El estado no era lunar, pero descencìa del espacio.
La naturaleza juntaba su estirpe -aquella que caìa- para crear.
Luego -lo escrito- era una posiciòn,
una maniobra del arte cuando tropeles y circunstancias
ofrecen papeles...
Obervo el oceano, su silencio es estructural como
una silaba, semejante a un hecho ligado
al vacìo. Y percibo que esa sensaciòn
es inclinaciòn de un halo
el vicio de articos sombreado por la espalda,
antes de convertirse en
concepto.
Mimesis de plomo para aquel
que sueña sobre los iones.
Idiomas de una extrella
dominada por jinetes y balsas.
Nùmeros de ciclos para guiar
a los sueños.
Frente a nosotros la marcha
del corazòn se desvanece
buscando irradiar con su fuerza una plaga
una horda, un cielo de alfiles
comparados con la nieve.
En un invierno llevando lenguajes
de frio en sus corolas.
Guillermo Paredes Mattos
lunes, 5 de marzo de 2012
viernes, 2 de marzo de 2012
Aquel que piensa en Devorarse
Lo ùnico que detiene el verbo, son barajas.
Si tù pudieras repetir mi vida como la experiencia.
Si la experiencia no dejara de condenarme por dedicarse
a mostrar mis escenas, cuando deberìa mostràrme
las suyas.
Si para que esto fuera manifestado, no tuviera que escribir
tan narrativo, en un acto profano, lleno de goletas.
Y esta silla o esta mesa me pudieran golpear, pero màs que
los hombres. De ello puedo deducir, que fakta demasiado
para decir que el dolor es ontologìa.
Un frenesì de mànticos entes, elevando en medianoches
de ruiseñores sus cuerpos.
Un cuerpo es la desolaciòn.
La eqiqueta de esa rampla donde los festines terminan.
Un cuerpo es el cuervo de la vocal mal dicha
de una ilusiòn que anhela y siembra espectativas
para despedazarla.
Entre la experiencia y los hombres despuès
de un diàlogo, lo ùnico que quedaqn son multitudes.
El pelo de las raices, la exploraciòn de
un circunscripto.
El vaya uno a saber.
Si tù pudieras repetir mi vida como la experiencia.
Esa afirmaciòn es absurda y por ello debe ser puesta
en forma.
Lamentablemente.
Eso jamàs sucederà fisicamente.
Fisicàmente es un bombardeo. La barbarie del deseo
en los brocales.
De un anhelo y un sentiemiento de alabastros
asumiendo que un recorrido de Guillermo sucederà
asi no lo quiera.
Lo ùnico que espero es devorarlo.
Guillermo Isaac paredes mattos
Si tù pudieras repetir mi vida como la experiencia.
Si la experiencia no dejara de condenarme por dedicarse
a mostrar mis escenas, cuando deberìa mostràrme
las suyas.
Si para que esto fuera manifestado, no tuviera que escribir
tan narrativo, en un acto profano, lleno de goletas.
Y esta silla o esta mesa me pudieran golpear, pero màs que
los hombres. De ello puedo deducir, que fakta demasiado
para decir que el dolor es ontologìa.
Un frenesì de mànticos entes, elevando en medianoches
de ruiseñores sus cuerpos.
Un cuerpo es la desolaciòn.
La eqiqueta de esa rampla donde los festines terminan.
Un cuerpo es el cuervo de la vocal mal dicha
de una ilusiòn que anhela y siembra espectativas
para despedazarla.
Entre la experiencia y los hombres despuès
de un diàlogo, lo ùnico que quedaqn son multitudes.
El pelo de las raices, la exploraciòn de
un circunscripto.
El vaya uno a saber.
Si tù pudieras repetir mi vida como la experiencia.
Esa afirmaciòn es absurda y por ello debe ser puesta
en forma.
Lamentablemente.
Eso jamàs sucederà fisicamente.
Fisicàmente es un bombardeo. La barbarie del deseo
en los brocales.
De un anhelo y un sentiemiento de alabastros
asumiendo que un recorrido de Guillermo sucederà
asi no lo quiera.
Lo ùnico que espero es devorarlo.
Guillermo Isaac paredes mattos
Subcultura de los Perros
Mientras la lengua logre individualizarse.
Mientras sea esquiva al hombre para morir e
interceptamos con expiaciònes, hablando
de luces, adherièndose a treguas nocturnas
de idolatràs, que frenèticamente espacian
sus objetos con un acto de manivelas
y dirigibles en un velo.
Cuando ese velo, detiene mirras de sables
que asolan los cielos y nacen los veredictos
con efigies que acercànse otoñales, ocultas bajo
un arrobamiento, sintièndose halos, en tonos crepùsculares.
Mientras la sensibilidad agota su gesta
y la brea en ella pierde la direcciòn del asfalto
porque es comùn no alcanzar el botìn de los perros
cuando sus salivas estàn llenas de luces.
