Esferas Naturales
Pienso en mi oráculo como una enfermedad
con interior de usos, de habitos
de costumbres mediatas o aquellas
que cuelgan su silbato por la trascendencia.
He pensado. Después mi noche tendrá significado
de pájaros irreconocibles, ellos descubrieron el horror
antes de mí, por eso meditan en el cielo. Pues las
aves meditan, idean, reflexionan, guardan el antes
y el después, luego se construyen comunes
en la objetividad de mi lengua. La palabra en ella
es yugo.
Pienso en mi oráculo para morder solamente
para trabajar las calles de madera en la rama
para terminar con figuras de plata en el ombligo.
Para invitar al mercurio. Esto me da otro pensar.
Días electricos donde la inmensidad arroja su abecedario.
Días absurdos como todo lo absurdo, esta interioridad
es un señor de ventanjas subjetivas, de poses idolatras
y la vida y yo tenemos alguna naturaleza, alguna desnudez
llena de tabla, un nido de opresivo maleficio.
No todo maleficio es opresivo, es luminoso para aquellos
que se han liberado, incluso luminoso para el que
resuelve ejeercios mortales en la penumbra
el que espera un oso con su mano de esgrima.
Pienso en mi oráculo igual a un espantapajaros
que pisa la tierra, con la velocidad del arnes
o el misticismo del ideario, conduciendo
tradiciones entre ruido, por tensares
de luz cuando es oprimida por el universo
y mi espiritu piensa que todo termina en ese mundo.
Cuando en realidad empieza.
Guillermo Paredes Mattos
domingo, 29 de agosto de 2010
Oràculo
Oràculo
Hay leyendas que viajan del ansia al desasosiego
y son creadores de extrañas cadenas con el agua,
mensajeros de seda. Hay. Visionarios de barro
que calumniando la espuma aguardan infamias
y comparan la nieve con avenidas y habitantes
con ciegos y maleficios de hiedra.
Hay desesperaciones con alas de memorias
que un día supieron de astros y persecuciones
y nosotros caminabamos entre luces y hojas
convencidos que las helices eran de sangre.
Eran días y menguantes, asesinos de espíritus
y cartilagos disputados por la muerte,
eran voces de andanadas supliendo estertores
respiro de instinto y voces canallas.
A un lado el amor, la pasión del delirio, la hoja
rota por el viento de marzo anunciado vientres,
manos de caderas y dientes de expresiones
coleccionado angustias de fragua y alfiles.
Por otro el secreto de un cuerpo transparente
en el viejo juego de las inclinaciones, cuando
la palidez del yambo no era misterio y volviamos
a precipitarnos en su lecho, casi trapecio.
Hay leyendas, son las veces sin tiempo, ni espacio
la necesidad que no tengo para ir por mis árboles
el grito que siempre será sólo de mis bosques
y es el grito y no nosotros quien nos alcanza
es la poesía y no nosotros quien nos toca
es el poema quien lanza sus redes, por mas caligrafías
por mas dialectos y caminos rebeldes, la complicidad
con el sueño es siempre un misterio y vive, calza
su destino debajo del astro y el cadalzo.
Torturas de carne en esta noche seca, sistemas de sed
ahora que el universo escondese, ahora que mi esqueleto
va caminando a la fruición y el descaro, lo continuo y el pecho
con voluntad de infinito.
Y la belleza del mal en
su oràculo.
Hay leyendas que viajan del ansia al desasosiego
y son creadores de extrañas cadenas con el agua,
mensajeros de seda. Hay. Visionarios de barro
que calumniando la espuma aguardan infamias
y comparan la nieve con avenidas y habitantes
con ciegos y maleficios de hiedra.
Hay desesperaciones con alas de memorias
que un día supieron de astros y persecuciones
y nosotros caminabamos entre luces y hojas
convencidos que las helices eran de sangre.
Eran días y menguantes, asesinos de espíritus
y cartilagos disputados por la muerte,
eran voces de andanadas supliendo estertores
respiro de instinto y voces canallas.
A un lado el amor, la pasión del delirio, la hoja
rota por el viento de marzo anunciado vientres,
manos de caderas y dientes de expresiones
coleccionado angustias de fragua y alfiles.
