lunes, 27 de agosto de 2012

Episodio del Ente







Cuando la lìnea alimenta sus liricos
mausoleos.

Al llegar a la noche donde sabemos que 
no existe una alusiòn al profeta
o la maldiciòn que
ignoramos.

En ese escarpin saludando al evento
del dilema.

Y nuestras circunstancias son verbales
màs que los verbos del verano.

En la inminencia y del aro que empieza
a desnudarse como un radio de
saudades y ambivalencias
de polio. Asi creo yo, se enfrentan
las enfermedades entre si mismas, sòlo
que surge algo psicològico.

Algo como la nieve.
Algo desesperado y nuestro.

Tan  nuestro que es imposible tocarlo
incluso por nuestro propio espìritu.

Y todo queda en manos de
otras dimensiones.

De otra region con el aura.

De otro hemisferio 
con el ente.

Donde finalmente quedo
dormido y callado.




Guillermo Paredes Mattos







El Destino y las Figuras







He sido devuelto por la individualidad.
Hablar de ella para mì, empero no acaba.
Reflexivo y cauto como una alameda.
Preludiando el roce de universales esquemas.
Todo o la parte de mi idea en el miedo surge.
Todo o la luz de mis latitudes conmuevese.
Completando orìgenes donde las columnas 
despegan a un filtro.
Y lo deseado no es premoniciòn.
Lo deseado es constelaciòn de adobe.
Un candelabro, un espigòn donde 
creemos que el arte es de saturno 
y deber de nuestros craneos es lidiar 
oraculàrmente: Esto igual a tesituras
de libros. Semejante al horoscopo enramado
por nombres de sodio. Arenales,
en todos, algo sagrado como la
tempestad dejò su alma.
Y el espìritu en su viaje hallò
los panteones donde el destino la separa
del existir hasta la corpulencia.
Hasta un grito divino.
Y lo hace -no como lo creemos-
Lo hace como quien camina sin adjetivos
al vacìo.




Guillermo Paredes Mattos

sábado, 25 de agosto de 2012

El Movimiento de mi Individualidad




                                                                       

La conciencia es animal inspirado.
Un capa donde la mortandad se marchita.
Una expresiòn cabalìstica buscando formas
mientras su epifanìa muere.

Su idea me sorprende y hasta ella llega
un tridente de màquinas y sucios callejones eroticos.

Un sensual talmud de providencia.

Sobre esa hojalata
somos asolados por misteriosas resurrecciones
de espantos
donde la evanescencia es parte del espigòn
en cuyas formulas se presentan los seres.

Los seres enumeran alambradas.
Rectifican los colores del aire.
El sobrenombre del aceite cuando es
excomulgado del trino y las amatistas
con estornudos de mimbre o cupulas
decididas a reconocer un pertrecho
a no ser liberado
a buscar un pulmòn en las citaras
que funebres puntas 
alientan
sobre mantis de ferias

La conciencia es otra ideologìa.

Un presentimiento con percepciòn
de agujeros.

Una nociòn de dulces precipicios.

La conciencia es cabalistica.

Un juego de narices donde seguir 
viviendo.

Una laguna en movimiento sobre
esa rara velocidad de mi hambre.

Ese movimiento que misteriosamente vive
en mì sin poder alcanzarlo.




Guillermo Paredes Mattos

El Leprosario de los Amuletos






La cofradìa en espiral serà la siguiente : Dejàremos
que la escarcha siga un curso, que sus estandartes
diriman en ventanas de pampas hasta un
valle
donde el instinto
es de crines.

Habràn crecido para entonces otros àrboles
la hierba que tenìas en tu rostro
habrà deformado la piràmide
del arco entre
sus recipientes.

Como el arrobamiento de dios en el cielo
al morir la tarde, su extasis serà tambièn nuestro.

Ya no llevaremos manias, no seremos poetas.

Totalmente posesos en nuestro planetario
olvidaremos las plagas.