Y nosotros vemos columpiarse
el libro de la promiscuidad cuando las paredes
arden en la proporcionalidad del sentido
aquel que mantiene el esqueleto sobre
esquemas que crean un rìo.
En estrùcturas que arrojan toda su vida, incluso
su sombra.
Esa sombra donde empieza entre el remordimiento
la cultura del pensar. El esbozamiento de la idea.
Y esas ideas estàn llenas de saliva.
Es dificil beber de ellas. Pertenecen a
los perros.
Pero estàn llenas de luces.
Guillermo Paredes Mattos
Mientras sea esquiva al hombre para morir e
interceptamos con expiaciònes, hablando
de luces, adherièndose a treguas nocturnas
de idolatràs, que frenèticamente espacian
sus objetos con un acto de manivelas
y dirigibles en un velo.
Cuando ese velo, detiene mirras de sables
que asolan los cielos y nacen los veredictos
con efigies que acercànse otoñales, ocultas bajo
un arrobamiento, sintièndose halos, en tonos crepùsculares.
Mientras la sensibilidad agota su gesta
y la brea en ella pierde la direcciòn del asfalto
porque es comùn no alcanzar el botìn de los perros
cuando sus salivas estàn llenas de luces.
Y nosotros vemos columpiarse
el libro de la promiscuidad cuando las paredes
arden en la proporcionalidad del sentido
aquel que mantiene el esqueleto sobre
esquemas que crean un rìo.
En estrùcturas que arrojan toda su vida, incluso
su sombra.
Esa sombra donde empieza entre el remordimiento
la cultura del pensar. El esbozamiento de la idea.
Y esas ideas estàn llenas de saliva.
Es dificil beber de ellas. Pertenecen a
los perros.
Pero estàn llenas de luces.
Guillermo Paredes Mattos
La Conciencia Poètica
Supòngamos que vivir es decir
-màs no- en superlativo.
Una preparaciòn para lugares donde los huesos
viven desnudos.
No sè, si èsta ùltima metàfora es util
para que mis sienes sigan interceptando el mundo,
el universo.
Ellas se asemejan a un culto que empieza
debajo de un paso y de otro.
Iniciaciòn es una palabra muy semejante a otras
que cantan o mueren bajo instantes -como ahora-
hipotèticamente dormidas.
Es gnostico que nuestra intencionalidad alise esa conciencia
donde el oceano nos detiene.
Semejante a una visiòn del arte.
Escribo èsto porque creo que para vivir aquel
superlativo debe enfrentarse a los animales
que viven en esa conciencia.
Algunos los llaman ideas.
Otros tienen otra palabra para ellos.
La palabra llevada al plural, es demonios.
Guillermo Isaac paredes Mattos
-màs no- en superlativo.
Una preparaciòn para lugares donde los huesos
viven desnudos.
No sè, si èsta ùltima metàfora es util
para que mis sienes sigan interceptando el mundo,
el universo.
Ellas se asemejan a un culto que empieza
debajo de un paso y de otro.
Iniciaciòn es una palabra muy semejante a otras
que cantan o mueren bajo instantes -como ahora-
hipotèticamente dormidas.
Es gnostico que nuestra intencionalidad alise esa conciencia
donde el oceano nos detiene.
Semejante a una visiòn del arte.
Escribo èsto porque creo que para vivir aquel
superlativo debe enfrentarse a los animales
que viven en esa conciencia.
Algunos los llaman ideas.
Otros tienen otra palabra para ellos.
La palabra llevada al plural, es demonios.
Guillermo Isaac paredes Mattos
jueves, 1 de marzo de 2012
El Mar Absoluto
Y cuando escribas, que la poesìa nunca pueda notarlo.
El mar es sòlo una letra.
Se une a otras para comparar el misterio que
existe al conviertese en sìlaba.
El misterio que hay al transformarse en palabra.
Es extraño. Yo tengo aparte de lo mencionado,
una astilla azul como la fatalidad
un diccionario sin alfabetos
el recorrido de la piel cuando logra desdecirse.
Algo sin puntos, como una nube comatosa.
La direcciòn del furor, los palcos de una avenida
batiendo el record de lo inhospito,
la posiciòn a rastras de un poema entendiendo
por laberinto esa funciòn arcana
de lo hialino, ese acto sagrado de
la tempestad, cuando el esplendor
lleva la cita de un epitafio en la arena
esperando que el viento forme
un medano en su superfice.
Un mèdano solitario donde pueda descansar
un hombre.
Frente al mar absoluto.
Guillermo Isaac paredes mattos
El mar es sòlo una letra.
Se une a otras para comparar el misterio que
existe al conviertese en sìlaba.
El misterio que hay al transformarse en palabra.
Es extraño. Yo tengo aparte de lo mencionado,
una astilla azul como la fatalidad
un diccionario sin alfabetos
el recorrido de la piel cuando logra desdecirse.
Algo sin puntos, como una nube comatosa.