Por otro el secreto de un cuerpo transparente
en el viejo juego de las inclinaciones, cuando
la palidez del yambo no era misterio y volviamos
a precipitarnos en su lecho, casi trapecio.
Hay leyendas, son las veces sin tiempo, ni espacio
la necesidad que no tengo para ir por mis árboles
el grito que siempre será sólo de mis bosques
y es el grito y no nosotros quien nos alcanza
es la poesía y no nosotros quien nos toca
es el poema quien lanza sus redes, por mas caligrafías
por mas dialectos y caminos rebeldes, la complicidad
con el sueño es siempre un misterio y vive, calza
su destino debajo del astro y el cadalzo.
Torturas de carne en esta noche seca, sistemas de sed
ahora que el universo escondese, ahora que mi esqueleto
va caminando a la fruición y el descaro, lo continuo y el pecho
con voluntad de infinito.
Y la belleza del mal en
su oràculo.
Poema
Poema
La pureza es un lugar sediento
bautizado por los perros.
Un hombre de aire
buscando su carne entre la noche.
Pero ninguna madrugada es salvaciòn
de nadie.
A esos hombres transparentes
les serìa ideal que toquen una cosa,
un objeto, para intentar atravesarlos de otra forma.
El ser que llevamos nosotros -hablo tambièn
de este que escribe- jamàs lo harà.
Hay que hablar y escribir de jamases.
Se hipnotizado por una cama, un ladrillo
un pan con agua, un levantarse temprano
para ir deseseperado y asi sobornar, ser sobornado.
Tambièn soborno.
La ùnica diferencia.
Es que sucede en esta hoja.
Guillermo Paredes Mattos.
La pureza es un lugar sediento
bautizado por los perros.
Un hombre de aire
buscando su carne entre la noche.
Pero ninguna madrugada es salvaciòn
de nadie.
A esos hombres transparentes
les serìa ideal que toquen una cosa,
un objeto, para intentar atravesarlos de otra forma.
El ser que llevamos nosotros -hablo tambièn
de este que escribe- jamàs lo harà.
Hay que hablar y escribir de jamases.
Se hipnotizado por una cama, un ladrillo
un pan con agua, un levantarse temprano
para ir deseseperado y asi sobornar, ser sobornado.
Tambièn soborno.
La ùnica diferencia.
Es que sucede en esta hoja.
Guillermo Paredes Mattos.
Necesidad de las Alas
Necesidad de las Alas
Porque uno sostiene ves misericordias
como reflejos
y después están las columnas
o un músculo que abre sometimientos
un futuro de esperas
sobre disturbios de aguas
todas empeñadas en convertirse
en una gota.
Porque miras en los lentes
del verbo incendiar otros yugos
donde el segundo es devorado por sienes
y hasta el desmayo del exhalo es posible
sin caer, sin tener que dejar ese paso
esa huella de dirigible en la luna.
Sí, debajo del mar se suspenden las hojas
y es la danza del viento quien arranca los árboles
y es el desmedro de un menguante
asolando crisoles
en luces de juglar
en mares de polvo.
Asi la ceniza, nos va quitando la vida
eso que dura un instante entre la noche y los ecos,
eso que formula distancias sin necesidad de horizontes,
uno cree que un reino cae en la silueta
pero un reino empieza en las sombras.
Y la realidad por ejemplo es sólo ejercicio
vanidad de ciencias con clepsidras en halos
inclinación de un rostro sobre una sentina,
en cada tacto un dios reconoce minaretes
como negarlo, la costumbre lo sabe
su legado hoy reconoce pistilos y lumbres
y como es posible llegar
el universo se detiene.
Y no sé si la creación es
pájaro.
Nunca tuvo necesidad de esas
alas.
Guillermo paredes mattos
Porque uno sostiene ves misericordias
como reflejos
y después están las columnas
o un músculo que abre sometimientos
un futuro de esperas
sobre disturbios de aguas
todas empeñadas en convertirse
en una gota.
Porque miras en los lentes
del verbo incendiar otros yugos
donde el segundo es devorado por sienes
y hasta el desmayo del exhalo es posible
sin caer, sin tener que dejar ese paso
esa huella de dirigible en la luna.