El presentimiento armonisoso del secuestro.

El patrimonio ladino de la historia.

Sobre aleatorias barcas de aluminio
segregaremos el retorno junto a un transporte de
gangrena y violìn.

De leprosarios invetados para huir con la imaginaciòn.

Para ofrecer otro destino a la fantasìa.

Y crear hasta en el infinito donde enmudecemos
convirtiendo en cofradìa el replique
de los arcabuces
el nombre de la fatalidad al golpear
cada amanecer el leprosario
de sus amuletos.




Guillermo Paredes Mattos

jueves, 23 de agosto de 2012

La Tumba de los Alevines









Dicen que la noche calcula antes de ascender al cielo
de los techos.

Que la estrategia del simbolo es morir tempranamente
sin llegar a lo sòlido.

Comprendo que existen vitaminas sin làpidas
y como igualmente medito, perfidamente
puedo amar reliquias.

Son como trenes en espiral.

Un nombre de insòlitas porcentajes.

Un nombre de literarios bronces.


Yo fuì la creaciòn de una metàfora que cerraba
su temporalidad, màs no el tiempo.

Lleguè al espacio, al maniàtico templo
de una efemerides atento al vacìo.

Al hecho que nunca fue romàntico.

Fuì una existencia bàsicamente romàntica
cuando dormìa.

Y mis sueños lograban entrenarme.

Convencerme de que sus cirios eran tambièn ese temple.

Donde un hombre y su sombra
crean su casa.





Guillermo Isaac Paredes Mattos

Exageraciones Fanàticas






Conozco un arquetipo hasta donde la luz
es centelleante, como una avenida.

Un miedo que joroba su tarde para
llegar al pànico.

Una leyenda ubicada en perimetros donde
la divinidad cree en dios al milimetro.

Relato macabras pautas cuyos acentos inclinan
universos de cieno a la poesìa.

Un ancla es parte de este silencio semejante
al ruido.

Una boina.

Un sentimiento a la deriva pensando en
desvanecerce.

La inflexiòn mutilada por aceites y estambres
de reflejos inutiles,
de cartas indòmitas.

Sè de mi posibilidad ante el frìo.

Del cojìn y la advenediza primavera.

De esas estrofas donde puedo recrear el ambiente
del sueño originando el desastre.

La marca en un ojo cimbreando cicatrizes
de hierba.

Sè.

Un follaje.

Un labio somàtico.

Una respuesta alargandose en la interrogante.

Eso ùltimo quizà sea un tòpico.

Una venganza muy elegante del texto
cuando no desea sorpresas.

Cuando se sabe que no hay que convencer
a nadie.

Ni siquiera a esa necesidad.

Esa màs humana que carnal.

Que llevamos muy adentro.




Guillermo Isaac Paredes Mattos

lunes, 20 de agosto de 2012

Orientaciòn de la figura en el Principio






El principio es el aura cubierta de figuras.
El principio es bacìlica de fuentes que piensan.
Sus escritos llevan fiebres de colàpsos.
A cada momento relata la muerte a la agonìa.
Temo a sus ojos, llego a su pànico cuando
busca el silencio y sus ruidos comparan la
sombrìa mètrica del lapso con la suya.

Mi instinto es un poema viviendo de lapsos.

Mi vida es lapso.

Una narraciòn irreal de esa fantasia que
incendia las cosas.

Y he devuelto a la llama tantas cosas.

Una fuente. Uno de mis dedos. Algunas de
mis expresiones concientes
de la no-borealidad donde existo.

Asi puedo llegar a la noche. Ello a veces.

Vivir es diariamente orientar un principio.

Lo ùnico que he hecho es guardarlo 
en mi cuerpo.

Creyendo que mis latidos podrìan 
encallar en su diàlogo con la pertiga y el
travesaño...

El principio es aura cubierta de figuras.
Una menciòn fugaz de petroleo.
Un unicornio màgico de olvido.




Guillermo Paredes Mattos