jueves, 31 de julio de 2014

Ritual de Insinuaciòn






Aparecieron cual grandes candelabros. Era la 
hora de la nieve.

En un principio sòlo eran superficies, asi que 
caminamos sobre ellas, pensando en los objetos
que nunca nos pertenecen.

-es lo que sentimos al caminar por una superficie-

No dirè que estas superficies eran absolutas, porque
lo eran y no lo dirè tampoco a fuerza de forzar
esta contradicciòn. Ese es asunto del 
lenguaje, no de mi vida.

Se manifestaron. Eran como inmensas reliquias indefinibles.
Un universo indefinible, pero no por ello atroz.
Irreconocible tal vez como todo aquello
a lo que no puede darle forma una
silaba y lo deja errante entre misteriosos contenidos.

Eran como estremecimientos.
Iguales a un sol de pabilo en la resina.

Pero debìamos definirlo como 
dimensiòn - irreconocible tal vez- porque no era
una intuiciòn. Tampoco el ente junto al oceano.
Mucho menos el desastre de una oraciòn
al rozar el verbo.

Era un escrito que pasaba sus mañanas al pìe
de los lagos pensando en manantiales. Era quizà
la idea de lo dado al mirarse. Una lectura no
aguardada en el coral. La armònica 
buscando la flexiòn entre 
las claraboyas
entre la postrera luz que pasa.

Llegaron, no tenìan pasadizos.
Llenaron de galerìas todo aquello que podìa
conmovernos. Sitiaron al mar. Aplastaron
los acentos.

Y lo màgico es que como toda oraciòn en 
este poema.

Sòlo tuvieron que insinuarse.









miércoles, 30 de julio de 2014

Imagen de los Campos Extensos





Hay dioses en tanto idolatrìas transformàndose
en peces. Existen consteladas propiedades de arribar
a una cadena y mientras presenta lo estelar su minotauro, hay
casas iguales a los navìos del pañuelo y su nitrògeno donde
empieza la vida. Hay dioses. Alguno es màs antiguo
que otro dentro de un termitero. La ciudad,
toda ciudad es perpetuada por 
una avispa paralelamente. 

Pero hay versiones de aquel dios subiendo por las cartas.
Como hay versiones de la idolatrìa buscandose de
noche en las ruletas. El sentido en cada una puede acortarse
segùn la distancia del escrito al poema. Y un
poema no es el final. Generalmente el
poema no es màs que
un principio. Asi el texto se convierte mientras puede
en otra cosa. Un campo de golf serìa una demostraciòn de ello,
pero hoy los campos no son verdes ni extensos como
para que la imagen los tome.

Bajo ellas la espuma que deja la cresta 
en la orilla entrega un hexagono de neòn a la
electricidad.

Y una parte del manuscrito anunciado por 
las catacumbas se interna en esa energìa como
resultado de un eje.

Pero esto deja de ser ya un poema buscàndose en
la idolatrìa y las ruletas.

Asi como un texto.

Y se convierte en una inutil demostraciòn donde los campos 
no son verdes ni extensos.

Para que una imagen los tome.






El Arquear de Barro






Son pocas las personas que regresan del mar como
lo hace un antìlope.

Tambièn son pocas las cebras, las ironìas, alguna 
dedicaciòn.

La porcelana izada por una cascara en el vidrio.

El suelo de frutos podridos de fresas.

Tales personas son del ser pero tambièn son
de otras cosas.

Pertenecen ò suelen pertenecer a templos donde
las medusas terminan su viaje. 

Pertenecen o han llegado de ellos. En su camino
arrancaron las puertas de todo monasterio. Tambièn
de todo silogismo. Quizà de un santuario.

Variedad de una lira que con mucha atenciòn
desconocì en la hora de las curvas, cuando se agitaban
los conejos y llegando al frenesì humdecìan las
cupulas de los caballos.

Versatilidad del polen, mientras
las feromonas arriban a un mundo errante donde
no existen criaturas.

Versatilidad del horizonte sin craneos, donde la
figura crece sobre sì misma sin alguna disciplina,
porque es asi como la encuentra.

Sensualidad del hollìn olvidando su tarea de
enlazar auroras.

Crepusculo del hominido con sus inhospitas
gaitas.

Y un dios ecuestre, con alboradas casi marinas...

Buscandose entre terminaciones de 
elasticidad.

Arqueandose lo mas que puede en el interior
de una flecha.

Cuando el arco es de barro.







domingo, 27 de julio de 2014

Poema





Este poema es pequeño, por ende no tiene peso.
Si fuera extenso, lo obligarìa a arrastrar mucha vida.

Este poema -por lo general- se encuentra en la vida 
escribiendo el suyo, para què entonces, sumarle uno
personal, eso es innecesario ò inevitable.

