domingo, 12 de enero de 2020

Maleficio





Todo lo elemental que ha podido ser esta tarde.
Todo lo elemental lo ha sido.

El viento duerme como una personaje lleno de humo.
En un lugar de su espìritu se agita una amapola.
El viento -que a decir de màs de uno- es una especie
de fracaso. Una absoluta derrota del aire en
su empeño de crear algo sòlido
en el movimiento.
Ello por supuesto es imposible.

Nada en el movimiento se detiene.

Todo en èl lleva la maldiciòn del devenir.

Sea esta Mañana




Sea esta mañana solo una escena.
Sea el fragmento en espiral un absoluto
e incomprensible lenguaje divino.
La escolta de vidrio de un ser en las calles.
-tambièn de todo ser-
Sea el pavimento con escalas de metafìsico idilio
en el sudor de una manzana.
La llegada al mar con otros bozales en la boca.
Esos que las palabras construyen
en la oscuridad
para la dialèctica de nuestra saliva; oràculos de 
un mundo que alguna vez
fue infinito.
Sea la proporciòn de la araña el lenguaje que añadirè
a la realidad cuando llegue al ocèano.
Un ocèano completado por àrboles.
Sea la intuiciòn ese asunto donde se despierta
en los objetos en el preciso momento en que los objetos
lo hacen.
El enigm; ese encuentro de mis escrùpulos con
una botella de arena.
Con una raìz de salvas donde el aluminio
embiste manadas de corolas de yeso.
Sean las calles confrontaciones de àngulos en las
esquinas que escupen de frente.
Las venas, el reflejo màs evidente de una
constelaciòn debajo de la piel.
-còmo llegò allì?-
Sea el oxigeno ese fruto donde otros se pudren.
Sea el oxigeno un principio lògico de follaje o
posiblemente una
llegada a los zodiacos.
Una expediciòn a la luna con la mirada.
De noche.

Para que los ojos sepan que lo ùnico que las une 
a ella es el reflejo.





miércoles, 8 de enero de 2020

Subversiòn






Te vì en una historia. Aquella que la realidad no puede
completar. Entrabas y salìas de la misma.
El hecho es que la historia no tenìa un desenlace.
Se mostraba como una parte y luego como otra de tu vida.
Lo cierto es que al final las cosas adquirieron
una naturaleza tràgica.

Pero. Còmo fue tu historia?
Se cubriò de mitos a veces.Tomò represalias de la magia.
Rozò aquello que ciertos hombres denominan
oràculos. Es decir. El gallinazo que cuelga de un talòn en
auroras de humo donde cìrculos y jabalinas
nos preceden, se agitaba de manera natural
y en las erupciones anunciaba el lampo
escalas de polen
con develados movimientos.
Màs de una elipse en los astros.
Un pubis morando en las hiperboles.

! Oh Eurìdice yo te vi entre calculos y gematrìas
modernas ¡

- en un parque Orfeo devoraba una papaya-

Te vi. Algunos rostros llegaran a la nieve cuando
seas celeste. Cuando los aparejos
muestren la sombra de un semàforo partir en el
lomo de una caracola apostada en 
la cùpula de todos los automoviles del mundo.

Y tù.

Y tù ya no tengas que regresar al infierno.









martes, 7 de enero de 2020

Formaciòn de los Opuestos





En la reencarnaciòn se encuentra
una laguna.

Visto desde aqui sè que eso es 
difìcil de sostener.
Es de conocimiento publico que 
toda reencarnaciòn 
màs que una laguna, posee cùpulas.

Ojos y pupilas a travès de la niebla.
Tambièn cuervos.
-uno de aquellos cuervos intenta arrancar 
los ojosa dios crucificado en el golgota-
Racimos o alguno que otro paso. 
Hermètico como
aquella muchacha que pasa de largo.
Ella mira con epistemologìa.
Ella ve con todos los secretos que 
hay en el mundo.
Tiene la mirada roda de los barcos.
Posee el alfabeto en sus labios que 
en muy pocas
ocasiones nos deja ver la saliva.
Posee en sus encìas los verdaderos 
puertos.
Sòlo en ella es posible.

En toda reencarnaciòn existe una laguna.
Es material. Es solida. 
Una de sus apariencias es la ilusiòn
 porque sòlo
aquel que cruza la ilusiòn puede 
contemplar el desengaño.
Otra es el desgano. El hastìo. Eso que
nos coloca en las sienes 
del crepùsculo para medirnos
entre rigores dorados.
Educaciones de sal.
Estampidas de polen.

A todo esto el hermetismo que 
acompañaba hace poco a la muchacha
dejò de hacerlo.

Y ambos.

Caminan inevitablemente
formando sentidos.

A la larga.

