jueves, 16 de mayo de 2019

El Corazón Sobre la Tierra






El relato era azul en una de sus corolas.
Una libélula escribía.
Otra mordía el viento con invisibles caninos.

La noche era otro objeto transparente
en cada una de las superficies.
La gravedad igual que el dolor devolvía las
cosas a la tierra.
Así volvían a encontrarse con las raíces
cifradas en ella.

Por supuesto estaba el corazón.
Su gillete era alado.
Su onomatopeya se desvanecía al
mezclarse con la percusión de las
venas.

Era un corazón que no se cansaba de regar 
tragedias sobre la tierra.

Qué otra cosa podría hacer nuestro corazón
en esta tierra?

Para él no hay nada más. Lleno de dramas
e imposibles idilios cuelga de los
árboles aguardando 
murciélagos.

Y cada ser en este mundo se pregunta porqué

Cada ser lo pregunta en mañanas de frío
y otoño donde los pelícanos 
trazan esvásticos ejes
en un asta
en una hegemonía
o hasta en una plaga de langostas

Frente a un lugar donde los precipicios han
encontrado al fín sus palabras.

Y ahora.

Ahora es el turno de los abismos.






martes, 14 de mayo de 2019

El Pubis de Sal







Te define la latitud con un reino de agua cortado por
el horizonte.

El carácter de esta habitación donde los objetos son
absurdas dinastías de rostros iluminados por 
el abismo.

Te llaman las palabras, aquellas que invocas y aquellas
conjuradas por la desolación.

La luna con una serpíente dormida en uno de sus rostros.

El veneno de la misma escapando por una de sus escamas
se convierte en astro que tarde o temprano se estrellará
contra la tierra. Exactamente en una de tus sienes.
Así emana la maldición o la sabiduría.

Te define la luz cuando golpea los relieves de tu cuerpo
formando diminutos espejos donde se refleja una sombra.

El principio con el cual el vacío 
entre la nieve es herido por un pensamiento.

Ese pensamiento traza dimensiones amarillas
mientras concedes un círculo a otras performances,
una con un collar de sal arrancado al desierto.

Qué palabras serán aquellas que oprimirá en los
cuellos de arena de ese desierto?

Porqué un collar? 
Porqué no un universo de bozales?

Sería más concreto.

Absoluto.

Como ese pájaro que en este momento vocea un 
pubis de sal entre la oscuridad.



lunes, 13 de mayo de 2019

La Dirección de la Luz





Las primeras cosas que se forman 
son las palabras.
En conjunto son millones de puntos
y en los mismos
historias de muelles donde 
otros seres resisten.
Rodeados de nieve y fractales.
Conspirando con la magia que 
duerme entre si 
mismos. Siempre entre si 
mismos.

Las imágenes de los adioses en ellos 
vuelven a los
hilos que cuelgan de los dados.
La resaca de la ola las devolvió 
al mar luego que
se encontraran con la arena.
Esa podría ser una forma 
del destino.
Es probable y aunque lo probable 
describa una 
aguja que atraviesa el desierto
siento que la arena es una 
corola profunda
con mitones en sus manos.

Dios atraviesa la calle en este 
instante. 
El color verde
del semáforo se lo indica.

Y vemos objetos semejantes al mar.
Objetos con movimientos que evocan 
las olas que llevas 
en tu pelo. La dirección de la luz 
cayendo 
en tus ojos sigue
siendo la misma. La naturaleza tiene 
un tigre que
tu sombra ha colocado en tu mesa.
Tú y yo lo contemplamos.

Lo contemplamos.

-no es una reminiscencia, no-

Pero hace siglos

En la edad de los carbones con 
hélices de granizo
en sus esferas.

Aquel tigre que la naturaleza 
coloca en tu mesa

Hubiera tenido el nombre 
de una pantera.






miércoles, 8 de mayo de 2019

Devenir de Adioses





Conforme a la soledad.
Según el horizonte y los cráneos dorados de la niebla.
Según lo estipulado por las corolas
mientras ancestrales palabras
van a ser heridas por la 
noche.

