La duermevela en los lirios de
los aparejos.
Esa funciòn de araña...
Como espectaculos y bastiones desertàmos
del dìa hoja a hoja.
Y encontramos el lugar del crear entre la
desesperaciòn, asi,
nocturnamemnte la ilusiòn de volver
es menos complicada.
Trajimos una màscara.
Obsesionados desde el trajìn
sembramos una botella en la boca,
muy junto a su aventura
invocada por las pesadillas
en tormentas
sin proezas.
Era como la visiòn del agua
en un càlculo,
en sueños de reversa.
Era la invenciòn de objetos, oxidos
labrados por barbaries.
Allì universos de fuelles y equilateros
en los puntos lùdicos del alma.
Como repertorios de basìlicas
empezaba el mal a ser felìz,
tuvimos que ascender a ello
desde la estructura de dialècticos
palcos.
Apilando su corazòn entre muchedumbres
y trincheras.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
viernes, 24 de febrero de 2012
Iniciaciòn de las Elevaciones
Con semejanza de susto cae el propòsito.
Igual a un ladrillo que sufre por el mar.
-Una periferia inhalando entre bordes
tan solo cohortes-
Un paciente de naves inciandose en los rìos.
Como una nave de esperma.
Resistiendo en los estadios de la coherencia.
De esas formulas dotadas de crecer y de pasar.
De anhelar dictaturas
en las cartas.
En los mensajes que ya no logran
incriminarnos.
Y entonces nos sentamos como una consecuencia.
Como un hechizo sin magia.
Sin necesidad de buscarla.
Totalmente convencidos que ella
nos abrirà al espìritu de sus elevaciones.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Igual a un ladrillo que sufre por el mar.
-Una periferia inhalando entre bordes
tan solo cohortes-
Un paciente de naves inciandose en los rìos.
Como una nave de esperma.
Resistiendo en los estadios de la coherencia.
De esas formulas dotadas de crecer y de pasar.
De anhelar dictaturas
en las cartas.
En los mensajes que ya no logran
incriminarnos.
Y entonces nos sentamos como una consecuencia.
Como un hechizo sin magia.
Sin necesidad de buscarla.
Totalmente convencidos que ella
nos abrirà al espìritu de sus elevaciones.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
martes, 14 de febrero de 2012
Arquetipos de la Supersticiòn
El espacio tatuado por el aire.
La mariposa del agua siempre borràndose en
sus superficies.
La corriente sepultada por el cèfiro.
Me pregunto. En què momento el mito se perdiò
de mi corazòn buscàndo el destino.
Y vuelvo a preguntar, porquè la respuesta
jamàs me dirà algo. La respuesta es un principio
del conocimiento. Un aquì o un allà
como en un diàlogo, donde escupimos
toda catedra queriendo incendiarnos
deteniendonos en cada pulso
en esos segundos que no tenìan
porque separarse de los relojes.
En esa direcciòn que no tenìa porque
ser arrancada de las brujulas.
En la leyenda que se desvanece desconsolada
en algun lugar de su soledad, al saber
que jamàs volverà al pergamino.
Nosotros lo hicimos.
Nosotros destruìmos todo ello.
Y no hay manera de empezar
de nuevo.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
La mariposa del agua siempre borràndose en
sus superficies.
La corriente sepultada por el cèfiro.
Me pregunto. En què momento el mito se perdiò
de mi corazòn buscàndo el destino.
Y vuelvo a preguntar, porquè la respuesta
jamàs me dirà algo. La respuesta es un principio
del conocimiento. Un aquì o un allà
como en un diàlogo, donde escupimos
toda catedra queriendo incendiarnos
deteniendonos en cada pulso
en esos segundos que no tenìan
porque separarse de los relojes.
En esa direcciòn que no tenìa porque
ser arrancada de las brujulas.
En la leyenda que se desvanece desconsolada
en algun lugar de su soledad, al saber
que jamàs volverà al pergamino.
Nosotros lo hicimos.
Nosotros destruìmos todo ello.
Y no hay manera de empezar
de nuevo.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
El Pubis de la Transparencia
Ella fue creada por un pubis y llenò
de efebos las constelaciones.
Dijo al agua que las naves donde enloquecemos
son ardientes como un dìa sumergido en la boca.
Un dìa que no puede hablar, que no respira
y se interna en el higado con un brillo de luz
arrancado a la aurora.
Ella era un efebo, un edipo de barro que bajaba
por el mar descubriendo una corriente.
Un hemisferio de lunas acariciando sus ruinas.
El trote de los astros cuando encienden la arena
desde las escolleras.
El vidrio del estuario.
El conocimiento antes de patir hacia el radio
y las frondas de un color transparente.
Ella era un retrato, un pedazo de àrbol
con trabajo de dios, una creaciòn que oye aùn
bajo el amanecer que la mañana nunca llega
al mediodìa porque no sostiene en su
cuerpo un nictalope.