La direcciòn del furor, los palcos de una avenida
batiendo el record de lo inhospito,
la posiciòn a rastras de un poema entendiendo
por laberinto esa funciòn arcana
de lo hialino, ese acto sagrado de
la tempestad, cuando el esplendor
lleva la cita de un epitafio en la arena
esperando que el viento forme
un medano en su superfice.
Un mèdano solitario donde pueda descansar
un hombre.
Frente al mar absoluto.
Guillermo Isaac paredes mattos
domingo, 26 de febrero de 2012
La dimension Transparente
Alguna vez debì haber recorrido un sendero.
Una tierra sin minerales donde la imagen
del aluminio era esterilizada.
Y debì haber creado casi desde la imaginaciòn.
Incluso hoy me digo que si pertenecì a la experiencia
ello fue voluntad de ese destino que dicta inspiraciòn
en el arbol de sus sìmbolos.
Busquè palabras debajo de las piedras, jamàs encontrè una.
Sigo buscando en ellas, màs no con la esperanza de encontrarlas.
Llegado un momento en nuestras vidas, se busca nada màs
y llevamos la maldiciòn de separarnos de ese acto para
que logre pronunciarse.
Alguna noche pretendì que los vaticinios recorrieran
mi estupor como lo hizo mi vida. Pero el vaticnio es
otra clase de aurora, algo que no ùnese a nada.
Intentè unirme a la nada, pero ese caos dibujaba
actos tan ardientes como un palo y crecì entre maderàs
buscando su forma. La nube encerrada de su patologìa.
El crimen lacrimògeno.
Alguna vez debì llevar esos tòpicos de la existencia
y con ellos me darramè entre patios y sombras de pinos.
Yo le he dado a la pronunciaciòn ese lenguaje donde
el idioma sueña hasta vibrar nuevamente.
Yo le he dado toda mi esperanza.
Pero entre ofrecer y llegar a un objeto
està el concimiento de invisibles cometas.
De centellas como la oraciòn y un pedazo de vidrio.
De tantas, pero tantas cosas.
Que yo desconozco.
Guillermo Paredes Mattos
Una tierra sin minerales donde la imagen
del aluminio era esterilizada.
Y debì haber creado casi desde la imaginaciòn.
Incluso hoy me digo que si pertenecì a la experiencia
ello fue voluntad de ese destino que dicta inspiraciòn
en el arbol de sus sìmbolos.
Busquè palabras debajo de las piedras, jamàs encontrè una.
Sigo buscando en ellas, màs no con la esperanza de encontrarlas.
Llegado un momento en nuestras vidas, se busca nada màs
y llevamos la maldiciòn de separarnos de ese acto para
que logre pronunciarse.
Alguna noche pretendì que los vaticinios recorrieran
mi estupor como lo hizo mi vida. Pero el vaticnio es
otra clase de aurora, algo que no ùnese a nada.
Intentè unirme a la nada, pero ese caos dibujaba
actos tan ardientes como un palo y crecì entre maderàs
buscando su forma. La nube encerrada de su patologìa.
El crimen lacrimògeno.
Alguna vez debì llevar esos tòpicos de la existencia
y con ellos me darramè entre patios y sombras de pinos.
Yo le he dado a la pronunciaciòn ese lenguaje donde
el idioma sueña hasta vibrar nuevamente.
Yo le he dado toda mi esperanza.
Pero entre ofrecer y llegar a un objeto
està el concimiento de invisibles cometas.
De centellas como la oraciòn y un pedazo de vidrio.
De tantas, pero tantas cosas.
Que yo desconozco.
Guillermo Paredes Mattos
viernes, 24 de febrero de 2012
Lenguaje de las Carabinas
Como un muro de inocentes en el instante de las apariencias.
Como una muestra de olvido imperando en voz baja, llena
de coronas y trastos en fosas amarillas. En las muletas
donde la habitaciòn no es contigua y forzamos los muelles,
el latido del pulpito, el latigo del ser con el aura.
Enfebreciendo su alma en las dotes cientificas, lo observamos
bajo nieves y lazos simultaneos, como una industria
o el lote de la lluvia que arrastra sensualidades
y cosas, cosas de leteo, barcos entre juramentos.
Perseverando en un dìa sin destino. Extremadamente en
los apogeos, cayendo en la individualidad del halo.
O simplemente la carabina del cometa tan adentro.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
P
Como una muestra de olvido imperando en voz baja, llena
de coronas y trastos en fosas amarillas. En las muletas
donde la habitaciòn no es contigua y forzamos los muelles,
el latido del pulpito, el latigo del ser con el aura.
Enfebreciendo su alma en las dotes cientificas, lo observamos
bajo nieves y lazos simultaneos, como una industria
o el lote de la lluvia que arrastra sensualidades
y cosas, cosas de leteo, barcos entre juramentos.
Perseverando en un dìa sin destino. Extremadamente en
los apogeos, cayendo en la individualidad del halo.
O simplemente la carabina del cometa tan adentro.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
P
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