jueves, 30 de marzo de 2017
Episodios de Neumàticos
Algunas cosas definen esta mañana.
El regreso de las cenizas del lenguaje en una ola por ejemplo.
La percusiòn del hollìn en un muelle. La performance seca
de una melena en un mèdano, donde ya antes una
libelula se hacìa ciega o desconocida. Igual que un tremante.
Loa huesos vuelven al mar paralelamente.
Las hipotesis lucen sus truenos rozados por hojarascas.
El mundo despierta en un devenir que tiene mucho
de relieve en sus escamas.
Las marionetas escriben en los nombres del desasimiento
con una teorìa acerca del ambar.
Se orienta un juguete hacia toda industrializaciòn.
Astrofìsico es el horizonte en un dormitorio, lleno de
branquias y astronautas.
Episodios de neumàticos se ciñen a las ondulaciones.
Es sinuoso el eje que gira en las alcantarillas.
Versatil como la belleza de una lampo al atravesar su
miseria; idolo de barro o materia que recoge de
la espuma una cresta. Una entraña.
Un relampagueo con emanares
de siseos que atraviesan el infinito.
Ese infinito que tiene que ver mucho con recipientes
y prismas.
Ese infinito que arranca crepùsculos de yeso
en la memoria de los pumas mientras se desvanecen.
miércoles, 29 de marzo de 2017
El Azul de la Franja
La franja que deja el astro no es azul. Lo es su fondo.
El limòn se esparce en una regiòn otrora alimentada por peces.
La brùjula se sostiene sobre algo maritimo esta noche
de lechuzas. Un navìo de neòn cuelga de una
bacìlica.
-tal bacìlica podrìa ser boreal-
La franja que deja el astro. El universo ideal en
alguna terrestre forma o es tal vez que la hojarasca procede
de una linterna camino a un manantial.
Pisos de alambradas prehistoricas uniendo miscelaneas.
Capitales de torres objetadas a una isla por los perdigones.
Extraña simpleza con la que hoy las esquinas son
movimientos de eclipses, de hiperboles, de
luces examinadas por un angulo
bajo ninguna luz.
Sedientos helices sobre los cuadrilateros del humo.
Recipientes en cuyo contenido durmiò la amalgama.
Planos de aluminio que rozaron la orilla y los alfiles.
Y bajo ello un tatuaje en las uñas del soplo.
Bajo ello el halito desfigurado por una mandarina.
El exhalo sobre un rango de astillas que eligieron
el andamiaje y una que otra trayectoria
entre performances
de medulas arrancadas a los girasoles.
A los cuerpos que se arratran al mar llevando reptiles
en los labios.
Coherentes enlaces con la exitencia eran.
Como decir que una gota de piel duerme en el sueño.
En ese tipo de sueños que despiertan a cada
momento.
Recorriendo nucleos.
Frotando jabalinas.
lunes, 27 de marzo de 2017
Los Jaguares Policromos
A esta hora el mar sobre el pavimento parece una escala.
El rostro que tenìa un solo color por la mañana posee ahora
mas de uno. Hasta darme cuenta de ello los jaguares y yo
creìamos que ellos eran lo ùnico policromo.
Las casas atraviesan una hoja convertidas en humo.
Ello tiene que ver con cierto hermetismo pero en el fondo y como
todas las cosas tal acto lleva las raices de un enigma.
Eso nos dijeron hace siglos.
Es lo que repito ahora.
De distinta manera, eso es lo ùnico que cambia.
Quizà de igual forma, no lo sè.
A esta hora el mar sobre el pavimento dejò atràs el mediodìa.
Los ojos de un pelicano arrastraron una boya.
La simiente en el cuello predijo la llegada de una hormiga.
Una medula despunto hacia una ventana donde
aguardaban las sirtes.
Alguien en la espuma buscaba un relieve.
No era un semidio y tampoco era un hombre.
Eran tal vez esos objetos que caen de una alhambra por la
noche y toman la forma del verbo para
mirar de lejos una interrogante.
Es lo que tambièn hago por la tarde. Cuando los ruidos
parecen secarse y los epicentros reclaman
en los mentones del cielo
un naipe matizado por el sueño.
A esta hora en que la realidad sigue siendo ella misma.
Y los colores de un jaguar llenos de desesperaciòn
al saber que no son lo ùnico policromo.
Se ahogan en el cielo.
Los Nudos de Fuego
Uno no sabe. El viento apartandose de las tijeras
eleva una cronica llena de repertorios.
Los mandarines caminan por trapecios de luz
con un himno que en el amanecer transforma los cuchillos
entre las palabras.
La miseria rastrea el perfume de aquello que parece
inaudito.
Tù caminas por las guitarras con una memoria.
Tù despliegas un plano forense y clinico en las citaras.
Pero ello no es importante.
Lacteas paredes tejen eclipses de barro.
Entre las bovedas un arco de pus fija su heliotropo.
Coordenadas de silos avanzan entre temporadas
de crestas arrancadas a las olas.
La naturaleza se fermenta en una equidistancia
donde el caos empuja uno de los nombres.
Cùal de ellos serà se preguntan los àrboles.
Cùal de ellos ahora que los bosques se alimentan
del misterio y andanadas de trigo.