Pudo ser sutil, eso percibo. Una amalgama 
adentrandose en una capital de cachorros, donde la 
lluvia no llegarà a ver el diluvio. Ni las catapultas.
Los ecos de oro...

Este poema que proporcionò -absurdamente- a un
genio una lampara y espera ante èl eternamente
esperando que pueda frotarla.

Enpero tal genio no està ligado a lampara alguna,
lo veo beber aceite y ha aprendido a separar tal aceite
del agua, eso es todo.

Lo observo relacionado a un loco, porque de alguna 
manera hace cosas fuera de lo comùn. 

Un loco es alguien que no despierta de manera lucida
en su mente y se entrega en ella al sueño.

Un loco puede ser un poema que ya no respira.

Y este poema ademas de ser pequeño deja lentamente 
de tener conciencia, hasta no tener percepciòn
-reiteremoslo nuevamente- del piso.

No tiene paredes. Su area no es cuadrada y como lleva
un tridente, supongo que podemos emparentarlo a la cicuta
y los aromas con grandes noches cromàticas.

-lo ùltimo disputa esquirlas a los colores-

No anduvo jamàs recorriendo el centimetro o el metro.

Sì se detuvo fue para mirar como organizaba en 
los àngulos el clan de la iniciaciòn una araña.

Veterinario, ventisca de tupilan y brea, este poema
no tiene algodones, es un nùmero masculino de
oxigeno intentando llegar a los ladrillos.

A la osamenta y a veces a la pesadilla.

A las grandes cofradìas de los huracanes, donde
es la poeticidad y no el poema quien versatiliza a 
sus muertos.





Doxa del Alga







Porqué el jardín florece con una pequeña intuición
sí la sensibilidad canta inmensa, en los
crepúsculos del olivo.

Qué clase de territorio pertenece a la mimesis ó los
grandes cuentos de amor o 
de odio cuando dejan a la conciencia disputar
a la arena cosas para las que jamás somos
preparados: un éxtasis, un mástil,
un fenómeno de sed
agitado por anguilas en grandes horas celestes
y remordimientos sobre planos descoloridos
como el hambre.

Porqué la oración es más lejana en cada alegoría
y las plantas tocan la disciplina de la razón
entre decimales esgrimas sin
expediciones.

Qué horizonte de sentimiento o daga. La expresión
dotada de aceite, el interregno de la fibra en 
un devenir donde el desmayo es también
de azufre como los finitos piélagos
del sueño.

Porqué este momento impregnando su pulso 
solamente de bocinas.

Heterodoxas y languidas como las
algas.













La Habitación de los Halcones







Un rugido de neón convierte el agua en flanco.
Un aliento de acero entre el vaivén y la antorcha
dejan allí el exhalo, donde un halito mora
con su serpiente roja. El otear de la 
imagen mostrándonos el desnudar
de una figura hispánica
con mensajes de instinto y los impulsos
toman forma de casa. 

El aposento nos habla con sus habitaciones de halcones.
Un relámpago aquí. Una sombra en el arrecife de 
la puerta donde astrofisicas enramadas 
escinden en la aurora
cualquier sacrificio tautológico, allá. 

El episodio de zinc
recreando la huella sobre
un ghetto de carne entre inspiraciónes de rosaleda
quitándole al hechizo una mirada.

Esos eran los ojos?
Esa la mirada profundizando en los apriorismos?
En la demiurgica sensibilidad del inocente con su tacto
de reptil entregándose al caos?

No, era sólo la respuesta de un dragón arrancándole 
al amanecer el más postrero de sus
horrores.

Ese que invisible dejaba al espíritu una caida
de lluvia y fiebre entre los
terciopelos.











sábado, 26 de julio de 2014

Caballos de Cera






Cuando el movimiento sea complice en tus dedos
y trazes nada mas emanaciones.

Cuando ni la intenciòn ni la palabra puedan ser
desnudadas por el nombre.

Y nuestra educaciòn vibre rodeada de lunas hasta
que su fulgor nos ciegue.

Cuando no tengas parpados y en su lugar vaguen 
abismos con otra conciencia.

Y en el deslizar halles las ondas que siguen al mar
convertidas en dialectica.

O los sonidos digan que tambièn un silencio es la
percusiòn de los pelicanos.



-Caballos de cera donde las venas vuelven a inclinar
entrè angulos sus equilibrios.

Caballos como quìmicas de calles designdas por el
confìn de algo finito-


Y cuando la insinuaciòn tenga moradas como el rìo y
los helechos deriven a las frentes.

Y mirar en la naturaleza sea emboscada de la ciencia
y nuestras conjunciones.

Conjunciones de hilo, de astro, de patologica distancia
en los crepùsculos.

Cuando creemos que todo es astrològico y sòlo es un
desplazamiento inasible de la vida.