Sí, debajo del mar se suspenden las hojas
y es la danza del viento quien arranca los árboles
y es el desmedro de un menguante
asolando crisoles
en luces de juglar
en mares de polvo.
Asi la ceniza, nos va quitando la vida
eso que dura un instante entre la noche y los ecos,
eso que formula distancias sin necesidad de horizontes,
uno cree que un reino cae en la silueta
pero un reino empieza en las sombras.
Y la realidad por ejemplo es sólo ejercicio
vanidad de ciencias con clepsidras en halos
inclinación de un rostro sobre una sentina,
en cada tacto un dios reconoce minaretes
como negarlo, la costumbre lo sabe
su legado hoy reconoce pistilos y lumbres
y como es posible llegar
el universo se detiene.
Y no sé si la creación es
pájaro.
Nunca tuvo necesidad de esas
alas.
Guillermo paredes mattos
Menguantes
Menguantes
Son pocos los seres que ascienden con el sol.
Sus nùmeros son extraños, su escribir altisonànte y trueno.
Antiguas sus reliquias, lo màs nocturno en ellas donde la antorcha
abandona su paseo de vidrio por una tibieza.
Son misteriosas sus gruas
intentan inmortalizarse encima de la tierra
cuando algùn amanecer dormiràn para siempre bajo ella.
Es tembloroso su mundo.
Su universo de cada dìa, el ojo
de sus adioses. Capitanìas de participios
han elevado sus murallas sin saber que
en ese proceso conlleva laberintos
de piedra que sòlo la soledad
conoce.
Patrimonios de columnas despiertan su
corazòn en aquel deseo, que no serà para nosotros.
Por ello se dice que hay seres que ascienden con el sol
Que se reencarnan donde los astros
repiten su actitud morada.
Su asterisco donde el bardo llena
de juguetes esa cucharada seca de estridencias
donde el fìn llega a la mirada.
Un fìn con el cual nos alejamos.
Un fìn propio y ajeno de la voluntad. Ante el cual
nada podemos hacer.
Cualquier cosa serìa abrir las metamorfosis
mas poderosas
con las cuales
ese fìn volverìa letal su imperio.
Un imperio en el cual para la humanidad
ya hemos muerto.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Son pocos los seres que ascienden con el sol.
Sus nùmeros son extraños, su escribir altisonànte y trueno.
Antiguas sus reliquias, lo màs nocturno en ellas donde la antorcha
abandona su paseo de vidrio por una tibieza.
Son misteriosas sus gruas
intentan inmortalizarse encima de la tierra
cuando algùn amanecer dormiràn para siempre bajo ella.
Es tembloroso su mundo.
Su universo de cada dìa, el ojo
de sus adioses. Capitanìas de participios
han elevado sus murallas sin saber que
en ese proceso conlleva laberintos
de piedra que sòlo la soledad
conoce.
Patrimonios de columnas despiertan su
corazòn en aquel deseo, que no serà para nosotros.
Por ello se dice que hay seres que ascienden con el sol
Que se reencarnan donde los astros
repiten su actitud morada.
Su asterisco donde el bardo llena
de juguetes esa cucharada seca de estridencias
donde el fìn llega a la mirada.
Un fìn con el cual nos alejamos.
Un fìn propio y ajeno de la voluntad. Ante el cual
nada podemos hacer.
Cualquier cosa serìa abrir las metamorfosis
mas poderosas
con las cuales
ese fìn volverìa letal su imperio.
Un imperio en el cual para la humanidad
ya hemos muerto.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Apogeo Lunar
Apogeo del Lunar
Semejante a un vidrio, el oceano se desprende
antiguo y cano, cono un anciano verde
arrastràndose en las piedras.
Junto a un dìa de arena embarrado de juicios
dentro de otoños
balbuceando banderas.
Caballeros de fuego ondean,
unidos a figuras que inundan el paisaje
donde una estela
animaba a màs de un asesino.
Gesticulabanse purpuras entre vocablos,
maniàtico el astro que doraba en ellos
aquellas estellas insinuadas por un niño.
Abreviaturas lanzadas a una nociòn
de espejismos, el entretiempo
de esa palabra indòmita. Tal vez polar.