Ni una habitaciòn, donde las galeras
descienden hacia una iniciaciòn
con la percepciòn
de una ciencia
bañada por el instinto
sobrecogida una y otra vez por el pànico.
Y por ello ella era un pubis
una criatura que aprendiò a vivir bajo el vientre
y que una noche sin ningun hemisferio
llego a la intuiciòn
con una zona ebria de hogueras en el alma,
con el ejemplo
de un vacìo transparente como el liquido
donde la armonìa
ya no quiere vivir.
Guillermo Isaac paredes Mattos
de efebos las constelaciones.
Dijo al agua que las naves donde enloquecemos
son ardientes como un dìa sumergido en la boca.
Un dìa que no puede hablar, que no respira
y se interna en el higado con un brillo de luz
arrancado a la aurora.
Ella era un efebo, un edipo de barro que bajaba
por el mar descubriendo una corriente.
Un hemisferio de lunas acariciando sus ruinas.
El trote de los astros cuando encienden la arena
desde las escolleras.
El vidrio del estuario.
El conocimiento antes de patir hacia el radio
y las frondas de un color transparente.
Ella era un retrato, un pedazo de àrbol
con trabajo de dios, una creaciòn que oye aùn
bajo el amanecer que la mañana nunca llega
al mediodìa porque no sostiene en su
cuerpo un nictalope.
Ni una habitaciòn, donde las galeras
descienden hacia una iniciaciòn
con la percepciòn
de una ciencia
bañada por el instinto
sobrecogida una y otra vez por el pànico.
Y por ello ella era un pubis
una criatura que aprendiò a vivir bajo el vientre
y que una noche sin ningun hemisferio
llego a la intuiciòn
con una zona ebria de hogueras en el alma,
con el ejemplo
de un vacìo transparente como el liquido
donde la armonìa
ya no quiere vivir.
Guillermo Isaac paredes Mattos
El Lance Esmeralda
Era una palabra.
La conducimos por la arena para crear en ella
màs de un capìtulo. Algo que fuera semejante
a un protocolo.
Viviò alguna vez entre la experiencia.
Tocò la sed y si toda noche fuera extrasensorial
afirmarìa que no moririà en los sentidos.
Que de lejos podrìamos tener una memoria
que no estuviera llena de recuerdos.
Porque el recuerdo es otra ceniza
el polvo de los sentidos cuando mueren.
Ya sea entre los hombres.
Ya sea entre las cosas.
Guillermo Isaac paredes mattos
La conducimos por la arena para crear en ella
màs de un capìtulo. Algo que fuera semejante
a un protocolo.
Viviò alguna vez entre la experiencia.
Tocò la sed y si toda noche fuera extrasensorial
afirmarìa que no moririà en los sentidos.
Que de lejos podrìamos tener una memoria
que no estuviera llena de recuerdos.
Porque el recuerdo es otra ceniza
el polvo de los sentidos cuando mueren.
Ya sea entre los hombres.
Ya sea entre las cosas.
Guillermo Isaac paredes mattos
viernes, 3 de febrero de 2012
Las Civilizaciones Ortopèdicas
Estàn los que daràn un paso.
Aquellos que no lo haràn.
Los que el tiempo cubrirà de mimesis.
De sonatas tanto como resplandores igual a
una muestra de hiedras.
Nos sorprenderemos ante las sombras
pues al tocarlas estarèmos conspirando dentro
de otra naturaleza.
Miraràs aquellos que llenan los suelos,
aciàgos tanto como ortopèdicos.
Percibiràs la muestra del birreme
incendiando su propio balbuceo
y esa experiencia
descendiendo del humero.
Escribiràs y no del equilibrio.
Leerè buscàndo patriarcas.
Conservarè la espectativa donde se aguardan
estrenos de gravedades y venas
seguirè a las ùltimas.
En el interior o fuera del hombre
son indomables.
Y basta lo indòmito para jamàs
detenerse.
Guillermo Isaac paredes mattos
Aquellos que no lo haràn.
Los que el tiempo cubrirà de mimesis.
De sonatas tanto como resplandores igual a
una muestra de hiedras.
Nos sorprenderemos ante las sombras
pues al tocarlas estarèmos conspirando dentro
de otra naturaleza.
Miraràs aquellos que llenan los suelos,
aciàgos tanto como ortopèdicos.
Percibiràs la muestra del birreme
incendiando su propio balbuceo
y esa experiencia
descendiendo del humero.
Escribiràs y no del equilibrio.
Leerè buscàndo patriarcas.
Conservarè la espectativa donde se aguardan
estrenos de gravedades y venas
seguirè a las ùltimas.
En el interior o fuera del hombre
son indomables.
Y basta lo indòmito para jamàs
detenerse.
Guillermo Isaac paredes mattos
El Decorado de la Sangre
En ese tiempo no existìan
los fusiles.
- Y como ahora-
Los hombres decoraban los puñales
con su sangre.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
los fusiles.
- Y como ahora-
Los hombres decoraban los puñales
con su sangre.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
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