Muy a la larga los conoceremos
con el nombre de opuestos.








lunes, 6 de enero de 2020

El Latido Gemelo





Sal de la tierra imposible. Arranca tu corazòn
de ese mundo inefable. Que a tu lado
el idioma apagado en el silencio, lanze su grito.
Prepàrate para ese lenguaje.
Duerme bajo el sol hasta la llegada de una cigarra.
Muerde en su pubis la primera bocina.
El sètimo cnadelabro de la espuma.
Limita con el mar o el horizonte.
Al final es siempre lo ùnico que queda.

Mira lo inasible sin llegar a contemplarlo.
Ve en busca de las reencarnaciones incluso de
aquellas que memorizan en el oìdo las
profanas percusiones de la niebla.
Busca la rama de olivo en la cùpula de un huevo.
Sè abstracto a cada latido como la distancia.
En aquello llamado naturaleza nada se repite.
Que incluso el hechizo -si puede llamarse asì-
de una figura no sea semejante al que arrastra la
resaca.

Camina a los semàforos con un proceso de 
niebla en los ojos. Observa el crepusculo al morir.
Cada crepùsculo es una muerte distinta a diario en
tus ojos. Estrèchalo. Oprìmela. Sièntelo como sientes
el pulso del corazòn en tu pecho.

Y como ese otro pulso que golpea desde el
interior del pecho de un bùho.

Inevitable gemèlo buscando desesperadamente
-igual que aquel que te pertence-
fundirse con el tuyo.






viernes, 3 de enero de 2020

Al Despertar muy Temprano





Señor. Hay algo màs religioso mientras camino.
Pero no està muy bien especificado.
Se encuentra en todos los seres que pasan por
mi lado. 
En las muchachas esta mañana de granizo.
En los juguetes de escarcha que un mitòn crea.
En el autoparte que un ladròn olvidò en medio
de la acera y que el policìa en estos 
momentos recoge.
Hay muchos curiosos y testigos que dan su
versiòn del asunto. Una totalmente distinta de la
otra.

No soy siderurgico. Tampoco industrial.
Describo relàmpagos si ello tiene que ver con un
decreto. Con una ley de color rojo en el pubis
de una mariposa.

Señor. Debo decirte. No sè si confesarme o en 
todo caso responder a esa especie de neblina que 
envuelve los objetos si camino por una figura.
Te explico. Una figura es algo que
dificilmente reconozco, pero que dice de manera
diferente todo aquello que tocamos.
Està relacionada al velo.
De hecho creo que es el velo quien la pronuncia.
Quien dice su sombra mientras los gallinazos
llegan a mis manos.
Estas manos que no son mìas. 
Estas manos que no son de minotauro.
Manos que no son uñas.
Mucho menos alas de moscas
o una citara de neòn donde avistamos flautas
o posibles circunferencias.

Lado a lado a veces señor es como suceden las
cosas. Vientre a vientre. Pero esa eduaciòn està
compuesta de cùpulas que mantienes
en la superficie de las flores.

En ese oceàno infinito.

Aquel que -.si despertamos muy temprano- podemos
mirar en un pètalo.



El Arbol de Nieve





Las palabras son limites. 
Igual que toda realidad.
-toda realidad es un limite en singular-
Lo extraño puede -a veces- ser el significado 
que las sostiene.
Uno que està emparentado con esa 
realidad y corre paralelo a ella.
Ebrio de balsamos o tinieblas se despliega por esto
que es denominado mundo.
Pido disculpas por este animo peyorativo.
Pido perdòn al texto.

Continuo entonces.
Las palabras son lìmites que llevan significados 
emparentados a la realidad. Significados que 
-en ocasiones- la sostienen.
Ademas son nociones de neologismos.
De autoengaños.
Manadas de prefijos que no encontraron otra cosa.
Quizà su destino era llegar a una playa.
Eso hubiera sido adquirir la experiencia del desierto.
Pero dudo mucho que a un prefijo le sea vital
la experiencia del desierto.

Nosotros. Hombres; la mayoria de las veces solitarios.
Heterodoxos sin motivo alguno. Nihilistas
de planos y algodòn. Nosotros espejismos, caminando por
las calles intentando levitar entre represalias y cantos de
nàufragos, escribimos sobre todo ello.

No escribimos porque no haya quien lo haga.
Prueba mas que fehaciente de la escritura son los libros.
Los periòdicos. Los pròlogos de cualquier iridiscencia
que no es redactada por un hombre.
Lo ultimo no es el caso.
Lo ùltimo podrìa ser el detalle de una uva con zapatos.
O la equidistancia moderna que engarza
un alfiler en un hoja.

El asunto es que las palabras eran y son limites.
Que oigo un nocturno y hay una apariciòn mientras la luz
del dìa arranca la desnudes de los nombres.

Y sin entender muy bien porque
las conduce a un irònico sacrificio entre la claridad.