martes, 5 de junio de 2012

Descenlaces de la Creaciòn









Somos como personajes, escribiendo entre
manadas. 

Extraños como la voluntad del arrobo barriendo
los crepùsculos.

Decidimos muerte en la orilla, porque allì
se atrinchera el oceano. Pero no era conciente
de ello.

No soy conciente de otras cosas, soy conocido
de pupitres y escalpelos, a veces escalo
en mi cuello.

Pero nunca conocì mi craneo.

Quisiera conocer la soledad sin ayuda
del espìritu.

Quisiera que mi alma no determinarà sobre
el corazòn cuando crea.

Pero segùn nuestros movimientos
la creaciòn es sagrada.

Tiene que ver con el destino.

Por ello nos aplasta.



Guillermo Isaac Paredes Mattos





La tempestad de la Idea









Algunas ideas presienten desde el corazòn
Otras esperan que estemos dormidos.


Hay de aquellas que recrean praderas avanzando por la noche
Donde el mal  està reservado para el fuego.



Otras conocen  muy bien  los resplandores.

Esos donde nada puede hacerse.

Pero un resplandor es el hombre.
Sus ojos.

Sus oficios cinèticos, como unir una vìa
y llenando de craneos poèticas definiciones
llegamos al brazo cuando golpea una de
sus sombras.



Socavan interiores. Libra su conato con
la intimidad y esquiva el soplo
para hablar del halo.

A veces ese halo vestìa de providencia.

Otras cargaba lo inmediato. Esto es muy personal.
Cuando pienso nunca conocì los nervios de esa palabra
y fuì normal. Normal como la aliteraciòn de mi vida
en cada rocìo, entre sudestadas
de puntas con especies de postraciòn.

Para ese instante apolo tocaba la
demencia.

Tranquilo. Sereno. Como toca la tempestad
la lluvia.

Las constelaciones sin memoria de
toda marejada.




Guillermo Isaac Paredes Mattos

lunes, 4 de junio de 2012

Los Resplandores del Instinto





De una soledad enlazamos poco o mucho.

Para que parezca dialèctica, unimos esto
afirmaciòn y la negaciòn hasta convertirla en hecho.

Pero el hecho es lùdico. Le falta mucho
para llegar a la dialètica.

Y presuponiendo..

Que toda interpretaciòn ensortija macabras
efigies cuando dormimos.

Que una de sus caracteristicas es que
todo hecho es lùdico porque vamos a equivocarnos.

A dudar, como el dolor antes de convertirse en herida...

Llegamos a esa conclusiòn donde el dolor conoce.

Que sabe de antinomias.

Que sospecha segùn las fases de la luna.

Y el corazòn es generalmente luna llena.

Una imitaciòn tan profunda de la oscuridad.

La conciencia de dios al representar
el papel del instinto.

Por ello de la soledad enlazamos poco
o mucho.

Es tambièn una biologìa.

Y el primer golpe biològico nace con
los resplandores del instinto.






Guillermo Isaac paredes mattos

La Rosa y los Panteones







Comparto algunos ejemplos con la vida.

Ellos pueden decir que fueron escritos y hechos
como la vida hubiera deseado.

Pero hablar de deseos entre la vida es una incògnita.

Hay que volver  a rastrillar el misterio.

Una especie de mìstica en èl deberìa
hablar entre nosotros.

Una sobredosis patològica y sobrenatural
de la lògica mas coherente segùn mi nihilismo.

Pero soy un ejemplo y cualquier cosa que haga
es una conciencia que apenas
logra asomarse.

Que puede existir como la intenciòn y la intenciòn
es posesa. Claridad de un demonio cuando piensa,
nota mùsical de un fantasma.

Ahora veo que mi un ser es siniestro
que su sombra se agota rapidamente
segùn el crepùsculo de la belleza.

Ese crepùsculo arrebatandonos mausoleos de carne.

Rosas donde afirmamos que para que
vibren sus pètalos deben estar hechos de
panteones.



Guillermo Isaac paredes mattos





sábado, 2 de junio de 2012

Las Emboscadas del Alma





Soy ese armisticio metàlico de sangre en
los destellos.

Una encarnaciòn de anarquìa.

El boleto de una màscara buscando
el tridente de su literatura
de sus vocales arrastradas
por elaborarse
antes que su ritmo se pervierta.


Pero tambièn dejo de ser ese soy para
tensar una vena.

Si ello dejara de  acontecer, no podrìa afirmar
que soy un armisticio, cuando idealmente soy
una sacudida.

Y todo me serìa esquivo y escribirìa todo como si fuera nada.

Y esto tambièn me conduce a una vena cuya inercia
lleva a preguntarme
si lo ùnico que hice fue escribir de mis habitos.

Penetrar mis superficiales angustias.

Saltar de dolor en dolor, como figura.


He sido un hombre que no dejaba de mirar
en el papel, como si lo hiciera entre la realidad...

Eso lo conozco, como si supiera algo
y las veredas por las cuales rastreo
se iniciaran intelegibles
con el peso atòmico de la renuncia
y la condena.

Cuando vì la modernidad ella sòlo traìa ojeras.

Pensè en una industrìa aleteando como
un bacilo en la piel.

En esa mistica aùn llamada carne.

Mentalidad del viento cuando
su alma cae rendida
en este papel buscando
su sombra.

Y este poema es sòlo la emboscada
intentando recuperar algo de ella.




Guillermo Isaac Paredes Mattos

Titulo de un Crimen





El dolor no ha sospechado jamàs.
Es sòlo una intriga.
El vibrante y poderoso nudo de la infamia.
La estrecha consideraciòn antes del porte
y la anilina.

No hay que sujetarlo.
Sigue a las notas, al coral, al agua que
no puede escapar de los ojos.
Busca puertos.
Suma entre abedecedarios de panteras
moradas.
Intuye.
Sacude revelaciones y està autorizado
a escupir, a respirar en el poema sin ningun
camino.

Sobre todo en ese instante...

Sin ningùn camino...

Igual que el tìtulo de un crimen.




Guillermo Isaac paredes Mattos