Un jardìn en la espuma.
La orilla donde los peces disecan
el rumbo del amor
y este se descompone hasta contemplar
su estreno.
Esa roja supersticiòn de
adamantio.
Donde mi esperanza colapsa
una y otra vez para acariciar un sueño.
Y un sueño es sòlo el misterio
de una poètica agonìa
buscando en ese momento la
inspiraciòn
llamada nada.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Semejante a un vidrio, el oceano se desprende
antiguo y cano, cono un anciano verde
arrastràndose en las piedras.
Junto a un dìa de arena embarrado de juicios
dentro de otoños
balbuceando banderas.
Caballeros de fuego ondean,
unidos a figuras que inundan el paisaje
donde una estela
animaba a màs de un asesino.
Gesticulabanse purpuras entre vocablos,
maniàtico el astro que doraba en ellos
aquellas estellas insinuadas por un niño.
Abreviaturas lanzadas a una nociòn
de espejismos, el entretiempo
de esa palabra indòmita. Tal vez polar.
Un jardìn en la espuma.
La orilla donde los peces disecan
el rumbo del amor
y este se descompone hasta contemplar
su estreno.
Esa roja supersticiòn de
adamantio.
Donde mi esperanza colapsa
una y otra vez para acariciar un sueño.
Y un sueño es sòlo el misterio
de una poètica agonìa
buscando en ese momento la
inspiraciòn
llamada nada.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Los Patriarcas de Plastico
Poema del Cero
Ignoramos como un cero, bajo en estropicio
que erotico, sensualiza un polillas marinas
espectros de agua en una vereda, esas y no otras
son las lìneas de tu mundo.
Bordes espectaculares, premociones de òsculos
consumen servatanas de amplios movimientos
prolongaciones de dios con el vidrio
extinciones de uvas en la hoguera
y en mis ojos vibran los racimos.
Manadas de humeros desde el pergamino,
allì obsevas el temple
el nacimiento subversibo del mitòn
la celula propiciando el momento
de este reptar espitiual
con una sombra.
Señor, la nube està lleno de espumosos
hechizos. Su nacimiento es bastardo
y tropieza la sigla con levantamientos
de pus en una vaina.
Quieres un poema, alejate de la realidad
entonces, quema tus teatros.
Quieres poesìa, dile a tu espìritu que clase
de demencia està como un guardian
en las puertas de tu sino.
Descubrela.
Es posible, no sòlo posible.
La vida no es descenlace
mas que de cancerberos y en
esas coronaciones llenas de ultratumbas
ardes con misiones de engaño
de celeste hipocrecia.
Asi que para hablar de tu destino
primero busca el jardìn de tu infarto.
Allà, en una morgue quizà la sombra
de tu espìritu ofrecerà
a tus pàtriacras de plastico
uno de tus sìmbolos.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Ignoramos como un cero, bajo en estropicio
que erotico, sensualiza un polillas marinas
espectros de agua en una vereda, esas y no otras
son las lìneas de tu mundo.
Bordes espectaculares, premociones de òsculos
consumen servatanas de amplios movimientos
prolongaciones de dios con el vidrio
extinciones de uvas en la hoguera
y en mis ojos vibran los racimos.
Manadas de humeros desde el pergamino,
allì obsevas el temple
el nacimiento subversibo del mitòn
la celula propiciando el momento
de este reptar espitiual
con una sombra.
Señor, la nube està lleno de espumosos
hechizos. Su nacimiento es bastardo
y tropieza la sigla con levantamientos
de pus en una vaina.
Quieres un poema, alejate de la realidad
entonces, quema tus teatros.
Quieres poesìa, dile a tu espìritu que clase
de demencia està como un guardian
en las puertas de tu sino.
Descubrela.
Es posible, no sòlo posible.
La vida no es descenlace
mas que de cancerberos y en
esas coronaciones llenas de ultratumbas
ardes con misiones de engaño
de celeste hipocrecia.
Asi que para hablar de tu destino
primero busca el jardìn de tu infarto.
Allà, en una morgue quizà la sombra
de tu espìritu ofrecerà
a tus pàtriacras de plastico
uno de tus sìmbolos.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
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