lunes, 20 de agosto de 2012

Los Objetos de mi Quimera




Siempre duermo en la voluntad de un planeta.
En el vacìo del hemiciclo.
A veces sospecho de la poesìa -sobre todo la que escribo-
para tenderse en una hoja no lo hace 
por si sola.
Acaricio continuamente las llagas.
Me sigue intrigando de què estàn hechas.
Sospecho, ello es oraciòn que me tiene sentado
este dìa ante la vida con la psicologia de un planeta
un planeta que de lado a extremo
descubrio que su individualidad
provenìa del trance
y los postreros maniaticos.

Ahora, yo no suelo despertar a la misma hora o
en el mismo dìa. Tras una visiòn parecen semejantes,
incluso cuando camino por las calles, las veredas 
y mis semejantes dicen lo mismo. El adjetivo oido 
en una primavera lo escucho este mediodìa de rocìo
pero disfrazado. El problema para mì
termina convirtiendose en el arte 
del disfraz, en sus propòsitos,
en sus complementos.

He pensado en el sustantivo ante ello.
He creado notas cuanticas absurdamente.
Quimericamente como una quimera tensè el dominio
del arnes sin figuras.
Posè todo lo que llamè vida ante la realidad, sòlo
para golpearme contra la existencia.
Sobrevivì y sin ningùna barbarie que pueda
decirme: èste es tu ansiado predicado.

Y todo està escrito en la necesidad 
sin ningùn vellocino.

-vuelvo a esa desgarradora palabra-

Sin una sola quimera.



Guillermo Paredes Mattos
 

sábado, 18 de agosto de 2012

Planos de Rocìo



                                                           Hechos misticos de la subjetividad




Un poco màs cerca del lirico, conociendo o no
que el mar es otro procolabismo, una ciudad de ferias
donde la inocencia se une, proponiendo fugaz a la imaginaciòn,
entonces partimos.

Y entre planos de rocìo. el mar llega a un laberinto griego,
màs no por amor, hay una linea, una cinta de sangre
que lo devolverà a su destino. El laberinto es sòlo un
sìmbolo, un acertijo en èsta noche entera donde hundo
mis labios en las piedras para ser consagrado
y èste conjuro
es tan irracional como cientìfico
proviene de la rosa y las ballenas
procede de iras y artificios, mezclo su corazòn
entre domèsticos e infinitos candidatos.

Todos se acercan a los acantilados.
Todos hablan de precipicios y en esa honda
cavilaciòn de superficies, la carta es arrojada sobre
una mesa donde nos aguarda un aguila
en sus alas dorase la imagen de aquello
que jamàs tocaremos.

Dorase la imagen...porque sòlo ello 
vuelve a ser lìrico, el pobre plano de rocìo
que semejante a una imagen 
abandonamos a la tierra
como si nunca hubiera sido nuestro.

En el fondo el poder de su ilusiòn
volvemos a la trampa balistica y ortopedica
encerrados en un arco con la luna.



Guillermo Paredes Mattos

martes, 14 de agosto de 2012

Neologismo Estructural de la Mancia







Naturaleza del velo
procediendo de arbustos donde revisamos
la experiencia màs inedita desde
una mancia.

Y esa experiencia reitera para sus dìas
el espejo imperfecto de un coro,
el sable del  angulo, cuando la sugerencia
del prostibulo en la carne, asciende con un
barco de turbulencia en los oidos
y los terminos nos escriben
mensajes de ansia y terrorismo
con palabras y actos que ya conocemos,
que ya hemos vivido.

Y nosotros vibramos con un atomo de arena nada màs,
en aquello que ensartamos sin extremidadades
ni muertos. Alojados en huespedes
y pabellones de confines
abstraidos por liricas marchas de
antorchas. En cada una, hay un escarpin
y en cada situaciòn de su pulso
la personificaciòn del topacio
cuando memoriza la amenaza
antes de perderla en
la belleza.

Cùantas amenazas como esas he visto
antes de morirme.

Cùantas antes de tocar el momento
en que debo ocultarme.

Cùantas...que concluyo cerca a mi
que la paràdoja
de mi equilibrio es mancia
de una individualidad que generalmente
propicias construcciones de cadaveres.

Edificaciònes de huesos
errantes entre la promiscuidad
y una sed vanguardista
de insomnes atalayas, allì tenso
esa parte del infierno que a cada quien
le toca, para que no se pierda
y a lo sumo, desvanezca su hàlito
convencido
que volverà al concepto donde  la
naturaleza regresa a la luz imitando a
la vida...

Para que el infierno regrese a la naturaleza
convertido en concepto.

En definiciòn sintomàtico de un acordeòn
en los relàmpagos...

Bajo una sinfonìa de cometas.





Guillermo Paredes Mattos





miércoles, 25 de julio de 2012

Plasticididad Ficticia








Que llegue en la arena, algo como el agua y pregunte

por piedras de cielo caidas en mis ojos, donde agitase

el tripulante de un dedo muriendo en la noche.



Que pierdan sus labios

el último beso

ese que un día arrastra la muerte.


Generalmente lo arrastran otros labios.


Que diga en secreto y hable con descaro

la prudencia es un vicio de locas tempestades

desatando peciolos donde

hay espinas.


Que mi vanidad sea un halo y una diferencia

cuando la hoja recuerde

que su madre era un árbol

y entonaba sonidos amados por el sueño

o los periplos que lleva en sus alas

el pájaro.


Sí, yo desciendo del mar y soy una escollera

que condena sus palabra asi como su vida

mi sangre es ùnico y extraño extraño verdugo.

Uno de mis sìmbolos.


Y no digo a mi cuello si no son movimientos

de astrales canallas

emergiendo de mis átomos.


Homicidas de un tiempo para la llamarada y el sueño.


Tampoco descalzo comulgo en las praderas

ni levanto danzas

en corolas sensuales

cada quién es us vertigo porque no hay

un principio

y la garganta es sorda y el oido ciego.


Ven dolor, ojalá aún tengas tus árboles

ojalá aún me cuentes tus dramas

tenderè este lecho de nieve

el calor de mi cuerpo ha de convertirnos

en agua.




Guillermo Paredes Mattos










miércoles, 11 de julio de 2012

Anagogìa de la Belleza






Sòlo una espina de arena la predice.

Como una cresta de arsenico en una punta
donde escriben parasitos
definimos su eclipse
el momento crepùscular de su tintineo
la contorsiòn forzada en su destino
iluminada por pretendientes de agua,
aquellos que dejan que el destino borre
su corazòn.

Y mientras grilletes de sal
ofrecen la alarma del artificio
y la anagogìa
por sinalefa llegamos al oceano
para que el veneno
de la soledad devuelva aquello
que entre la civilizaciòn
perdimos.

Y entonces sucede.

Entonces lo hace.





Guillermo Isaac paredes mattos