miércoles, 6 de noviembre de 2013

Residencia de la Catarata







Toda residencia es una catarata.
Un arte de papel junto al que se olvido
de crear.
Una ilusiòn de escualos en una serpentina.

Tambièn yo me olvidè de crear.
Pensè que la extensiòn que veìan mis parpados
tenìa una conexiòn y muy profundamente 
una señal de amalgama esperaba
en ella.

Eso era otra cosa. Allì danzaban
otras fuentes.

Estaba confundiendo un punto donde 
la naturaleza se inspira a si misma
con otro donde trasciende.

Donde deja pasar 
a un palacio o brotar un castillo.

Pero tambièn quisiera escribir de
torres. Oir su pronunciaciòn 
mientras la noche es una 
cumbre en mis labios.

Descifrar y componer.
Estar aqui sentado para siempre.
Derramar para asi
saber que cosa es derramarse.
Ver un aguila mientras muere.

Tambièn como la naturaleza
quisiera tener la visiòn
de otros objetos.

Y viajar en su entendimiento
separandome 
de ellos.

Como lo hacen las torres.
Como cuando se derraman
las aguilas.



Guillermo Paredes Mattos

martes, 5 de noviembre de 2013

Silueta de la Palabra





Las palabras llevan algunos poemas.
Estos se cierran sobre otras palabras.
Sean de oxido, sean de violeta. Son
escritores que unen el aceite con el
agua, el mar con el vahido: los tañidos
con la sabidurìa, donde habitan cales,
el espejismo del santuario con un
ojo, la piel empotrada contra el anda
o el misterio, la encarnaciòn de sal
con los pupitres. Despuès de ello la
piràmide de acido canta al azogue, la
piràmide de acido como si fuera de 
lluvia, su efigie desdichada con una
copa de ficus, enterrada, sumergida
indaganda en los libros antes que
la herida llegue al hombre como en
este instante, instante casi de albedrìo.
Donde parece hallar al fìn su silueta.


Guillermo Paredes 

El Fondo de la Intensidad





La poesìa muere
entre  la
desesperaciòn.

Porque para
vivir elige
hacerlo entre 
la intensidad.



Guillermo Paredes.

Religaciones Sobre la Metàfora






Puedo perdonarme cierta matemàtica.
Algun polìgono. Escribir irracional
siempre al lado de una conciencia: una
que grite metàfora.

Considerar que si camino o frecuento
uno de mis mùsculos,
mi viento fratricida asomarà
lenguaje en soplo,
de ser ternario
y entre buceos la ironìa oirà,
la soledad de este quiste impulsado 
por hojas y ramplas.

Què cacofonìa màs quiero.


Aquì, siempre se està anunciando una resta
u otro incienzo
sin restaurantes ni cafes con los 
olmos. Con un poco de aliento ensimismado
-eso sì- inevitable.

Todo lo inevitable parece estar 
unido al destino, pero aquì
lo linguistico piensa 
lo gramatical como
un trance.

Al final del trance quienes 
respiran entre la
gasolina son las
estrellas.

Y sinòpticas materias
de pus,

habràn creadose por
carencias que toda ciencia marìtima
deja en la marea.

Eso es una conjunciòn, de acuerdo.
Pero es una matemàtica 
que no puedo 
perdonarme.

Y este poema ha de morir
cristianamente - sin balacera alguna-
en ese trance.



Guillermo Paredes Mattos

La Situaciòn de Cera






La situaciòn era la siguiente: una 
mesa podrida en el centro del agua
indagando por fosas a las
que coraceros de sol no habìan
llegado.

Tal sol representaba una ciudad.
La tradiciòn de los martes con mis
pedazos de luna. La arteria o la
marisma si caminaba al
borde del aroma, donde
los moluscos volvìan
de las conchas
y tal figura 
incendiaba el relato del
guardian inundado de 
proas.

A veces fuì tal guardìan.

Todo esto podrìa ser logistico.
Satànico como un salòn de nieve
despertando hacia el agua
por una sola vez: ornamental
o excentrica, esoterica 
o fetichista en mundos
examinados 
por una protesis de cera.

Por un universo de cera
en las manos.

Donde la soledad era ardiente
para crear mi vida.



Guillermo Paredes Mattos

domingo, 3 de noviembre de 2013

Los Clanes de Aceite

 



Me llama la atenciòn la hoja de una nave.
Un autèntico equinoccio inmortal.
La coincidencia longeva de los àrboles con
los pàjaros.
Poderosamente que las cosas tengan que
forjarse solas y no posea una via-lactea
como definiciòn: al menos podrìa
huir a los astros.
Serìa mas austral entonces; màs equinoccial
como el juguete que besa
una rama con la logistica amoral del poema.
Me es extraño que no veas la proposiciòn
de acido hundida en los cabellos.
Que escriba o me detenga como la flauta
del desdicho.
Que los suburbios no lleven contingencias.
Que el fenòmeno represente los lirios
donde un reflejo se imita
con el presentimiento del clan al
vestir sus cruces.
Que muy epònimo el poema llegue
a una virgen sin recordar que 
el vestal es tambièn femenino ontològico
y eso se ajusta para perderse 
individualmente en
una taza de aceite
donde algo canta al ultimo platino
que en una rafaga, olvida 
la mosca.

Y siempre.

Siempre guiada
de alguien para
darse
cuenta.



Guillermo Paredes Mattos

Simetrìa del Coloquio







Quisiera un poema o una poesia
sin simètricas.

Un sismo sin ilusiòn para mì.

No escribir, sin descartarme.

Una obra del verso dejando mi alucinaciòn
como mi genealogìa
hasta la llegada
de una mirada en observaciòn muy frìa:
a no ser de otro paradero.

No saber porque los gatos de mi casa 
buscan sòlo un lecho. Y eso de llamar
lecho hasta en el agua suena aristòcratico
y poseo màs de un complejo: contrariamente
a lo sostenido en los tejados.

La dialèctica suspende algo parecido, con un 
vidrio en mi corazòn, sostiene algo
semejante.

Sabemos que los gatos no 
son formidables filos, pero escriben 
diariamente en mis brazos.

Lo seguiràn haciendo hasta que
comprenda ese lenguaje.

Quisiera un poema como el de ahora,
el cual me cuenta de un pan en los suelos:
no espera al hombre ni al hambre.

Mi perro a cierta distancia lo mira y 
especula sobre ello.

No deberìa especular, como el felino
deberìa encontrar sòlo lenguajes.

Si ello sucediera mi mano estarìa en
este momento en su hocico.

Y las figuras que pudieron ser
escritas viajarìan al fondo
de su boca.



Guillermo Paredes Mattos