Encima de una nuca, hay un palacio.
Sus laberintos nos pertenecen de a pocos.
Sus galerìas nos aman. Es nuestro su corazòn,
cuando va en picada.
Y en su tema dramàtico con las espinas,
epistolarios de hierba reconocen su follaje
con la postrera interpretaciòn del desaire.
Lumenes y soplos de artes embalsamados
puntadas de sangre en la balada beduina
con iconografìas de idolos
renaciendo entre barbaries.
Sacristìas de indicios e iniciaciones
fojas de volatiles ascos con aroma de acero,
la x romàntica de mi arquitectura.
El tacto nuevamente romàntico, el tacto en espiral
la comprensiòn fisilògica donde los muelles
cortan el aceite y estados de coma
digieren el ser, el hombre que llevo.
Ese que me deja como un espìritu.
Un solo espìritu, totalmente perdido
ante la poesìa.
Guillermo Isaac paredes Mattos
sábado, 30 de abril de 2011
viernes, 29 de abril de 2011
La Conciencia del Mar
Si alguien repara, la conciencia es
la misma cuando no lleva agua.
Y las olas al descubrirla develan uno de sus oidos
para que no puedan ser halladas.
-Escribo de un ser frente al oceano-
Asi, la conciencia, busca percusiones
y timpanos. Sòlo sonidos. Todos maritimos, reales.
No busca ni puede encontrar
una marea ontològica.
Y aunque la acustica de esas olas parezca
estar a salvo de hombres y objetos.
Siempre existe algo que toda naturaleza
de la conciencia
y su relaciòn con el agua graban
en el corazòn de la sepia.
De no ser asi, este poema sòlo hubiera
sido soñado, no escrito.
Guillermo isaac paredes mattos
la misma cuando no lleva agua.
Y las olas al descubrirla develan uno de sus oidos
para que no puedan ser halladas.
-Escribo de un ser frente al oceano-
Asi, la conciencia, busca percusiones
y timpanos. Sòlo sonidos. Todos maritimos, reales.
No busca ni puede encontrar
una marea ontològica.
Y aunque la acustica de esas olas parezca
estar a salvo de hombres y objetos.
Siempre existe algo que toda naturaleza
de la conciencia
y su relaciòn con el agua graban
en el corazòn de la sepia.
De no ser asi, este poema sòlo hubiera
sido soñado, no escrito.
Guillermo isaac paredes mattos
La abstracciòn de los estuarios
Si un hombre estuviera unido a otro como
un pàjaro al cielo.
Si las constelaciones pudieran destruirse
para que una de sus estrellas
mueran al caer en nuestra boca.
Si el tiempo.
Si la noche no derramara tanto azul para
que nos perdièramos una y otra vez
como un bolido. Aquel que en silencio
filtra su corazòn
por una ranura transparente, olfateando
allì y por ùltima vez
la providencia.
Si mi silencio no fuera de probeta.
E inusitado y puro igual que un berberisco
empieza a comprender
que la sabidurìa entra como una pua
cuando los bosques
avisan miticamente de un universo
debajo de los mèdanos
implorando
un ùltima vez imparable.
Un sobrenombre.
Un sobre de cartas fugaces.
Un tinte de algas cuando nos defraudan.
Y nosotros, igual que milenarios herviboros.
Elevamos a lo divino
todo conocimiento.
Porque ninguno puede morir
en la abstracciòn.
Guillermo Isaac Paredes mattos
un pàjaro al cielo.
Si las constelaciones pudieran destruirse
para que una de sus estrellas
mueran al caer en nuestra boca.
Si el tiempo.
Si la noche no derramara tanto azul para
que nos perdièramos una y otra vez
como un bolido. Aquel que en silencio
filtra su corazòn
por una ranura transparente, olfateando
allì y por ùltima vez
la providencia.
Si mi silencio no fuera de probeta.
E inusitado y puro igual que un berberisco
empieza a comprender
que la sabidurìa entra como una pua
cuando los bosques
avisan miticamente de un universo
debajo de los mèdanos
implorando
un ùltima vez imparable.
Un sobrenombre.
Un sobre de cartas fugaces.
Un tinte de algas cuando nos defraudan.
Y nosotros, igual que milenarios herviboros.
Elevamos a lo divino
todo conocimiento.
Porque ninguno puede morir
en la abstracciòn.
Guillermo Isaac Paredes mattos
jueves, 28 de abril de 2011
Narración del Misterio
Tenso al mar de siempre en goletas marrones
en su ceremonia de alas y reflejos
en aquellas praderas que van de la luz
a una tiniebla.
Tiemplo allì el pièlago de mis pupilas
la imagen sangrienta de lo sagrado en el agua
recogiendo recuerdos de estancias con lo divino.
