lunes, 8 de febrero de 2016
La Reuniòn de las Gasas
Hoy no he caminado a una pàgina.
Lo que pensaba de ella se hizo sutil
como un rostro.
El barco donde a veces dormìamos
disecaba en las bancas sus repelentes.
Los manuscritos en el jardìn dejaban de
ser asunto del delirio. Del lugar donde los solidos
migran con una mariposa en el lecho.
No he llegado a una pàgina ni he podido sentarme
en un parque donde el rendimiento de las hormigas
sobresalìan en un palido rostro.
Sin embargo vuelvo a ver las cosas de a diario.
Un espacio donde bailan en los espejos, gorjeos
y epigramas. Calles distantes y observatorios son
un pubis.
Atento a las voces oigo aquello que es primordial
cuando habla y nos dice que un parque no es el
principio del mundo. Es sòlo la figura de un tallo y los
niños formados por la tarde en circulos.
Hoy como si se tratara de una reuniòn con las
gasas, intentè llegar a una pàgina. El horizonte era
un reloj en la escarcha y hablaba de escamas
de raices con un pensamiento.
De tendencias afiladas a un hipodromo de agua;
temerarias en una recogimiento de visagras.
Ello parece cosa del reloj y los pasillos.
De las palmeras que logran encanecer.
De las galerìas donde una muchacha de hierba
es iluminada.
Y el resplandor no se dirige a otro ser ni a si misma.
Deriva hacia extraños satelites.
La Estrella en los Ojos
Elige la estrella en los ojos de los ciegos
por la noche.
El sonido de una liana ahora que te detienes antes
de cruzar la selva.
Dimensiones al borde de esos trapecios escondidos
en el verdor de las palmeras y de algunos papiros
que la noche sembrò aqui, hasta la llegada de
una tigre con nociones de idilios en
los perimetos de sus lomos.
Pàjaros dando vueltas a un àrbol.
Cavernas donde los murcielagos cohabitan entre
oscuros resplandores.
Tù en la noche de los minerales los has visto.
Tù has comprendido antes que los crateres llenen
de carabelas una estela de barro que
arrastra la lluvia.
Elige el carbòn.
La toma sideral si es que cuentas a tu
lado con un daguerrotipo.
Y asomate a ese universo donde una mantis
es sòlo el granizo.
Y la vida adolescente de un poderoso cuervo
en los nervios.
domingo, 7 de febrero de 2016
Las Llamaradas que Tocamos
Es una estaciòn de la mente, donde las uvas
preparan las cosas y el ruiseñor aparece del
sur.
Es una estaciòn que propone cosas de un
àrbol lejano sin proponerselo. Esto ùltimo
semeja una visiòn de veterinarios y zapadores,
asi que dejamos de racionalizar esa intuiciòn
en la imagen. Ademàs la astronomìa vuelve
a ser humeda en los caballos formados
por una estampida.
Podemos objetar a la realidad que asi no
son las cosas.
Que existe un radio y nos atamos diariamente
a los màstiles provenientes del sol. Esto supone
un barco de fuego y un enigma. Eso puede
ser tan febril, cuando semeja todo el verano
de una mitografìa, que aparece y desaparece.
En esa estaciòn de la mente recuperamos una
daga y tambièn
esa belleza que allende a las leyes del
sueño elabora una burbuja, entre patios de
surcos y canibales
esa belleza sin turno en las ojeras, donde escribimos
que el mar podrìa dormir en esta casa, si un
naipe de barro lo propusiera.
Pero tampoco asi son las cosas.
Y objetamos a cada instante a la realidad
aquello.
Lo objetamos porque sòlo nos queda mirar
los cometas que se devoran entre sus circulos.
Mirar ese purpura casi sanguineo en un mundo
de presagios en la mente; violaceos como todas
las llamaradas que tocamos.
Como todos los fuegos que se convierten en
objetos para que vivamos.
El Proximo Menguante
La noche es de grandes agujeros.
Arribo a uno de ellos igual que la conclusiòn
de un àrbol. Igual que el palido descenlace
del fruto en el estòmago.
Veo un jinete en la penumbra. Lleno de
huesos. Sobre todo de huesos.
Lo veo caminar hacia un reptil con un muro.
Lleno de perfiles como aquellos que llevan las
cartas. Los matices plateados envejecen
ahora entre tijeras y prismas.
