jueves, 5 de enero de 2017

Crepùsculo de Sal





Desde la realidad despiertan objetos como 
amarillos preambulos y el submarino es 
de agujas.

Los leviatanes recorren el oxigeno 
del alba. De alguna manera u otra manera llevan 
efigies arrancadas a los cefiros.

Desde la realidad despiertan objetos con un
nudo de aceite epistolar, lleno de nucleos.

Especie de radas se introducen en los
contenidos de espuma: uno de los secretos
que vive en aquellas es posible que pertenezca
a las gaviotas.

Una gaviota es una manzana que cubre los
circulos.

Una gaviota es una paradoja de arroz en una
escena de aluminio y entre la vida granate de las
fragatas inclinase hacia el sueño un epitelio.

Alguna civilizaciòn de campanas acaricia
un tallo de zinc en el pulso de los habitantes.

Son formados los grumos.

Los bacilos trabajan entre los aeropuertos
llenos de aletas Rodeados de un hidrògeno
estampandose en las crestas.

En el estuario boreal llenos de rumiantes de 
vidrio.

Con crepùsculos de sal en la boca.

Lugar donde perpetuamente desvanecen sus
alas los dragones.












La Gravedad de las Constelaciones





Cualquier constelaciòn podrìa ser un molino.
Una barba donde sueñan los peces.
Un periodico con hojas de barro en las que 
lee un tigre. Un dios subversivo con una 
semilla de neòn en su mirada.

Cualquier constelaciòn, igual a la humedad de 
las helices en el verano. Acantonada
en la relatividad de una letra cuando es arrojada
a una palabra...Cùal es el color de aquella
relatividad al descender por las
palabras. Cùal es la intensidad en sus melenas
de purpura.

Y aquella relatividad navega.
Abandona este dìa jueves de hisopos.
Este dìa jueves con fiebre y erupciones que jamàs
descartamos de esta u otra poètica.
Este dìa escrito desde ninguna performance.
Desde el pecho ensangrentado de un pàjaro.
Desde el yodo calzado por el trigo.

Junto a esa relatividad, el horizonte con un
misterioso legado. Con una parte de la gravedad
alcanzada sòlo por el oceano.

-y esto es algo que tù tambièn lo sabes-

En la otra parte de esa gravedad viven los
hombres.








La Mesa de Agua






El pètalo se encuentra en un àngulo del reflejo.
En el otro, se halla el verdor formando un semicirculo.
A cierta distancia estàn la luz y los cabellos.
Las llamaradas con siluetas de helices en el hemisferio.
El ambar con gotas de piel entre las trayectorias.

Tambièn los relatos de los craneos.
Las apariencias con rezagos de inviernos que recorren
una playa; en ella la memoria ha dibujado sobre la arena el
devenir de la medula.

El pètalo se agita en una figura.
Duerme en la lucidez de un muelle lejano que deja 
contemplar una de sus ideas; se trata del horizonte partiendo
a cada instante hacia el diluvio.

Hacia un eslabòn convirtiendose en el amanecer
en araña. En constelaciòn o grito en un punto donde los
veleros son astillas con una mesa de agua.

Sòlo las olas se suspenden sobre ella.












martes, 3 de enero de 2017

Entre La Luz





Entre la luz se traslada un tatuaje.
Una palabra de salitre proviniendo de una
forma del cosmos en la orilla.
Una linea de grafito entre otra forman la
silueta de un plasma en una virgen ortodoxia.
La historia de una vela desfigurada por un mito
escarba sobre las sombras de un
peciolo.
Entre las nervaduras hay lapices inundados
de colosos. Tules de grasa representando el camino
del horizonte en los velamenes.

Arboles con urnas en sus ramas prefiguran los
indicios de un piano. 
Dragaminas de sol inundan los planetarios de
apocalipsis.
Cortinas enteras de iridio descansan en los
angulos con un alfiler.
Zoologicos entrenados por las uvas dicen
que en los eslabones se diseminan millones de
unicornios; en sus superficies hay un 
jardìn de bicicletas.

Entre la luz se traslada un tatuaje.
Un helicoptero con lluvias en los hombros.
Una mesa con expediciones a la palabra en un
verano empujado al horizonte por
la dialectica.

Aquella que ha atravesado el oceano.

Escoltada por el eter del oleaje.



