domingo, 3 de septiembre de 2017

En Hemisferios de Selvas







Allì se encuentra una paràdoja. Nadie sabìa
que era azul.

Las olas acarician enigmticos objetos antes de
alcanzar un cuerpo.

La fìsica es un organo esta mañana compuesto de
triàngulos. Un puesto vacilante donde los patrimonios
suturan un alce y arrastran escoltas en sus
melenas.

La soledad que esta noche ha de tocarnos serà de
vidrio. Tendrà un tatuaje en la boca que confundiremos
sin saber porquè con una edad de lepra.

En el asfalto el lenguaje serà tensado 
- muy a nuestro pesar-
por maravillosos dinosaurios.

Luces de morgues acariciarian en lomo de las
mandibulas.

Veremos el sol pero serà en el fondo un contraste.
Un pensamiento como aquellos que tocan lo indòmito
y luego se desplazan por un seno.

Atavicas luces en los oidos llenas de hormigas.

Cisnes de agua en un lugar de la niebla donde el invierno
admite que la sabidurìa es un minuto de platino
en una constelaciòn de leones.

Una constelaciòn de leones encerrada en hemisferios 
de selvas.




sábado, 2 de septiembre de 2017

La Langosta en la Boca





Ves que una ola circula entre la superficie.
Es inevitable que roce el viento y luego se estrelle
en la arena.

En el momento en que ello suceda tù habràs
depositado entre la realidad aquello que a los ojos
de un jaguar llamaràs dimensiones.

En el momento en que suceda
le habràs contado a tu fiebre que otros
escalofrìos recorren el mundo llevando nombres de
rascacielos en sus tambores.

La hojarasca para ese entonces arrastrarà en
sus talones lo verosimil.

Triàngulos de nieve que en un satèlite
son como fluorescentes de vapor dejaràn de contemplar en
la oscuridad una idea. 

Piràmides con un primer intersticio
donde se alojan los telescopios con inmensos cartilagos
de avena, llamaràn a los himnos.

Enigmaticos telefericos donde la lluvia trota
en los himenes, con un estandarte de mandarina semejante
a uno que vibra secreto, volveràn a los
imsomnios.

Y tù los esperaràs dormido en la espuma con una
langosta en la boca.

Todo ello antes que la primavera sea devorada por las
plagas.











La Creaciòn del Pez





El viento.
Ese deseo de ser primaveral en èl porque la naturaleza
asi lo ha decidido.
Esa forma de estructurar un astro cuando abandona
la orbita buscando la tierra.
El camino donde cae habitado por manadas de acido.
Todas llevan a su lado un caminante iridiscente.
Un caminante que de no ser iridiscente 
se alimentarìa de muros escarlatas.
De beduinos y otros àrboles.

El horizonte -cualquiera de ellos- tomando una estela 
purpura.

Quizà alguna forma de ruina y destucciòn.
Tal vez un reguero de plastilina que llega para recordarnos
los exodos de nuestras sienes.

Los limites donde la brisa es un papiro solar donde
una palabra es forastera o sintètica. Lunar o ambidiestra.
Es poco probable que en ella acontezca sòlo una
definiciòn.

Las linternas y la milimetrica estaciòn del atomo en
la espuma antes de unirse a otro para formar la cresta.
Esa distancia con la que tarde o temprano me
encontrarè con la locura.
Ese neologismo en el desierto por ahora cubierto
de cuchillos.

Esa forma que tienen las escamas de adherirse a un
cuerpo entre los rios. Entre los oceanos.

Yo creo -casi estoy convencido- que asi se crea un pez.





viernes, 1 de septiembre de 2017

Cada Hombre




Cada hombre lleva una rafaga de luz en su rostro.
Una ráfaga de luz que antes del atardecer 
parece convertirse en un cuerpo.
En una transparente criatura que enumera otras
horas.