La noche es de agujeros y escribe en todas las
estrellas sin encontrar respuesta.
Las humaredas fueron y son dociles para que
ello sucediera.
La pulcritud de las torres con un espejo
de arena en sus membranas. En la medula
donde el horizonte crispa una religiòn
antes que el viento apague el fuego
de sus hogueras. La pulcritud de
una torre llega a su encefalo.
Algunos ojos se crispan para que ello sea remoto.
Y asi como infinitos cielos.
Semejante a las articulaciones del proximo
menguante. Una noche
donde sòlo aquello que està detràs
de los astros por un instante nos pertenece.
Sòlo un instante.
Igual que un agujero.
La Percepciòn de las Grietas
Comprendo esta estaciòn desde el vigor de
un molino. Desde prototipos de madera. Desde la
nocturnidad que recoge de
las superficies de las noches a los peces. En un indice
de gruas llenas de extinciones e inauditas
lagunas.
En todos sus espacios parece agitarse un proverbio
que no ha sido nombrado. Lleva en el espìritu de su
corazòn una calle amaderada. Los que oprimen las
maderàs de esa calle calaron alguna vez en los
grillos.
Trato de encontrar en ese proverbio donde los
molinos dormìan con sus virreyes.
Virreyes con sus caparazones y astas adheridas
al cuerpo. Con hemiciclos purpuras donde
la hierba era frotada por la metafisica.
Es como una teorica soledad que colinda.
Que cae de la brisa como una sacudida.
Que piensa en los cefiros con un universo antiguo
de esferas o
con un episodio de yemas en el seno.
Uno espiralado.
Lleno de vortices.
Diciendo: Buenos dìas a todas las percepciòn
de sus grietas.
sábado, 6 de febrero de 2016
Poema
Luz de barro.
Sobre la consistencia de una manzana hecha
de agua.
Sobre una idea de hierba cerca del àrbol que
medita.
Sobre ese àrbol la nieve de un invierno.
La cintura del alabastro soltada entre los espigones
por un violìn de espuma.
El manto de opalo colgado por un tren de cera.
Carbones con elencos de utopìas
entre las grevas de sus medulas, empujadas hacia
el sur por los platanos.
Cavidad de manantiales donde cabìan los
osos y multiplicabanse los eslabones hasta llegar
a una cresta con un sol que espigabase
en los alambres.
Advenimientos de superficies en la otra imagen
del poema donde se inscriben los truenos.
-hablamos de su sombra-
Truenos de polen. Llamaradas que desde
un pabellòn esmeralda explican algùn racimo en
el corazòn.
Son cabelleras que dejaron el encantamiento
entre inscripciones de ballestas y marginales ecos
llegando desde una mesa de limones.
De espejos dorados como el violeta en los
presagios de las reencarnaciones.
Son mundos que pasan entre la inteligencia
quebrando voces de fantasmas y jinetes.
Llevando sòlo un conocimiento:
Todas se desprenden desde ese navìo donde
cada dìa sumergense tanteos o posibilidades en
una palabra.
viernes, 5 de febrero de 2016
Legiones
Por aqui caminaron las legiones.
Tensaron una palmera naranja en sus respiraciones.
Inventaban a cada instante los rostros
de los ciclopes.
De los anfibios.
De aquello que dejò para describir un riel o la
capacidad del vagòn
para redactar en el interior del hambre.
Tal hambre vuelve a nosotros como el interior
de un presentimiento. De algo racional cuando
alguno de nuestros sentidos busca un limòn en la
hierba.
Paralelamente algunas casas se desarrollan. Tanto
o màs que un himno en la ortiga.
Por aquì pasaron.
Llevaban un aguila y un periodico.
Sistematizaban una estaciòn de flautas en la
arcilla de sus yelmos.
Tomaban los hechos del corredor con olor a
kerosene.
Insertaban su corazòn en aquello que era
el aire.
Llegaron a los perimetros con cartas elasticas
en sus cabellos.
Contemplaron el hermetismo un dìa de oxido
en las embarcaciones.
Vieron una idea de yeso en la ciudad de los
capitulos.
Desarrollaron el tramo que los separaba
de la madera.
Como resultado de ello, inventaron los
eclipses.
Por aquì caminaron las legiones.
Y su emperador era un lagarto.
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