lunes, 20 de agosto de 2012

Mis Inasibles Movimientos






No logro explicar mis movimientos.
De aquì allà hay una metafìsica rota cuando
acontecen. Un volàtil paradigma ya arrasado.
No tengo explicaciones reitero. Caminar 
o avanzar diariamente, debieran darme 
un significado para la exègesis de aquello,
pero no es asi.

Quizà si separara esos movimientos
de todo lo fìsico que soy. 
Tal vez si me opondrìa a todo lo espiritual
que mental y subconcientemente planea de destino
para mì, percibirìa ese cuerpo...
Esa criatura dictando las cosas que desplazan mi 
piel bajo la muerte real
de mi inconciencia
èsta que sin ninguna peripecia la muerte
deja para mis poros desde su primera noticia.
Tal vez si fuera peyorativo.

Pero no.
Yo soy indolente.
Un grito no tan terrenal ni objetivo.
Una sinagoga de runas que sueña las praderas.

No puedo.
Tal vez haya un elemento que el universo
haya agregado èsta mañana 
para que descifrarlo, pero no tengo seguridad
de que poseerè su visiòn.

Su escrito de trance mental e hipnosis.

Una hipnosis como esa que tu estètica dobla
en las arterias.

Cuando me voy.


Guillermo Paredes Mattos


El Llamado de los Primogènitos






Prefiero las raices.
El antro de los sueños entre la supersticiòn.
Amo lo que no logra tocarse, una idea, un mito,
un angel empalado por los dioses cuando la dimension
de dos tradiciones se encuentran
envenados por la eventualidad de una cultura.

Eligo en el aceite: Cipreses de niños o làmparas 
derrocan la marca de un superdotado
encima de las copas, igual que el gorjeo
o el rumiante tronar del acero
al convertirse en delta de piel
en ballet  sumiendo entre cìnicas esporas
el tridente que devasta su universo
con un respiro sin condiciòn o naturaleza,
advenedizo, citadino como los mensajes del mar
al destrezarse, al voltear la cara
o llevar el juicio del aura
enlazando una plaga.

Una noche en que la tierra esta seca.

Y sòlo llamamos a los primogènitos.




Guillermo Paredes Mattos




 

Los Objetos de mi Quimera




Siempre duermo en la voluntad de un planeta.
En el vacìo del hemiciclo.
A veces sospecho de la poesìa -sobre todo la que escribo-
para tenderse en una hoja no lo hace 
por si sola.
Acaricio continuamente las llagas.
Me sigue intrigando de què estàn hechas.
Sospecho, ello es oraciòn que me tiene sentado
este dìa ante la vida con la psicologia de un planeta
un planeta que de lado a extremo
descubrio que su individualidad
provenìa del trance
y los postreros maniaticos.

Ahora, yo no suelo despertar a la misma hora o
en el mismo dìa. Tras una visiòn parecen semejantes,
incluso cuando camino por las calles, las veredas 
y mis semejantes dicen lo mismo. El adjetivo oido 
en una primavera lo escucho este mediodìa de rocìo
pero disfrazado. El problema para mì
termina convirtiendose en el arte 
del disfraz, en sus propòsitos,
en sus complementos.

He pensado en el sustantivo ante ello.
He creado notas cuanticas absurdamente.
Quimericamente como una quimera tensè el dominio
del arnes sin figuras.
Posè todo lo que llamè vida ante la realidad, sòlo
para golpearme contra la existencia.
Sobrevivì y sin ningùna barbarie que pueda
decirme: èste es tu ansiado predicado.

Y todo està escrito en la necesidad 
sin ningùn vellocino.

-vuelvo a esa desgarradora palabra-

Sin una sola quimera.



Guillermo Paredes Mattos
 

sábado, 18 de agosto de 2012

Planos de Rocìo



                                                           Hechos misticos de la subjetividad




Un poco màs cerca del lirico, conociendo o no
que el mar es otro procolabismo, una ciudad de ferias
donde la inocencia se une, proponiendo fugaz a la imaginaciòn,
entonces partimos.

Y entre planos de rocìo. el mar llega a un laberinto griego,
màs no por amor, hay una linea, una cinta de sangre
que lo devolverà a su destino. El laberinto es sòlo un
sìmbolo, un acertijo en èsta noche entera donde hundo
mis labios en las piedras para ser consagrado
y èste conjuro
es tan irracional como cientìfico
proviene de la rosa y las ballenas
procede de iras y artificios, mezclo su corazòn
entre domèsticos e infinitos candidatos.

Todos se acercan a los acantilados.
Todos hablan de precipicios y en esa honda
cavilaciòn de superficies, la carta es arrojada sobre
una mesa donde nos aguarda un aguila
en sus alas dorase la imagen de aquello
que jamàs tocaremos.

Dorase la imagen...porque sòlo ello 
vuelve a ser lìrico, el pobre plano de rocìo
que semejante a una imagen 
abandonamos a la tierra
como si nunca hubiera sido nuestro.

En el fondo el poder de su ilusiòn
volvemos a la trampa balistica y ortopedica
encerrados en un arco con la luna.



Guillermo Paredes Mattos

martes, 14 de agosto de 2012

Neologismo Estructural de la Mancia







Naturaleza del velo
procediendo de arbustos donde revisamos
la experiencia màs inedita desde
una mancia.

Y esa experiencia reitera para sus dìas
el espejo imperfecto de un coro,
el sable del  angulo, cuando la sugerencia
del prostibulo en la carne, asciende con un
barco de turbulencia en los oidos
y los terminos nos escriben
mensajes de ansia y terrorismo
con palabras y actos que ya conocemos,
que ya hemos vivido.

Y nosotros vibramos con un atomo de arena nada màs,
en aquello que ensartamos sin extremidadades
ni muertos. Alojados en huespedes
y pabellones de confines
abstraidos por liricas marchas de
antorchas. En cada una, hay un escarpin
y en cada situaciòn de su pulso
la personificaciòn del topacio
cuando memoriza la amenaza
antes de perderla en
la belleza.

Cùantas amenazas como esas he visto
antes de morirme.

Cùantas antes de tocar el momento
en que debo ocultarme.

Cùantas...que concluyo cerca a mi
que la paràdoja
de mi equilibrio es mancia
de una individualidad que generalmente
propicias construcciones de cadaveres.

Edificaciònes de huesos
errantes entre la promiscuidad
y una sed vanguardista
de insomnes atalayas, allì tenso
esa parte del infierno que a cada quien
le toca, para que no se pierda
y a lo sumo, desvanezca su hàlito
convencido
que volverà al concepto donde  la
naturaleza regresa a la luz imitando a
la vida...

Para que el infierno regrese a la naturaleza
convertido en concepto.

En definiciòn sintomàtico de un acordeòn
en los relàmpagos...

Bajo una sinfonìa de cometas.





Guillermo Paredes Mattos