Reflejo





En algùn lugar estàn las formas.
El vuelo de los pàjaros y el esoterismo en 
un pliegue dorado de sus alas.
En el misterio semidormido en la sombra
de todas las alquimias.
En un punto de la tierra las quimeras.
La resurrecciòn del diluvio en una esquina
donde duerme la hojarasca
entre crepùsculos formados por juguetes.
En algùn punto la quiromancia de agua.
De nieve y calamina.
De pez que llega a la luna. 
En algùn contenido estàn las cigarras dormidas
en el pecho con una mariposa.
El susurro del gitano en el interior de una
marioneta.
El perimetro de la orgìa en un canto de
regueros y cizañas semejantes a las escaladas
del polen en un grito.
En un amanecer donde escriben los àrboles
de las ciruelas y son purpuras los
recipientes donde se
inserta en la brisa el espìritu de algùn camino,
de alguna estela,
de un manantial cegado en la arena por los
ùltimos reptiles del gènesis.
En algùn dirigible el color, el puerto filmado
por la arteria. El conocimiento que desde lo màs
profundo de la noche regresa con una
palabra, sòlo una.
En alguna ciudad de dirigibles.
De barbas e hisopos que regresan de los astros
ebrios de gasas en sus sienes.
Y en la evanescencia un naipe.
Un castillo edificado por peninsulas.
Un archipielago disciplinandose pacientemente
en una imagen.
Una llena de aletas.
De bellezas que no llegan al neologismo pero
lo separan de la metafisica que hay en todas las
cosas. En todos los venenos. 
Y en los circulos que forman las lamparas
dotadas de relieves y semidioses
en uno de sus brillos.

Uno que ahora lleno de enigmas separase de otro.

Con la ùnica intenciòn de alcanzar su reflejo.







lunes, 2 de enero de 2017

Poetica del Instante





En los arcos, en las especies de cera sobre
los trapecios que opacan algùn rostro y las
quimeras que trazan sus biotipos entre brocales
de lapas.

En las filarmònicas con muelles de sal 
desvaneciendose en un estadìo.

En la gravedad mientras suspende en 
las ramas los frutos de los àrboles.

Cuando las corolas se multiplican en el
ozono de una piràmide.

En la llegada a una efigie con un remolino
de escamas.

En las grevas centenarias donde el olivo crece
de manera crepùscular para soñar entre las aguas.

En los arenales con sus voces de cometas por la
noche.

En los amaneceres con vigìas de harina al lado
de un jadeo elemental comparado entre las sirtes
con un tatuaje.

En la soledad escencial sin adjetivos.
En los cuerpos que inclinan en los bosques las
estelas formadas por los hormigueros.

Entre las multitudes arrastrando hemistiquios.

En los lenguajes ocultos detràs de los espejos.
En la verdad despuès del sueño. En las escenas de
las lechuzas cuando atraviesan la arena.

En los reflejos dedicados a cultivar una hoja.
En las premoniciones y los relojes cautivos
en los panales del tiempo.

Cuando el vertigo junta crateres y episodios
de anilina en una tormenta que divisa su primer 
arrecife.

En las goletas que recorren el 
acertijo varado en las crestas por un sacrificio.

En los imanes de una brùjula alimentadas por
avispas.

En todo eso creo en este instante.

Instante que serà borrado por otro.










Silueta







Un pajaro emana de la espuma de un pico.
Lo hace acantonado como una vieja reliquia.
Como un extraño sepulcro.

Yo que vivo en las maderas observo, no sin antes
deslizar un pensamiento que data de una edad
en los timpanos. Tal edad despliega una alambrada.
El fondo de un equinoccio. La vida de una
manzana donde por la noche
crecen las idolatrìas.

Yo que vivo y limito con misteriosos reflejos 
observo. Un tiempo fuì lucido igual a las cosas
que habitan de manera invisible en una
campana. Azul e irracional como
un sentido en la arena.

Un pàjaro emana de la espuma, no es la entrada
a ningùn reino, no es la luz de un animal
derribado por la armonìa o el caos.

Tampoco es el marco donde surgen de forma
amarilla los sudores ni el lenguaje de las axilas por
la tarde cuando en una celula de trigo crece una
pantera.

Es sòlo la sombra de un higo que sobre la
oscuridad deforma su silueta.