Por las mismas pasan los muelles.
El color de los puertos cuando alguien con un 
retazo de vidrio en las pupilas amanece.
En ese amanecer tenemos la seguridad de que
toda hambre llega a algo dorado.
A un espiral indomito en sus ruinas.
A una historia de barro porque toda historia
deja a los pelicanos el camino del cielo.

El del barro igual al de los espirales y vertigos
es nuestro.

Cada hombre lleva una ráfaga de luz en su rostro.
Una que ilumina por la noche los tuneles.
Una que enseña los crimenes y las cruces de los
paraderos.

Que nunca limita con la belleza, pero se dedica
ocasionalmente a buscarla.
A reconocerla en las bocinas.
A rozarla cuando duerme en los heliotropos.
En las quimeras.

En los calendarios de espuma donde habitan
los cines. 

Y los hombres solitarios en ellos irrumpiendo
con sus imagenes entre la niebla.



Memorizaciòn de las Helices





Aquì esto de escribir es un plano.

La conjetura de una adolescencia de vidrio
en las jaulas. Los contenidos de acuario en una moneda
donde lanzaban sortijas los idolos.

Una superficie muy amarga eso es cierto.
Con tantos hologramas como los que imagina un parpado.
Como los que teoriza en medio de una laguna
un paraguas.

Igual a un violìn con àrboles y sotanos.
Igual a una sensibilidad que maniobra entre agujas.
Y memoriza el silencio de las helices porque
son como reminiscencias
que empujan lo inedito a una fragancia de polen.
A una crin de trigo.

Entre los paseos del sol cuando descubre
una grieta màs profunda que el sueño.

Y la conduce por paises que crecieron entre mundos
de langostas con boreales intersticios.

Con liricas intermitencias en el verbo, sobretodo
en una de las alas que intenta levantarse de los travesaños.

-a veces las cosas en el verbo son como un ala-

De ese idilio de bronce donde se desfiguran
las monedas.








Paisaje Invernal





El paisaje es sumamente invernal.
Millones de celulas formando la lluvia nos dicen que
es asi.
Tambièn se encuentra el frìo.
En una esquina de hambre la realidad sostiene
lo contrario.
Se halla personificada en un hombre que ademàs
escribe palabras.
Bueno, màs que escribirlas las pronuncia.
Una especie de mar se descascara en todos los
rostros de los hombres.
Una forma de estètica se prolonga en un naipe.
Uno que jamàs conoceremos.

El pavimento es màs negro esta mañana por
la humedad.
Las etimologìas recorren los semaforos
y en cada uno de sus pasos hay una amapola de zinc.
La perfeccciòn como siempre es de la naturaleza
porque no posee imagenes.
Todo esto sigue siendo un extraño reflejo por el
cual los pàjaros ascienden a una cupula.

Ellos saben que no pueden imitar.

Ellos saben que deben crear un gorjeo.










La Espera en los Pulmones






Siempre vuelvo a una escalera.
En ella aguardan mis pulmones. Mi dìa que por
lo general es coloquial. Teoricamente
tacito para poseer una intenciòn. Una finalidad.
En ello se cimienta toda mi esperanza de
llegar a la luna.

La luna siempre ha sido uno de mis ambitos.
Mi edad reciproca.
Es todo lo que le he dado a este reloj que ahora
me mira con un cristal en la boca.
Tambièn con un sudario.

Los griales atraviesan la nieve de manera idonea.
Los crucifijos preceden a los pentagramas.
El ideal de un moluzco duerme en una ciruela.
La cascara de la mandarina cae al suelo.
Sòlo el fruto es digerido.

Siempre vuelvo a una escalera.
Los proyectos se arrastran solos allì igual que
un cuchillo en la carne cuando toma
alguna direcciòn poètica.
Debo decir que no toda direcciòn poètica està
ligada a un cuchillo.
Debo decir que no todos los proyectos se
arrastran.

Ademàs de la luna a la que siempre he pertenecido
esos proyectos se transforman.