Aquella es su memoria, desciende del hado
transforma este instante en inspiraciones de piedra
y leal a sus simbolos escoge aquel que habla.
Toma tambièn el silencio del que duerme
sobre distancias de redes tejidas por el deseo
por vertigos luminosos de incienzos y calìz.
Fiel a la afrenta mantiene el helecho en cada cita
y despunta entre navios de extraños miradores,
mi dimensiòn es azul y es silueta de otros labios.
Si miras la señal, descansa sobre su uniforme
es cadencia y sepulcro de lo que no pervierte
y encima el canto trascendente desde una pupila.
Tenso al mar, porque escudriña seres entre los candelabros
y llora al lado de su evangelio igual que un desierto
que nocturnas torres eligiendo asaltos.
Este es el decir de calles que jamas nos hallaron.
Se vive dentro de las hojas igual que la arena
se muere dentro de la vida, igual que la vida.
Mi lenguaje se pierde, esta lleno de rendijas
borracho y perfecto, adolece de inmensidades
sabio enfermo de todas sus reliquias. Por ello,
este vicioso del mar lo miro desde lejos
no entrego una de mis venas si no ha amado
aunque su amor siempre viva en el misterio.
Guillermo isaac paredes mattos
en su ceremonia de alas y reflejos
en aquellas praderas que van de la luz
a una tiniebla.
Tiemplo allì el pièlago de mis pupilas
la imagen sangrienta de lo sagrado en el agua
recogiendo recuerdos de estancias con lo divino.
Aquella es su memoria, desciende del hado
transforma este instante en inspiraciones de piedra
y leal a sus simbolos escoge aquel que habla.
Toma tambièn el silencio del que duerme
sobre distancias de redes tejidas por el deseo
por vertigos luminosos de incienzos y calìz.
Fiel a la afrenta mantiene el helecho en cada cita
y despunta entre navios de extraños miradores,
mi dimensiòn es azul y es silueta de otros labios.
Si miras la señal, descansa sobre su uniforme
es cadencia y sepulcro de lo que no pervierte
y encima el canto trascendente desde una pupila.
Tenso al mar, porque escudriña seres entre los candelabros
y llora al lado de su evangelio igual que un desierto
que nocturnas torres eligiendo asaltos.
Este es el decir de calles que jamas nos hallaron.
Se vive dentro de las hojas igual que la arena
se muere dentro de la vida, igual que la vida.
Mi lenguaje se pierde, esta lleno de rendijas
borracho y perfecto, adolece de inmensidades
sabio enfermo de todas sus reliquias. Por ello,
este vicioso del mar lo miro desde lejos
no entrego una de mis venas si no ha amado
aunque su amor siempre viva en el misterio.
Guillermo isaac paredes mattos
Poema
Allí había un becerro.
Dominaba los espejos y
las iras.
Se levantaba muy temprano para oir
origenes.
Hablaba del amor como una llama
cayendo por la experiencia del fuego.
Imitaba trascendencias y escupia según la
clarinada de la noche.
En una alerta del mundo.
Caminaba sin estilo.
Andrógino de papel y formaciones amarillas
quebró amatistas.
Desnudó al topacio un mediodía
en que los colores respondían a los árboles
y sumían las vertebras de una oración
donde jugaban los vándalos.
Sobre quistes y epopeyas marítimas
sus temporadas derrotaban vencejos
y galopes.
Tiendas de algas inspiradas
por cartilagos y puentes de dudas.
Donde me senté a oir una sombra.
Donde alguna primavera
le arranqué una respuesta
al corazón del aire.
Guillermo Isaac paredes mattos
Dominaba los espejos y
las iras.
Se levantaba muy temprano para oir
origenes.
Hablaba del amor como una llama
cayendo por la experiencia del fuego.
Imitaba trascendencias y escupia según la
clarinada de la noche.
En una alerta del mundo.
Caminaba sin estilo.
Andrógino de papel y formaciones amarillas
quebró amatistas.
Desnudó al topacio un mediodía
en que los colores respondían a los árboles
y sumían las vertebras de una oración
donde jugaban los vándalos.
Sobre quistes y epopeyas marítimas
sus temporadas derrotaban vencejos
y galopes.
Tiendas de algas inspiradas
por cartilagos y puentes de dudas.
Donde me senté a oir una sombra.
Donde alguna primavera
le arranqué una respuesta
al corazón del aire.
Guillermo Isaac paredes mattos
La Imagen y el Ontos
Què mas es èste oceano que ...de forma ancentral,
algunas noches temeraria. Arriesgàndose en cada palacio
de sed, aquellos que deja un alma en la orilla.
Y en cada alma los templos son existenciales.
Yerran de manera semejante en el movimiento,
en las estaciones, van amordazados
devoran lo absurdo,
como un nihilismo de suaves periscopios
en la punta de una aguja
posan allì el mar para que otra vida
no pueda soñarlo.
