lunes, 2 de diciembre de 2013

La Verbaciòn de las Edades







Siempre extraño.
Confundiendome razonablemente.
Entre bocanadas que destinaron aquello
que en pronunciaciòn se debìa
a los nombres.

Despuès de ello la pronunciaciòn
se pierde entre la vida.

Pero no soy un extranjero, no puedo
vivir como una bibliografìa.

Literalmente el hemistiquio: prosopopeya
de adimanto ahora que todo tiene aroma
a dios y rascacielos, nunca abàndona
un ancestro.

Y el equilibrio de la palabra es
un hechizero borràndose en el fuego
y sòlo la abstracciòn puede traerlo
a la realidad para recrearlo como leyenda
o poema.

Las leyendas no dicen nada, entonces 
elegimos un poema; metalurgico.
Con grandes atalayas insistiendo
en el cuello del destino.
En la lucidez de su ritmo, el cual
deja de ser voluptuoso
para recoger los cordeles.

Sabìa que vagaba un fantasma en
ese espìritu por ello no represente
su hemistiquio.

Creo que esa intenciòn es 
sorprendernos un poco despuès 
de haber sido digital como un 
espolon o la verbaciòn de
las edades.

Pero asi aprendì.

Es lamentable que la estrofa no 
abra su corazòn ante la vida 
como lo hacen los 
hombres.

Nadie clava un puñal en un poema.

A excepciòn de quien lo
escribe.




Guillermo paredes mattos


Origen de las Tempestades






Hemos recorrido el plastico.
El zapatero, el protestante. Anglicanos
en la rueca medìmos similitudes.

Comparamos clanes de poligonos.
Discipulos de hexagonos.

Y como discipulo de una conciencia
en època de signos, quisiera ser el astrònomo
con manos de vacìo: no aquellas que
muestran sus huesos.
Muchos menos que intenten hallar allì
significados. El esqueleto es puro
en el conocimiento.
Oseo y conpetual como el iòn
en la lira.


Tambièn desearìa idealizar como en un cuento
de portadas entre reencarnaciones.

Como un advenimiento...

Tocar sacrificios de radioactividad donde
nace el idilio.

Sumar teatros de navegantes al sol
con un gaviero.

Instruirme como liberalmente en el
puntillismo del diamante
cuando se abre policromo al vestido
de una bòveda.

De un termitero con propulsiones
de mimesis, cuando no revelaciones.

Ser reminiscente e interrogar por 
la flota que llega con un formaciòn de nieve
y atleta del sargazos; como en una
antinomia creo.

Inclinandose a una sinfonìa
de lèxicos.

Donde alguna letra se una a otra
para crear tempestades.


Guillermo Paredes Mattos



Tema azul de pez y el pariente






Desde el tema azul que conviertes
en pez o pariente.

En el cadmio junto a una mutaciòn
con tarde de sofistas.

Todos con una jabalina en el liquen.

Todos en algùn àngulo de nuestros
rostros.

En el dìa concebido con ramplas
y ordenes secretas 
reconociendose por vez ultima
en los àlamos
y sus masònicas crestas de gallo.

En esa verdad que la muerte enseña
entre epitafios de diciembre
donde un muchacho construye 
torres de vidrio con la hojarasca
y mas allà la distancia
que te separa de èl, dice que
lo inasible es sòlo un prologo.

Y esa torre es inasible como
un prologo.

-la hojarasca viene a ser la antorcha-

El iniciò de un panteòn literal sin 
llegar de donde.

Siguiendo al tema capital y veredicto
de las luces.

O la condena nupcial del grillo
en el murcielago.

Esa torre llega nuevamente al
ovulo de la piel en las sienes.

Al conjunto de arboledas que 
esconden una torre
entre la hojarasca.

Y todo ello.

-sòlo la naturaleza lo sabe-

Es lo ùnico que nos hace
pre-històricos.




Guillermo Paredes Mattos


domingo, 1 de diciembre de 2013

Infraestructura del lenguaje en el Ser






Hoy intentarè caminar con el lenguaje.
Intentarè en èl otra conciencia: no 
aquella que a ambos nos pertenece.
Tratarè de posar una distancia entre
esa conciencia y mi espìritu, asi
mi corazòn no tendra que decidir 
por las cosas religiosas que el espìritu
ata cuando està frente al lenguaje.
Ahora acabo de llegar al espìritu y su
posiciòn frente al lenguaje: sè que voy
a equivocarme, que toda declinaciòn
con y en ellos lo ùnico que lograrà
es que mi intenciòn emane fuerzas
que lo alejaràn mas y mas de sus
palabras. Lo religioso ya es una
prueba en esta estrofa.

Pero, igualmente intentarè caminar con
el lenguaje. Estarè solo, como las cosas
que deben atravesar  los puntos de
una palabra.

