domingo, 8 de enero de 2017
Los Tejidos de las Agujas
Una hoja. El deterioro de una cresta en la ola
avanzando hacia la orilla. El regreso de la resaca al oceano.
Algunos pelícanos sostienen que ello es el infinito.
Yo pensaba en el infinito a modo de un semicirculo
o una bandada rectilinea, asombrada por los tejidos de
una aguja en la espuma.
Yo pensaba en el infinito como un forastero purpura
que prepara la leche en el interior de los tallos.
En las circunstancias del humo crepitando entre
limones aereos.
En la boina emparentada con un conjunto de dagas.
Una hoja. El desarrollo de las palabras en su craneo
es algo natural. Incluso cuando se adaptan a la solitaria
existencia de un fruto emergiendo de un bozal.
Sin embargo mentar el desarrollo de una sólo dice
que ese acto es algo natural. Sólo ello.
Mientras tanto un planeta es iluminado por grilletes.
Por colonias de cigarras.
Por el parpadeo absoluto y convencional de una
mimesis.
La Edad de Plastico
A determinada edad llegamos a la conclusión de que el
oceano es de plástico. Contemporaneo y azul
como la goma.
Desde esa edad volvemos a escribir sobre los muelles.
Sobre los perdigones regados en las albuferas sumergidas
todavía en los mitos.
Desde ella elevamos los pronósticos de aquello que
conocemos definitivamente como arena; no son sabios ni
llevan melenas creciendo cerca de sus oidos.
También hay una ciencia de quién sabe qué preludios.
Ello es interpretado sólo por los profetas.
Los profetas parecen seres conducidos por un molino
a la jungla.
Alguna vez ví alguno ascender a los árboles buscando
lianas. En esa ocasión comprendía un poco de helices.
A determinada edad en ese oceano de plástico hay
nutrias que arrastran megáfonos.
Brocales que duermen llenos de subsidios en las conchas.
Cintas de veleros formando escarpines.
Cabelleras donde los artificios identifican en un plano
futuras republicas en el borde del siseo.
El borde del siseo podría ser cualquier astrología.
Un caño o el mentón del pulgar cavilando en las ciudades.
El borde del siseo podría convertirse en horizonte.
Pero luego de que el oceano llega a ser de plastico.
Contemporaneo y azul como una goma
El siseo se desvanece en otras ceremonias.
sábado, 7 de enero de 2017
Ebrias de Acidos
La existencia que es siempre de triangulos.
El lunar de un perro en la lengua.
La lògica del violìn debajo de la arena.
El vilo que esparce sobre los opuestos, polinomios.
Las conjeturas del sol en las hojas.
Los lìmites entre campanas de azucar donde rielan
hasta lo sobrenatural los agujeros de los
poros.
Las intermitencias.
El escalofrìo en las manzanas de la lluvia.
Ese exilio de la vida entre la relatividad.
Las fronteras de todo aquello que es terrestre
en funciòn de una metàfora.
De una metàfora o una plaga de àrboles
en los frigorificos.
El pliegue dedicado a las sombras; por lo general
alimentadas por pelicanos.
El pergamino donde las lechuzas se reconocen
llenas de tiendas o ferias. Completamente ebrias
de acidos.
La espuma de los palcos por ser inalcanzable.
El menguante del tropico y la flor que se hace cenizas
en algùn zoològico.
Lumenes invertebradas formandose
sobre los collares. Entre las escaleras de chapas
tejidas por una cola.
Lumenes que llevan esquirlas de rumiantes
durmiendo entre praderas de encìas.
Y ello posee la apariencia de un reino de
espinas.
De espinas celestes que danzan.
Una y otra vez entre los fuselajes.
Muy Cerca del Agua
Muy cerca del agua, en el momento en que los
pàjaros crucifican sus alas entre la intensidad del
oceano y los predicados.
En el instante que es de bronce el soplo y las orillas
presionan una lampara en la arena hecha de
tejidos y corrientes rasantes.
Entre las sombras que parten de una grieta en los
acantilados; en la cumbre estàn los miradores. Un ser
apostado en ellas enumera bandadas o nubes.
Enigmaticos cefiros en una prolongaciòn de este dìa
suspendense en los puentes. En el hilo de los parques.
En los jardines donde vagan las antorchas de todo aquello
que es ajeno y descifra barbas o canteras de
ajedrez en un himno.
Muy cerca de un lago.
Del espìritu de un teleferico con vocaciones de arnes
y capitulos de brea en sus mentones.
En el eclipse de una idea en las sienes.
En los colores de una enfermedad que oprime arcoiris
y anuncia entre fosforos de madera
una piràmide.
Muy cerca del agua porque el espacio es terrestre.
Y algo ruin y sagrado lo evoca.
viernes, 6 de enero de 2017
Acompañado de la Luz
Acompañada de la luz el fuego. Sus formas
de yesca y principios sobre las agujas en llamas,
dirigidas a los embarcaderos.
Vèrtigos y precipicios sobre los cuales gira una veleta
con un torpor que proviene de los animales.
De los pulmones de toda criatura.
Veloces estrabismos en una lampara donde
las bicicletas eran el sueño primigenio de un neumatico
atorado en una xilografìa.
Veloces como el idilio de dios detràs de los cometas
enumerando los dìas de una cosmogonìa en el
sueño.
Torres de barro en los anuncios de un periodico.
Hologramas con talleres de lampos en sus sienes,
sienes son de escamas que llegan del vinilo.
Acompañado de la luz. De una flor dramatica.
De un astro que por la noche es iluminado sòlo por la
tragedia para manifestarse en el verbo.
Igual que todas las tragedias de los hombres.
La Tradiciòn de los Linces
En el crepùsculo hay veredas de acidos.
Proporcionados por el dìa y las costumbres caminan
entre el verdor de una ciencia que
evoca las primeras tradiciones de los linces.
Pertenezco a aquellas tradiciones de los linces
que recogen algunas memorias.
Ello es semejante a un tallo o la idolatrìa
de una rama.
A un mentòn compartiendo lògicas con un polinomio.
Con una estrella de verde incrustada en los cascos.
La duda paralelamente es un velamen describiendo
una extraña inspiraciòn de
los lenguajes en las aletas; la naturaleza de èstas
aùn no alcanza el idioma.
Tampoco las torres donde giran las helices.
En la noche hay una ceremonia.
Los espirales con un pròlogo de invertebrados.
De continuidades en el tambor y las efigies.
De escarapelas al final del conocimiento
alcanzando un amanecer
en que las geografìas muestran un relieve
desconocido.
Uno donde la hojarasca no es alcanzada
por el barro.
Sòlo las teorìas en los pàjaros preguntan por
tal hojarasca.
Y entre los apocalipsis leen en ellas.
Misteriosa Imagen
La llegada a esta superficie es canela.
Por un instante aquello deja ver alguna eternidad.
Luego muestra sus nombres.
En las ventanas de las casas los brillos portan otros
objetos. Otros dijes.
En las ventanas los vidrios se cubren de manantiales
que alguna vez fueron esparcidos por el aire.
Desde el horizonte alguno es de madera.
La espuma corta el nombre de las escencias en las
alturas. En los jardines los pàjaros llevan cubiertas de
bronce.
Las cigarras desfilan buscando un crater en el
hidrògeno. Lo encuentran. Despuès imitan o crean
reminiscencias.
El hemisferio es azul en uno de sus semàforos.
La tierra deja ver algo entre lo diferente naciendo
asi las semejanzas.
El navìo se agita en una libelula igual que
los arcanos.
Como si fueran burbujas.
En una misteriosa imagen de animales arrastrados
por los cabellos.
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