Uno no sabe. Nadie sabe. Yo no creo en la obra de las
pupilas ya que existen cosas ajenas y amarillas que
palidecen, que buscan los craneos en la hora del
almuerzo y llevan cuantificadores, algo asi
como quien explica el musgo a base
de follajes donde escribe un antilope.
Eso es algo que puedo comprender.
Caminar con ello hasta las puertas de un poema pero
nada màs.
Las cosas atraviesan solas ese paraje que es el
limite para los ojos y la carne.
Y tambièn para aquel que desenreda nudos de
fuego entre los tallos.
domingo, 26 de marzo de 2017
El Camino sin Nosotros
Camino por una mañana. El tallo deduce
vilos de hilo en la melena de esa mañana.
Los objetos bajo la luz parecen amarillos.
Hay algo semejante al eter
en una de las tantas deficiones, pero
es imposible precisarlo. Es lògico, mi mente
es sòlo un hombre.
Veo la lucidez con sirgadores. Una demencia
reproducida por escoltas.
Aparte de ello busco el sol que apartaba los relojes.
Anhelo el mar con la idea colocada en su
sintomatologìa. Tal sintomatologìa es amarilla
porque desciende de liquidas proporciones.
De articulos y limones de leche.
La sangre entre las pistas trae a la memoria
un circulo. Un indicio fosforescente del mercurio
cuando se aboca en veranos como aquel
compuesto de silabas, de abecedarios llenos
de hiperboles y esgrimas. Abecedarios ebrios
de ruinas donde duermen los obreros
con un alfil en la boca. Casi con
una hiema.
Hay puertos.
Uno sobretodo empuja las torres en el cuello
de las aguilas.
Otro -lleno de navìos basicamente- vuelve a las
cosas con una idea ancestral del humo en sus
mentones.
Camino. La mañana es violenta como la caida
del verano en un arquetipo. Hay algo escondido en
los almanaques de las paredes que podrìa ser
un centauro.
Las ideologìas enhebran en sus uñas folios de
plusvalìa sujetados por un nudo.
El ocaso -ese de las nociones atroces- vuelve
a mostrar el origen de una realidad.
Las trayectorias de hacen verosìmiles.
Versatiles como una estaciòn que escapa al tiempo.
Y busca en el pasado todo aquello que como un
universo paralelo siguiò su camino sin nosotros.
El Siguiente Sueño
El siguiente sueño es la luna.
Alguien tendrìa que responder por ello.
No serà asi.
Los parques se muestran vacìos porque
algo en ellos ha rotado.
Sin ser satèlites los parques han rotado
y se sumergen en las visiones de eso tan infinto
que es llamada hemisferio.
- ¿ de què otra forma podrìa ser llamado?-
Pienso en las cartas sobre el acuario donde
los naufragos fueron reencarnados entre la
inocencia.
Medito un tanto -no mucho- en los clanes
y sarcofagos sobre la brea.
Camino junto a un nomade que coloca en
el aire un aullido.
-¿ serà el aire o es una pequeña corriente?-
Vuelvo a pensar, pero esta vez el pensamiento
toma la direcciòn de las arpas.
La oreja pertenece al hipopotamo - ya lo sè-
pero el pensamiento toma la direcciòn de las
arpas.
Los cascos se desvanecen entre manantiales.
La pericia eleva un mundo entre perspectivas
y opuestos.
Lleva una incursiòn la aguja sobre la lana, eso
lo sabes.
La sal es el ùnico estereotipo que alcanzarà el
arroz sobre la mesa esta tarde.
Tal vez no lo harà igual que el polen.
Pero sì, igual que un higado.
sábado, 25 de marzo de 2017
Los Dìas de Yodo
No todos los dìas son de yodo ni los sistemas
recogen caravanas de aceite de las alcantarillas.
Hay aquellos sobre las esquinas creando lamparas.
Otros sobre la penumbra anudando girasoles
o espejos. Se encuentran los que suspenden
su corazòn sobre el pulso durante una primavera
de hierro iluminada por fanales.
No todas las melenas guardan el zinc en sus labios
y escudriñan el hemisferio con el equilibrio
de una zona grisacea, donde retornan a los muelles
bolicheras que palidecen con una cinta
de plata en sus tìmpanos.
-los leones pertenecen a la edad de esos timpanos-
-los telefèricos con granos-
Los microscopios recogen el tiempo de otra manera.
Los bolidos son inundados por yemas de arcilla
y semilunas de espinas incrustandose
en las medulas de un oso.
-tal oso era sobrenatural segùn los rehenes-
Es sinòptico el amanecer en aquella mirada donde
la luz en los ojos devuelve un rito. Un pasaje en las
canteras propalado por el azul.
Performances de vidrio giran hacia la energìa con un
baul en sus craneos.
El viento se llena de escarapelas para cubrir una
rama donde los candelabros suspenden relatos de higo.
Es cosmològico el ser que sumerge un collar en
la piel despuès de haber atravesado una palabra.
Es cosmològico porque el ser no se sumerge en un
collar.
Eso sòlo pueden hacerlo los eslabones.
Mientras resplandece en el sueño una palabra.
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