miércoles, 6 de marzo de 2013
Las Voces de Granito
La casa es de elementos y agujas.
Llena de consonantes, ebria de ritos
con la inteligencia. No nos sirven cuando
llegan los pàjaros. Los pàjaros existen porque
sòlo arrancan aquello tan màgico en el hombre
y lo elevan al cielo. De eso se alimenta el infinito.
Despuès, tengo un pedazo de orador.
Estoy hecho de significados que a veces encuentran
un sìmbolo. Quizà el sìmbolo estè buscando otra cosa
en mi espìritu, quizà posea la visiòn de un destino
que no entreveo.
Cùando se visualizan esas cosas pregunto.
En què momento.
Bajo què planetas.
Todos despertaron o durmieron a mi lado
mientras me sostenìa en este cuerpo
con el brocal de un martillo
en la boca
y un relente de mensajes en un huerto.
Desde entonces los jardìnes han pasado
por mi corazòn
con el mismo vaticinio de una piedra.
Y la interpretaciòn es la misma.
El màs hermoso verso
està sellado en el granito.
Guillermo Paredes Mattos
Esbozo Esquizoide del Destino
He vivido en diversas historias como quien
existe.
Y recoge una nociòn en ellas que pueda
convocar espirales. Torcer una rada, disipar el
lenguaje del diàlogo, cuando intenta
desvanecerse.
He intentado. Nosotros los entendidos damos por
sentado lo contrario, serenamente estùpidos
de que todo està cumplido,
de que enumerar ha llegado a su objetivo
y sòlo los cometas necesitan neuròlogos.
Postrè liricamente todo lo que hay
en una guarida,
donde los sonidos resisten al ser entre
convocatorias,
de cirujanos y moviles expertos
en geografìa.
Y sì, fuì sòlo un gramòfono entre
los insomnios.
Un azul al corromperse en su gramàtica.
Un libro en demasìa esquizoide
para quien no forma parte.
Yo crecì bajo territorios con leyes
nigromantes.
Con murallas corroidas por poema
y poemas.
Salvas y centellas siempre los
acompañaron.
Esos poemas yacen ahora entre el
silencio.
Y cuando una cosa queda atrapada
eternamente en su silencio.
Significa que no llegò a su
destino.
Guillermo Paredes Mattos
El Niño-Màstil
Eran muchos los nombres; como en todas
las edades, no encontraban sus puertas.
Mi aliento volvìa a sumirse en el
vidrio.
Desde un andamiaje de ecos,
un marsupial recreaba carnivoras
herencias.
Masacres de luz en la infamia.
Brillos de desprecio anudaban sus runas.
Un niño-màstil y extra, extasiaba
los postreros conjuntos
del aura.
Se recogìa entre ficus que la luna
olvidaba.
Se desprendìa del hecho amante y eròtico,
tan cerca de una espadaña.
Del canto del diablo sin medida.
Hablaba y conjeturaba de plexos
y picos tambièn llorando en la
nieve.
Dada la mediatez de su espacio
nunca pude detenerlo.
Dada la circunferencia de tantos nombres,
pienso que los objetos renacen
cuando los eleva una
ràfaga.
Igual que a un neologismo.
Igual que un niño-màstil.
Guillermo Paredes Mattos
lunes, 4 de marzo de 2013
Los Antepasados del Agua
Todo lo que es original en el deseo,
es antepasado del agua.
Por ello el deseo se reconoce cuando
en nuestra lengua el viaje al oceano
lo hace la saliva...La tomamos del mar...
Lo cual nos deja a veces en la marea...
Escribiendo. Contemplando si esa escritura
debe o no buscar la vida.
Las ordenes de la existencia.
Las profecias de un cuento narrando
botellas de luz en la albufera.
Cartas de insurreciòn.
Presentimientos donde todo es encaminado
a un roquedal, al trueno
fantàstico del
sino
ubicado por una epifanìa
en el polen.
Aquello original, tan original como la ortiga
del templo velado por un ojo de Tiresias.
El otro ojo de ese oràculo està
encadenado entre la
realidad.
Guillermo Paredes Mattos
Paralogìsmos de mi Fe
Seguramente debe ser el oxido con el cual hoy
describo las cosas.
El mismo que me lleva a deducir que todas
estuvieron o estàn hechas de metales.
Y al escribir - estos en apariencia versos-
-Asi lo creo, asi estoy casi convencido de ello-
Puedo concluir que deducir es el acto de la fe
por contricciòn. De una fe muy propia del desencanto.
Fe.
De una que logra batirse en las marismas
con una lògica al final
de los simbolos.
Y todos los sìmbolos llegan al final con una lògica,
ebria de excentricidad, casi borracha. Totalmente felìz
en ello.
Sòlo la memoria puede conducir esa felicidad
a la nieve.
Mirar como es llevada por el agua.
Y apartarse de ella.
Guillermo Paredes Mattos
viernes, 1 de marzo de 2013
El Plano de una Astromelia
Finales de equilateros.
Con tres puertas separadas y divididas
por el crespùsculo.
Con ellas una y otra torre.
Ardientes en el hecho y la vìctima del agua
subiendo a los girasoles.
A una amapola.
Sobre esa tumba analìtica, fuìmos vectores
de notas.
Algo relativo a la vida y las bahias.
A las quebradas o toda posiciòn del agua
al dejar sedienta una superficie
de tierra que pierde la perfecciòn
de sus planos.
Y junto a ello, un espectroscopio. Algo que tambièn
escribe de espectros, pero...
Se pierde en la astrofìsica...
No, en una astromelia.
Guillermo Paredes Mattos
El Màs Extraño Riesgo
Quisièramos que la palabra se detenga, pero
a costa de si misma.
Que no tuviera que elegirnos para ello.
Deberìa - y no otra cosa- que todas las
cosas sucedieran en su interior.
No deberìamos acompañarlas.
Nosotros sòlo deberìamos acompañar
algùn parpado.
Buscar en el parpadear.
Mirar el instante de la fotografìa.
Comprenderìamos -quizà- si esa palabra
nos explicara que sucede con ella.
Què clase de vida hay en ella que
necesita de otra para caminar.
Es decir la nuestra.
Y, no podemos afirmar que somos su
otra mitad, pues no estamos hechos sòlo
de sonidos.
Carnalmente fonèticos no somos.
Ni siquiera la palabra lo es.
Quisieramos que las palabras nos hablaran
de un mundo donde ellas no necesitàran de
nosotros.
Donde la tilde y el rastrojo pudieran llegar.
Un universo donde
quizà pudieramos
despertar.
Guillermo Paredes Mattos
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