Específicamente por el filo de una contradicción.
De esta diánoa; término
atrozmente heleno.

Extraña etimología de los caparazones
cuando atravesaban la orilla de 
troya.

- no ves la astronomía en sus manos acaso?-

En nuestra adoración.
En esa eternidad que cumple tramites legales
en una oficina de vaya a saber uno
que extraño ministerio.

En esa eternidad por lo tanto burocrática.
Sin identidad alguna.
Tomando rehenes y papeles de los anfiteatros.
Represalias cuyos rigores celestes son 
en ocasiones de naturaleza apodíctica.
Arrancando los colores de los semáforos siempre.
Devorando puñales.

Conforme a los ritos porque también 
duermo y defeco acompañado de un animal
con olfato victorioso para llegar
al olor del excremento.

En esa variopinta conjunción de todo
lo que deja de ser un enigma entre la carne.
Y sin ninguna razón se hace verbo.
Día en latín.
Pronostico alabardico

corazonada allanando más de un
corazón de lata ahora que
estructuramos una mandíbula.

Y esotéricas cebras son las que oscilan
en sus ojos

ante lo que probablemente
hay algo que no es nada más que un devenir
de infinitos adioses.







martes, 7 de mayo de 2019

Gólgota




Poema contra la luz.
Para que no podamos verlo.

Estructura osea o plateada.
Más plateada que osea
para confundirte entre las cosas.

Lluvia pequeña como la de esta
mañana en que bicicletas y círculos
toman la apariencia 
de una sílaba
dormida en un mitón.

Relente que de una hoja a otra
devoras el vapor de una
reliquia
o el sentido profético
de un pergamino
entrenado
por una manzana.

Poema que te levantas 
un tercer día.

Y te encaminas hacia el gólgota.

Para volver a ser crucificado.





lunes, 6 de mayo de 2019

Mediodía




Es mediodía.
Muchas cosas que vi esta mañana se convirtieron
en palabras.

Algunos de nosotros leímos en ellas.

Sin embargo hubo algo.
-es una evidencia-
que no logró ser cifrado por esas palabras.

Y no sé si duerme o se agita entre 
las cosas.

No sé si escapó en la cola de una serpiente
emplumada.

 -necesariamente en la cola de una emplumada
serpiente-

Mediodía.
Como casi siempre estoy al filo de este corazón.
Sin tributos y con muchas sienes.

Puedo oír su tarareo.
El hígado que desprendese de uno de sus ojos.
Su diminuto adiós sin levantar las manos.
Basta un miserable parpadeo.

Es mediodía.
El hambre ha acampado en el brillo
y es escoltada por una célula de sangre.

También hay un puño.
Un occidente cielo.
Una basílica de cuyo seno cuelga una mezquita.

Es mediodía.

Y ten la seguridad que el desierto sólo
lo puede atravesar un antílope

Si es que la noche es dorada.





viernes, 3 de mayo de 2019

El Poema en esta Ocasión






El poema en esta ocasión dilatándose.
En uno de sus planos abandonados por la imagen
una superficie de vapor. Contrasta con 
otra superficie un
poco más abajo de la hoja.
-en la misma continúa desarrollando un
texto-
Su naturaleza es de frío.

Uno no entiende si son cosas del vapor o el frío.
Uno no deja de preguntarse si más allá de
ello hay algo boreal.

Algo como una ceremonia de collares donde
los vicios se entienden
y las orgías regresan del crepúsculo
mostrando a las entrañas cual es el color del
hemisferio que deben robar para
cuando alguna de nuestras venas se abran

O en todo caso despierten.

Por ahora duermen.

Y de noche ascienden al pensamiento.

Para contemplar en el azul su reflejo.