No imaginaba que un punto encierra una
dimensiòn donde el elemento no existe.

Y algo incomprensible hoy, se pierde y
depunta silenciosamente en èl.

No pensaba que tan pequeño es el desierto.

El lenguaje ha escondido siempre esa
sentencia.

Personalmente no me dice nada ello.

Nada que ya no conozca: he caminado
con el lenguaje vanamente.

Lo he oido juzgar o decir.

Empalar o cruzar el cielo disfrazado
de pàjaro.

Alguna vez quizo ser agua.

Pero no entiendo porquè siempre
mi deseo desciende de la conciencia y es
uno: caminar con el lenguaje.

Y no puede ser concebido ni 
conjurado por alguien que no tiene
una visiòn de lo inmenso.

Es decir un yo como mi ser.



Guillermo Paredes Mattos


Poesìa






Nadie habla de estadisticas.
Ni consumaciones ni centinelas o
quimeras revelando junto al reloj la 
hora de la sangre: eso no existe.
Mira como enumera la lluvia
el sentido de las venas, el
silencio del desastre.
El apogeo de la abominaciòn.
Pero, intento ser cultural ahora 
que la luz se acerca a los techos.
Ahora que una llanta es la boca
de jarro o el jinete
se desmaya sobre artificios 
-los màs comunes- 
que toca el ser en una laguna
cuando labra.
Y la materia desplazada
por un ortopedico canto llegado
del lègamo, con citas de nieve
y espaciado craneo de 
escarcha para que nuevamente 
logremos percibirnos.
Estructuras de lampiños trenes
por las coordenadas del 
rito, el azur sobrenatural del 
pàjaro en el velero del tren
insunuado por un vagòn de
interines y botellas, todas
con un parto de estereotipos
que la figura del mitologo 
ya no resume. Sòlo las observa.
Y duerme en ellas como
un cliche de plastilina
recomendando el paso de 
los cantaros en el lomo equino
de la nebulosa.
Cuando el mar y todo lo que
ves son sòlo una galaxia
mostrando uno de sus senos.
Cuando esa galaxia es
una coartada de siameses.
Pero seguimos creyendo 
en la suciedad de sus uñas
sòlo se agitan metròpolis.

Y sòlo nos alimentamos de
ellas.




Guillermo Paredes Mattos


La Sensaciòn del Arcano






Con naturaleza nocturna, alguien yace.
El lenguaje ha codificado sus lazos; el color
abre su rostro -sucedaneo- la oraciòn mira
contemporàneamente un lirio andrògino
descarnado en su alabastro. Una puta gime
-es su ùltima palabra- màs allà el hombre
tendido sobre el cemento, muestra en sus ojos
abiertos aùn el reflejo de la luna. La luna
jamàs deja los ojos de los hombres. Sucias
palabras trazan sepias y antorchas ahora 
que todo duerme y despierta, cantos de sal
y veneno nos dicen que la aurora retrasa
su genero antes de convertirse en dìa: la
industrializaciòn de un arcano es anca de
desaforo y escencia de quienes liberan
un arte cuando deja de ser elemental: un
libro de jabalinas: un canto escencial de 
troneras, donde pensabas como la 
naturaleza, que caminar por el universo
era asunto escatològico de la mirra y
los parametros: alegòricas marcas 
de bizarros sentimientos son barridos
en paredes de alcohol por la civilizaciòn.
Hay un muerto que pisa màs allà de
su rol, hay un presentimiento que borda
màs allà del tejado. Pero no nos toca 
verlo esta mañana. Ello pertenece a
un oraculo de esquirlas que desciende
del sueño lleno de animales. De criaturas
colgadas por el verde de una citara a la
sombra de una lira.




Guillermo paredes mattos

Imagenes de los Sàtiros








Un pigmento, voluminoso y escèptico, como fruto
de sàtiro que sangra.

Un hematoma por donde cae hacia la noche
hasta desvanecerse.

El desconcierto de una fabula que sueña a traves 
de musgos.

Su conocimiento de enjambre pudoroso entre los
pilones y el brio...

Una misiòn de enjambre en la pulsiòn del galpòn
llegando al armero.

La profecìa de la mano desnuda antes y fuera del
alba que conocemos.

El mundo diferente y puro, antes que la curiosidad
de lo atroz.

Los pocos emperdibles de mi dìa, las tretàs de
pocimas en mi calamidad.

Fuertemente asido a los pergolas o la anagogìa
de las gargolas.

A los similes de fuentes oscuras: algunas tocadas
por la herida de la providencia.

Una confunsiòn, el libro del armatoste en el 
brocal del artefacto.

Paradigma de que todas las imagenes despuès 
de la sangre.

Caminan al lado de los sàtiros.




Guillermo Paredes M.