domingo, 5 de enero de 2014

La Platea de los Himnos






Con lunar o yacimiento
donde el oceano simplica las cosas
hasta convertirse en femur
o pavimento de aura
de larga muchedumbre en el làtigo
despejando el sol cartas de sulfuro
y oxidos velàmenes 
asistiendo a una silueta liquidas
de feromònas
de relojes industriales
sobre el papiro
donde la curva enciende
la maestrìa de ninguna emociòn:
la existencia del helecho ante ella
con una palabra de clavel
o un historial donde el poema
viaja en contemplaciones terrestres: dioses
de lùpulo junto al tahur, la ortiga
y entre sus cadencias,
su espìritu era tambièn el mensaje
de una oraciòn donde los verbos
vuelven a extenderse
con un silabismo hermeneutico
en la màs mortal e
intelectual platea
de los himnos.



Guillermo paredes mattos

viernes, 3 de enero de 2014

El Destello en el Heliòtropo






Y entonces la jarcia vuelve a la 
estalàctica y cuenta
legendarios heliotropos.

Cantaros de yesca 
incomparables como ecos
detienen los maleficios de los càtaros.

Druidas y pelos donde lo homogèneo
escalpèla el sabor de una herencia
en mi boca, donde la gasa
recuerda el acento de
la boveda en
la zarza donde construì
vahidos.

Algunos edipificadores.
Apenas contendedores de lenguaje en
un patio donde con el amor tambièn 
naciò mi yugo.

Mi flor de acida en las uñas: ella 
caminò con sobresaltos en una de mis
paredes para diseminar su
naturaleza al lado de
las escolleras: alli el oleaje
borrò su bibliografìas.

Lo percibo, porque en mi corazòn
el dìa de la jarcia 
es hermeneuta de los dìas forajidos
del aire.

Amplicadores de palabras entre los
heliotropos.

Domadores de sueños en tan sòlo
una caverna.



Guillermo paredes mattos



Edificación de una Jirafa







Un poema no se construye 
en ladrillo
o crisolita.
Basta una media.
El empuje humedo
de una boina.
Algún empeine
de agua.
Su versatilidad está cercana
al ocio y algún virus.
Habla del mar.
Hace ruido.
Su lírica neognóstica
imprime eolos;
tremantes secos
y fidedignos
como el ocio.
El poema no necesita alas
su experiencia es membrana
de quien sueña
y atesora cometas
en medio del
relámpago.
Un poema; un poema escrito
tres veces: cristal
perdido de antemano: osamenta.
Un canto unidimensional.
Prostibulo de fusiles.
Lateral fuente de
panlogimos donde el siquiera
va a la lluvia con una
boca de acido.
Luminosa como todas las piernas
del universo.
Un poema.
Descosiendose en la hiedra cuando
no es invocado.
Intervenciòn de juramento
en un libido predicado.
Un poco proverbial.
Disputamente anglicano
Un.
Un poema sólo se construye
con jirafas.


Guillermo paredes mattos

El Jardín del Gerundio







Allá donde las botas son de carne.

Donde quédase algo sin siglas ni
consonantes asteroides.

Y eres limitrofe mientras las medidas 
logran ausentar lo imposible: aquello que
hemos denominádo maquina
en otras nomade.

Epifánico del cartomántico o un puro alfabeto
en la silueta.

-tu carta de dios con el pecho aún
es el templo a quemarropa-

El aquelarre donde el subjuntivo
toca una tiniebla.

Un acento entre prados
de acuarelas o paradígmaticas luces
que el neón ilumina a destiempo en un
verano de articulaciones.

Allá donde eres dogmático
y cierras a la noche un puente con
poemas de acertijos
en uno de ellos la mantis evapora
el talisman y más que
la tormenta logró
tocar esa experiencia ya sin dimensiones.

Entre pinos y follajes de 
gerundios.



Guillermo paredes mattos

La Posibilidad de la Naturaleza






Un craneo vuelve a presidir los relojes.

Pienso ello como una definiciòn donde
aprendo del craneo y del tiempo.

Pienso en ello desde liricos y tèmpanos.

Donde logro comportarme al fìn y al cabo 
como los relojes.

-todas las decisiones pertenecen al instante 
en mi vida-

Reflexiono
en ese instante donde mi intenciòn es llegar 
a un conocimiento que logre mostrarme
què semejantes son relojes a clepsidras
y algo màs de ser posible: algo que me diga
dònde inspirase el tiempo. Algo vanamente.

Algo que diga tambièn que capacidad
del encontronazo volverà a tener mi existencia.

Què algas de trance y orificios de escarlata
donde incendia el albor
su desmayo.


Y el tiempo como la arena
y uno que otro mensaje
quemàndose en ese sol que viaja 
hacia la cumbre mientras lo
pensamos.




Guillermo paredes mattos





El Negar del Racimo







Uno sabe que volverà al contenido.

Que en èl habrà un vacìo: lo cual es una
especie de encuentro con el alma.

Y ese encuentro tiene
tres caracterìsticas esta aurora: el amor,
la desesperaciòn y la palabra.

Sobre la palabra dirè que toda escritura 
es ajena.

Sobre la desesperaciòn, escribirè que es
la braza del trebol.

El amor: muchedumbre del
diccionario; axiomatica.


Bien sabemos que tendremos una 
ciudad: es decir una semejanza entre los limites
y los oràculos.

Oràculos de edificios.

De sepulturas.

De inconcientes donde gira lo humano
igual a un grillo transparente.

Yaceremos sobre la hierba algùn nocturno
para oirlo.

Buscaremos entre las piedras, uno de
sus cantos, pero sòlo graficaremos
relentes.

Si encuentras la voluntad en uno de 
ellos. 

Podremos decir que tuvimos la visiòn
de su melodìa.

Su dìa a dìa postrante.

Deliberador de gras. Entendedor de esgrima
en una cantera de escepticos.

Donde el lenguaje nos volverà a negar
sus racimos.



Guillermo paredes mattos

El Paraiso de la Forma






No son diferentes, la inmensidad y esta
piedra en mis manos, del horizonte.

La raìz y el panorama marròn de los cerros:
desde este punto todos llegan 
a uno solo.

Tampoco la corriente del rìo de aquella
que desde el aire golpea mi rostro.


No son diferentes, aquella inmensidad o
el papel de la tempestad en 
su distancia.

Y dado que su vida son un pàramo que
separa a un hombre de aquello en
lo remoto que miro o se forma.

Vuelvo a èl ahora.

Es lo ùnico seguro en este atardecer 
de halos.

De paraisos entre paraisos en las 
formas.


Guillermo paredes mattos