martes, 4 de febrero de 2014

Mitologìa Sensorial






A veces llevamos superficies de dragones
y latidos que no son de coral. Sòlidos como el
libro de un deseo antiguo en el oceano saludando 
a los vidrios desde una escarlata diagonal. 

En otras, todas las citas con un verdugo, sobre todo
aquellas que dictan el presagio desde un hechizo
elevando la duda hasta el ligamento de dios cortado
por una aguja rozando esquimales y nativos.

Todo en relacion a superficies que son solidos.
En cuanto a dragone, preferimos sordidos titanes
perihelios elevados por la soledad hasta el jabalì
o la dicotomìa de sus salinos hemisferios.

A veces continuamos el sentido preso del mito
y alimentamos el estallido del humor en plateas
de estambres y ludicos sentimientos de libidos
cegando el record del espejo reflector de una placa.

Donde el dìa y el requien siluetean botines, llaves
troneras desdibujando el arquetipo de mirra en 
el caliz, junto al templo girondino del cosmos o
el delta mortal y rojo de sobrenaturales mitologìas.


Guillermo paredes mattos


Neo-Culturalidad del Aire






El follaje reconoce la sentencia que
cae del alga en tanto academica
o frìa.

Con un poco de horizonte reconoce...

Semejantes formas se logran
sin desasimiento.

Viven en las cadenas.
Trajinan en el omoplato.

Se desploman segùn el estado del
tiempo y universalmente la vida
memoriza la existencia al dormir
en una avenida
donde el cemento traza ya
el sonido del yugo y plutònicas 
alusiones a venus, indican
los alamares y el caso de 
estridencias anudadas por 
oligarquias o congresos de aqui
a la redenciòn como sucede
en una minuscula; pero estàs
ya mirando un cristal.

Has perdido el sentido del
tiempo y la fortaleza de
la brea es un canto desconocido
y horrible que dejas atras
sin pedazos.

Sigues reconociendo una
sentencia, pero esta vez con
alusiones a venus.

A una fabrica donde era resina
el omoplato.

Ahora el fedespalto que ovilla tu
corazòn es de aceite.

Y tambièn de 
neo-aire.



Guillermo paredes mattos



Perpetuo Otoño






Sientes que el mar lleva en sus crestas
leyendas de todo primogènito.

Que tù y yo bajamos de las cùpulas llenos
de àcidos por ello.

Que la carta es ribonucleica pero no
podemos desmostrarlo.

Intuyo ante la intuiciòn que un recuerdo por
parafrasis es lobregamente interregno.

Que la promiscuidad del ficus es verde
por sobre muchas cosas.

- por excepciòn algunas-

Y hablamos cuando se trata de expresividad
en claraboyas demiurgicas.


Criptogràficas neuralgias, con
un martinete donde el velo
se derrama.

Esquemas de anzuelos sobre 
el canto interceptado por 
el rìo.

La ocupaciòn de una manada 
llena de regueros.

El mar y la catalina ofreciendo
circulos de papiros junto
a los advientos
igual que una bicicleta por la
tarde cuando llena la 
calle de circulos, empujada por
el vidrio.

Un vidrio incrustado en los labios 
de un niño.

Con un perpetuo otoño en
su boca.

Unido instantaneamente por diagrames
de sepia a sus uñas.



Guillermo paredes mattos


Poema





Una hoja.
La maldiciòn tocando un dìa
en ella.
La finìsima vena en su espiritu
buscando la naturaleza.
El jacinto del cual se enamora.
La estaciòn de alondras y
tigres con la fecha siguiente de 
astros.
El alcohol espeso del purpura.
Acantilados donde llegan 
los hombres enfrentando
la desiciòn
de naftalina o madriguera
de vacilaciòn o anagrama
suspendidos en verbos;
verbos cuya mente recoge
meandros, desde borrosas poesìas.

-el canto de un suicidio toca ahora 
su iniciaciòn de naftalina-


Una hoja como relampagueante 
estaca.
El relato del cuarzo en sus oidos.
Miles de cabelleras llegan a los
confines de la tierra
desprendiendo pedazos de seno.

Un pubis despierta la naturaleza
como si el alba
caminara con una tea en los labios.

Directamente a ella como
un verdugo intentando acabar
con el nombre que hoy debe
finalizar en el hombre.

Pero ni el hombre ni el verdugo,
lo saben.




Guillermo paredes mattos

lunes, 3 de febrero de 2014

Espiritualidad del Tridente







Un plan de coherencias.
Una superficie sin estimados.
El pez nocturno del dìa.
El simulacro de la realidad trascendiendo
en una ventana que pisamos a diario.

- el cielo que desde ella se mira està debajo de 
nosotros-

El aciago timpano del fruto.
La linfa de los animales: me refiero al que
-esquizofrenico- lleva su amuleto en un paseo conmigo
por la tarde, cuando las menciones del universo
son rojas con olor a catarsis; hablo de su
psicologismo cuando toca una puerta
y a esta no le queda mas que 
transparentar algunos 
sonidos de 
muchedumbre.

Y podemos seguir hablando.
Contarnos las cosas desequilibradamente
-es tambièn nociòn roja-
Unir treboles donde la poesìa
es violentamente
espiritual para descender sobre si misma.

Por lo tanto lo hace convertida en
tridente.

Intentando acabar con todo el universo.



Guillermo paredes mattos

El Impulso del Neón






Si tuviera la visiòn de un simbolo en
las runas, uno que no acude a los papeles.

Y si el mar lo desnudara como hace
con un pensamiento:concebido
en la transformación.

Si los limites recorrieran un puerto
en el filo de sus nebulosas.

Y el mito decidiera convertir 
la noche en una morfología cercana
a la evidencia de una palmera.

Si yo tocara halos o descenlaces
y algo se hiciera mas celeste sin honor alguno
en la playa, donde la libelula elabora
la cita con un río. Si la libelula de espuma.

Si el patrimonio del eco fuera plastilino.
Con un brocal acustico en las medusas: identidad
de plexos, sobriedad de ensueño.

Bastión que logra desprenderse.
Adagio que evacua el componer y lo
guía a ese todo que no exige partes 
a su mundo.

Si pudiera repetir mi fracaso nuevamente
en la notificación llegada del juglar
o la dinastía del neón
en los mandiles.

Y pudiera tocar una sin silencios ni
palabras.



Guillermo paredes mattos

Caida Horizontal







En lenguajes sin nosotros el agua es más
alfil que el derrotero. Más escarpín que el denuesto.


Sobre esas construcciones puntiaguadas
también roza el alma una cosa
con la antiguedad procesada 
en un objeto.

Materiales e himnos de algodón llegan al trigo
por ello.

Espacios y girasoles de adioses en formación
con los látigos.

Muchedumbres de polen como ruidosos 
satiros de climax.

Runas como el centigrado en el fenix de las
cosas desde el estro.

El estro es la continuación de un bosque que
no continuará su camino en la tierra.

El estro es la comunicación solitario de la
mantica por sobre si misma anunciando
el funeral del cartilago.

Por esa dimensión de alevines
se aleja un silencio que es casi maldición; predio
de zigzagueos donde nace un hombro, una respiración
rendida en el alamar, la estela con vastedades
que pueden ser ciertas.

Por esa horizontal hay un ser que traza su 
vertigo de colores.

Y no siempre debe construir una 
linea.




Guillermo paredes mattos