lunes, 22 de abril de 2019
La Húmeda Estrella
La brisa debe ser como el roce de una hùmeda estrella.
De un crepùsculo en el cual las trayectorias son
trazadas por los vértigos.
Debajo -es evidente- un mundo de hèlices.
Debajo una esfera colonial.
Una nos pertenece hasta cierta edad donde el deseo gira.
Donde el anhelo presagia.
Las anatomías se conceden este regreso
a las calles. Más de un ladrido las escolta. Más
de un paisaje de hollín donde el sueño
yerra entre corpulentos
anfiteatros.
Igual que un extraño cocodrilo.
Uno que ante la efervescencia del hambre
se dedica ahora a morder sus escamas.
sábado, 20 de abril de 2019
Tradición de la Luna
La noche recoge una de las tramas.
Proviene de los halos.
Místicas palabras ceden en tus labios
a un silencio de focas y alambres.
-el dirigible a todo esto no es de polen-
La constitución del corazón elige
el pulso a la mejilla.
Conjuntos de parpados recorren
las sombras.
Evocas que el celaje era todo
lo que tenías del horizonte
y su naturaleza era la saliva de tu boca.
Yo bebí de ella una vez.
Evocas el muelle.
El deseo fragmentándose entre la niebla.
El humo del crepúsculo era en realidad
el vapor de las gotas que dejo la
mañana en los pétalos.
Igual que nosotros buscan el cielo.
El cielo no es una forma del infinito. No.
Es una especie de barricada con la
cual detenemos la creación.
Te imaginas si pudieramos ver más allá?
Resistiríamos a ello?
Creo que no.
Así que nos detenemos en estas cosas.
Son concretas: la memoria para reconocer en
que calle nos encontramos.
El recuerdo en esa memoria para saber
en cual nos separamos.
Tus ojos. Los míos. Aquellos que
conforman y conformarán los otros.
Y los hilos del lenguaje que en amaneceres
dialóga con uno de mis fantasmas en esta
especie de soledad.
-eso sí-
Multiplicando extrañas ´profecías.
miércoles, 17 de abril de 2019
Develación
El día igual que un cometa.
Lo alado.
El crepúsculo con una mandíbula roja.
El horizonte que se purpuriza.
Un núcleo de hierba entre las cenizas de una
aurora que no deja de escupir su drama.
La ilusión en el mar.
El lenguaje de tu vida en los cabellos.
El recorrido del ser lleno de escaramuzas.
Con el alfabeto de una represalia nos regresa a
un instante donde los peciolos
horadan en las sienes
en las nucas
en las yemas de los dedos
buscando profecías.
El corazón encerrado en una referencia
los pájaros trajinan entre dados
y cartomancias; los naipes aluden a una
misteriosa religión.
Quizá esta sea
hialina.
Y tiene la naturaleza de aquellas que inundan
por la noche los deseos.
Con el mismo acto que posee la magia cuando
en el principio debe colocar las venas en
tu cuerpo.
martes, 16 de abril de 2019
Poema
Llegarà a la incandescencia con un reloj en sus alas.
En su pico llevarà una brùjula.
Ambos -el reloj y la brùjula- no le diràn que es el
tiempo ni el espacio. Pero la conduciràn a travès de èl.
Es lo bàsico para el ave.
Lo escencial tambièn para el tiempo y el espacio.
Aquì las cosas son reciprocas.
Los fenòmenos.
El ave evocarà un anfiteatro.
En el mismo el rostro del coloso es de arena.
La saliva de su boca agita extrañas palabras.
Las miradas de los hombres que observan aquello
son escoltada por relieves. Pero no es nada
que no haya sido visto.
No es nada que no llevemos en la memoria
de nuestro corazòn.
Entre las raices surge aquello que a veces llamamos
soledad.
Y sòlo los diluvios preguntan de què manera.
viernes, 12 de abril de 2019
La Soledad de las Cosas
No has caminado por la orilla donde la soledad del mar
se une a la soledad de las cosas. Todas sirgadas por
una ráfaga.
Està bien. Debiò ser asì. Lo cierto es que un tatuaje ahora
forma un molino. Luego uno más.
Ha pasado un instante y los pàjaros devoran las hélices
de sus alas.
No sabemos si ello debió acontecer de la forma
especifica con que las hélices son devoradas por las alas
pájaros. Tal forma -dcho sea de paso- es única.
No somos conscientes de que ese suceder tiene algo
tan opuesto como la vida y la muerte para abandonar
entre la realidad su latido.
Con que naturaleza abraza el aliento.
Con que extrañas fuerzas medita sobre lo inevitable.
Como si ese fuera el único recorrido de nuestros
pensamientos.
jueves, 11 de abril de 2019
Panorama
Sueño. Representas ese idilio con que la aurora
por la noche regresa del amor pero con una apariencia.
Los tigres en tu pecho -ahora lo sè- poseen otra idea de
la realidad. Por su naturaleza boreal, los antilopes
en la playa las denominan òrbitas.
Detràs de ti las cabelleras esparcieron gotas
y volcanes. Sòlidos escalofrìos que hablaron de la
fìsica. Lo hicieron desde las superficies de un deslìz.
Desde plataformas que rozaron la ira.
Sueño. Es inasible lo que tocan tus ojos en una
imagen. La verdad està oculta entre patios de nieve
donde el vidrio ha formulado un anàlisis
para cada carbòn. Para toda ciudad
que se integra al abismo.
Entre veletas de carne los recipientes y anfiteatros
guardaron el destello de tus uñas y
raices
Del viento mientras despunta a un rigor de polen.
A un doloroso latido que se reencarna entre lo sobrenatural.
Igual que las imàgenes en las sombrs de los objetos.
Los Pavimentos de Madera
Sobre la descendencia de este silencio hay un parpado.
En las veredas donde se espacia existe un nihilismo.
Una aguja roja.
El mar a lo lejos describe la tempestad.
Los ecos del diluvio.
El suburbio es una aurora ebria de horizontes
y escribir no significa tantas cosas. No
como en los travesaños
donde el poema desea o desfigura.
Y traza misteriosos objetoss en las estelas.
Todas de aluminio.
Y posiblemente cada una es un presagio.
-una màs amarillo que otra-
Un milagro con pròlogos de aire diferenciàndose a cada
instante de la piel por su naturaleza.
La misma puede ser invisible.
No es lo mismo que hialino.
No es lo mismo que una ciudad que llena su pubis
de alfileres mientras los elefantes duermen
cuando un adolescente tauta
en sus trompas el hambre de una palabra.
-es un extraño tauaje-
El hambre de una palabra que no es la
la de un ser.
Tampoco la de una tautologìa.
Desvaneciendose entre borrosos insomnios.
Y pavimentos azules de madera.
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