Por estrellas disecadas en la cola de un
cometa.

Lenguas de cera entre manantiales desde
los cuales la magia es un abecedario.
Eclipse y dragamina de un eje.

Las tradiciones descienden con un motor
de luz en sus sienes.
Diversificandose en una aleta al desgarrar.
Reencarnandose o desfigurando.

Igual que todo vacìo en el caos.





miércoles, 25 de octubre de 2017

Alrededor de las Manzanas





Creo que algunas veces el dìa tiene su sombra.
En otras sucede todo lo contrario.
Y lo ùnico que se percibe es una luz en el pelo
distribuida en el craneo de manera
que este parece ser un oceano.
Ello podrìa afirmarse totalmente. Pero el hecho
es que no hay una ola. De allì sòlo
caen destellos.

Creo que algunas veces el dìa tiene tambièn
un periodico.

Miro los hilos.
Los que pertenecen a los cachorros o los que
se inclinan a la multitud con una feria en cada uno
de sus ojos.

Puedo ver el fragmento donde un corazòn
frecuenta las cenizas. Allì la soledad escribe a un
angel irreconocible en la hierba.

Uno dotado de soplos.
De multiplicidades y arengas que bajan de los
truenos.
De los rangos en la superficie de una carta
donde los molinos giran entre manadas de exordios.
Uno que trepana un tatuaje de manera
latina y hemisferica en las torres.

Creo que algunas veces el dìa posee una
hormiga que puede llegar a la cultura de manera 
irracional y pura. Tambièn crepùscular.

Basandose para ello en la informaciòn que
llevan las orbitas.

Aquellas que giran.

Esas que giran alrededor de las manzanas.