Què màs es este lìquido, el fluir
del devenir en ella, los cantos irradiados
por la continuidad en una mañana
donde lo luminoso parece un niño
que es espantado como un cachorro de piedra
por las palabras.
Altisonante y seco, aplastante y sucio
contra la pared y los prados
van mostràndolo las constelaciones evocadas por
una apariciòn, por reminiscencias
que estrujan la veleta de un apellido
elaborando en nuestras pupilas
el instinto, la narraciòn
el relato urdiendose en formulas de brea
donde te inspira la nociòn
de un juego de lumpenes
o el cardo de un espantapajaros
cegado por un observatorio.
Por un farol.
Por una làmpara de anil
conjurada por caravanas de rusos
en el cielo.
Llevando la esperanza de sepultarla
entre sus rostros.
Guillermo Isaac paredes mattos
algunas noches temeraria. Arriesgàndose en cada palacio
de sed, aquellos que deja un alma en la orilla.
Y en cada alma los templos son existenciales.
Yerran de manera semejante en el movimiento,
en las estaciones, van amordazados
devoran lo absurdo,
como un nihilismo de suaves periscopios
en la punta de una aguja
posan allì el mar para que otra vida
no pueda soñarlo.
Què màs es este lìquido, el fluir
del devenir en ella, los cantos irradiados
por la continuidad en una mañana
donde lo luminoso parece un niño
que es espantado como un cachorro de piedra
por las palabras.
Altisonante y seco, aplastante y sucio
contra la pared y los prados
van mostràndolo las constelaciones evocadas por
una apariciòn, por reminiscencias
que estrujan la veleta de un apellido
elaborando en nuestras pupilas
el instinto, la narraciòn
el relato urdiendose en formulas de brea
donde te inspira la nociòn
de un juego de lumpenes
o el cardo de un espantapajaros
cegado por un observatorio.
Por un farol.
Por una làmpara de anil
conjurada por caravanas de rusos
en el cielo.
Llevando la esperanza de sepultarla
entre sus rostros.
Guillermo Isaac paredes mattos
martes, 26 de abril de 2011
El Destino de mi Corazòn
Existiò un tiempo en que la noche convulsionaba
desatando astros.
Noche bajo la cual el universo multiplicaba.
Asi creaba estrellas.
Ese laberinto era mediatico, era conjunto
liberando flores de carne...Halògenas, como la expresiòn
acostumbrada a un rocìo de piel,
a un vestibulo.
Fue creado por vestidos sumidos en naturalezas
que trepanaban la hoja
para llegar a una sìlaba.
Al horizonte donde escapaba una lìnea
buscando convertirse en una làpida.
Làpidas rematadas en escaramuzas de fiebre.
En matanzas de insomnes sonatas donde mi corazòn
cumplìa con su pulso.
No tuve a nadie màs en sus pasos
por ello nunca medìa la noche, nunca mis pasos,
nunca el hilo de la belleza
o su desastre - da lo mismo- cuando el canto
es una citara siniestra jugando en pieles de titanes
que cumplieron un ciclo.
Y estàn cerca de la muerte o la locura
aprendiendo a acariciarla.
A buscar el temple con el cual poder besarla.
O ser herido - es lo mismo- que estar muerto.
Y esto sòlo existe en esa conciencia
que nos eleva a esa belleza
donde lo intentamos.
O la intenciòn se dedica a burlarse
de nosotros.
Guillermo Isaac paredes mattos
desatando astros.
Noche bajo la cual el universo multiplicaba.
Asi creaba estrellas.
Ese laberinto era mediatico, era conjunto
liberando flores de carne...Halògenas, como la expresiòn
acostumbrada a un rocìo de piel,
a un vestibulo.
Fue creado por vestidos sumidos en naturalezas
que trepanaban la hoja
para llegar a una sìlaba.
Al horizonte donde escapaba una lìnea
buscando convertirse en una làpida.
Làpidas rematadas en escaramuzas de fiebre.
En matanzas de insomnes sonatas donde mi corazòn
cumplìa con su pulso.
No tuve a nadie màs en sus pasos
por ello nunca medìa la noche, nunca mis pasos,
nunca el hilo de la belleza
o su desastre - da lo mismo- cuando el canto
es una citara siniestra jugando en pieles de titanes
que cumplieron un ciclo.
Y estàn cerca de la muerte o la locura
aprendiendo a acariciarla.
A buscar el temple con el cual poder besarla.
O ser herido - es lo mismo- que estar muerto.
Y esto sòlo existe en esa conciencia
que nos eleva a esa belleza
donde lo intentamos.
O la intenciòn se dedica a burlarse
de nosotros.
Guillermo Isaac paredes mattos
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