jueves, 5 de febrero de 2015

El Girasol es Cierta Inmensidad






El girasol es cierta inmensidad.

El viento es una respuesta al agua.

Busco una partìcula igual a un incendio 
donde las columnas muevan la distancia
y la intensidad sacuda el vacìo, hasta la
cadencia de un vortice astral
semejante a una silueta en 
los bosques.

-todo bosque es un vòrtice-


Los cabellos son otro movimiento.

Uno que impregna la tierra de corceles.

Uno cuyo pelo tiene la rotaciòn de la tierra
cuando alarga las cosas como el fuego
en una llamarada y las extiende
quièn sabe hacia
dònde.

-la direcciòn es en esta ocasiòn un
simulacro-

Pero el lenguaje revela conjunciones
de arena. 

Brillos como el lirismo que 
desenterramos del lampo, constituciones 
de agujas que nos muestran el color
de la espuma y a veces el silencio
con que dormimos en una 
habitaciòn de plastilina
donde la noche
respira semejante a un poliedro
y nuestra busqueda de 
las jabalinas
parte de ese conocimiento
donde las piedras
reconocen
un patio de trapecios, un lunar
de acantilados
respirando sobrecogimientos 
que inundan 
los veleros, en amaneceres
donde el silencio
habita el horizonte como un
bastòn o un jardìn
acariciando hemisferios.

Hemisferios hundidos por
estrellas.

Màs allà de esas figuras 
que llamamos constelaciones.





miércoles, 4 de febrero de 2015

Poema




He escrito sobre el sol, lo cual no deberìa ser 
incandescente.

He arrancado la sombra a un simio, intentando
llegar al temple de su penumbra.

Describì amarras tanto como trenes para que
mi educaciòn personal fuera o intentara
ser de hierro.

Perfilado sòlo por los precipicios absorvì un cielo
de nomades.

Nativos pleistocenons incendiaban las direcciones
lunares de los cuervos por la noche.

Vivì allì por si una jaula se concentraba en las
ideografìas del reguero.

Segùn ello la cautividad es el platino en las estacas
de los monjes.

Un lirismo con un espacio muy pequeño para todos
los himnos.

Despuès de ello, las cosas se empinan sobre una
especie de embarcadero y los plenilunios visten
de eter las mareas del tridente.

Asi los àrboles vuelven a mostrar en sus troncos
la infancia de los tallos.

Y entonces, entonces barajamos lunas y rinocerontes.






El Violeta Como un Purpura





Recuerdo cuando sembraba arboles en
una gruta: Esto se aprende del oceano.

Tambièn puedo imaginar el momento en
que la arena presentaba en su magma alguno de 
sus semblantes orficos.

Extraer exactamente los dìas y noches de una lluvia
que era violeta, pero se evocaba como un 
sueño purpura.

Vuelvo a imaginar, casi hasta la fantasìa
los plazos del acrìlico en una goleta.

El birreme de seda sobre la transparencia.

Me agolpo para ver la llegada de lo omnisciente
sobre la osa menor del infinito.

Presiento una lampara. Llego a un farol.

Toco la cigueña crispada de una piscina.

El ferrocarril creciendo al lado del martillo.

Los menguantes donde la crisolita se alza.

Escarbo en la expediciòn a una tijera
para ver què clase  de dinastìas se alzan 
mientras corta.

Estoy en esa posibilidad 
que desnuda una corona de virgen
en la gimnasia de los travesaños, cuando
la luz de dos ojos en un solo parpado se fraguan.

Veo lo evanescente como si un juego de adrenalina
tocara los montes y los valles supieran que ello
sucede a lo lejos.

En lo distante.

En aquello que es casi remoto, pero no es asi.

Nosotros y un pedazo de nuestra soledad
lo traemos.






Segunda Persona de una Araña






Tú posees la duración de una araña.

Tus ciudades son como el simbolo que
evita la realidad y busca el repliegue para
desplegarse. 

Ese es todo el circulo de tu devenir, sea
o no poético.

Muerdes a cada instante la intuición
y los alfabetos de otro juicio. 

Cuando describes
debajo de la marea pareces de sal y 
estatua de brea.

Eres como una gota de agua creyendo en la
absolución y los días vistiendose de amarillo
si conjuran parlantes junto a megafonos
para capitular en los trasatlanticos, con
fuertes dosis de axiología.

Eres un navío que piensa todas las cosas
de la misma forma que las sensibiliza.

Un muelle y un parpado son todo lo que
existe en tus uñas.

Llevas como escrito una barca.
Como decimal una luna de sanscrito.
Tus miradores son planetarios alejados de
una cabeza y por lo general paseas uno
de tus brazos, por la gravedad de los simios.

Recuerdas sólo los botones del rosal en
los jardínes. 

El fuelle del polen cuando llega
una abeja acompañada de ríos. 

Lograste insertar en los moluscos, una
hormiga fresca que hablaba del cipres
del silencio con que a veces se presenta en la 
orilla alguno de nuestros diálogos. 

También describiste la marioneta de la
cual la ira toma sus ojos.

Has descrito un gas de aceite sobre la
arena y convencido que una cadena no es 
siempre un eslabón, buscaste en la unidad,
chimeneas.

Un ristre, la avanzada del rinoceronte en 
el carbón, la historia de un paleontólogo es
todo lo que tienes.

Quizá alguna vez amenazaste a los bosques
pero eso era un significado que hablaba de la 
luz y la medida, del axioma que inutilizaste en 
los bozales.

Tales axiomas los ofreciste al precipicio con
una sacudida de garrocha o un temple que
sólo conciben las estaciones, digamos.

Y digamos que no era necesario elevar cuchillos
siempre y cuando nos muerda una libelula.

Tú has vivido en un mamut y esa es toda
tu existencia.

Y digamos también que puedo interpretarlo
hasta esa pronunciación que cuaja leviatanes
en los peces.







martes, 3 de febrero de 2015

Pareciera




Pareciera que todas las cosas hablaran de 
alhelies, pero no es cierto, tambièn està
la cruxificiòn del papiro, los segundos en la arena
de mi corazòn, las calles y el maligno voto 
de un cirio irreconocible, despuès de un
funeral en la boca, luego que nuestro lenguaje
ha enterrado una palabra.

Tambièn estàn los elementos
que las armonìas del dìa sumergen para que
desaparezcas y la creaciòn deje algo en 
la realidad que sòlo tiene la semejanza 
de nuestro rostro. Desde èl 
hablamos. Con èl citamos
a las aguilas en todas
las primaveras que nos tocò o tocarà
vivir. Esto no deberìa suceder.
Esto deberìa ser en el fondo
un asunto que podrìa resolverse entre
el neologismo y la angeologìa, pero no, nos ha
tocado a nosotros. Y manifiestase en una orilla
de heroes y virgenes como
los que guarda esotericamente
en el fondo de su alma
un heliotropo.

Pero pienso en la sobrenaturalidad de
tal heliotropo.

Y por ello pareciera que el mundo posee un universo
hecho a medida de la imposibilidad que
tenemos para escribir una carta
que es azul, derivada del
heliotropo citado en
la estrofa anterior.

Y que nuestro acontecer 
dejara de ser esta hora de la tarde, en 
que percibimos regazos, donde las gaviotas
descuelgan solitariamente su helenismo
su casa de jabones
su rapsodia de arpones donde las
galaxias
corrompen una ceremonia de medias.

Pareciera.
Es tan aparente que lo citamos en
un poema con el riesgo de
que no estè sucediendo.

Pero el poema no lo cree.

El poema se convence
-con ello a nosotros-
de que hay un mundo en otro 
lado.

Y existe sencillamente porque
no lo vemos.



Sobre la Tragedia y el Reflejo





Camina esta tarde con lo necesario. Trata que
sea indispensable y tragico. Trata que sea tràgico
y busca los acantilados para que esa sensaciòn se 
alargue, hasta inundar la naturaleza. Intenta
ser impune como ello.

Eso es pedir muy poco en realidad. Casi nada.
Pero tù camina con lo que es mortal hacia la nada.
Llena de paises tus colecciones y frecuencias de
casi idolatrìas. Despierta tu mundo desde
allì. Sòlo uno de ellos, los otros dejalos
para las mejillas y los parpados, para
los ruidos y los escorpiones
para el papagallo que escarba en el limòn. 

Los
otros dejalos para esa silueta que contarà 
tus huellas con o sin ti, esto ùltimo màs 
que necesario, serà siempre
inevitable.

Por ello camina con lo mortal.
Vistelo de tragico y piensa en la tragedia
como una juventud que llena las estrellas de
tañidos como el que cae de una sien,
de la ùnica cavidad en el craneo
cuando duermes. No pienses que por allì
entran como visiònes las figuras
a tus sueños.

No pienses, estàs tratando de ser tràgico.

Y las visiones son como una metafora 
que aprende de religiòn
reciprocamente con un rìo, con los espejos
que moran en sus superficies.

Que tu tragedia sea ese mundo donde
pueden reflejarse.





Transparencias Relativas





Sòlo es un sentimiento que cubre los espejos de
algas. Lo llamamos pez. Radiaciòn de un culto
a los gallos y las fusiformes murallas donde
el helicoptero es escarchado por 
una ballena.

Un sentimiento que es llevado por una expresiòn.
Una expresiòn tapizada siempre por el
gesto, en una noche exclusiva
como tren o aluminio,
resaca de sal 
donde llegan los zafiros y tèmpanos.

Y nos preguntamos de què manera el mineral
puede tocar aquello que desprende
la sensibilidad en un hilo
rojo.

En una cabeza de playa como una regiòn,
donde otra sensibilidad despierta los cultos
a radicales peces por ejemplo
al nihilismo de la radiaciòn
a todo aquello mas lejos
que nosotros o una
bandada de 
nieve 
donde el granizo 
reconoce dìas completos como el
pelìcano
y el sudor de un universo siempre 
abandonado por el trajìn de los objetos.

Donde la transparencia en su vuelo 
sòlo eleva un hemisferio.

Que relativamente se aproxima a 
todas las cosas.

Y absolutamente no es el infinito.