La lògica mantiene espiritualmente sus
vilos.
Como una noche de libèlulas presiente y
cubre tèmpanos.
Y nosotros dormimos.
Al lado los biotipos del mar abren
las cùpulas donde el sol era de vidrio.
Donde concluiamos que era vano
y enfebrecido anhelar el pesebre màs angustioso
en el idioma.
Entre los dioses el idioma
vuelve a la màs extraña trama otra vez.
Guilelrmo Paredes Mattos
sábado, 19 de noviembre de 2011
viernes, 18 de noviembre de 2011
Un Sìmbolo de la Divinidad
El hecho envuelve en dìa.
Las alturas respiran en èl
despertando lentamente, como si
fueran a precipitarse.
Pero detràs del hechon una circunstancia
exhorta sus sentencias, en una de ellas
el poema se convierte en repertorio de rabinos.
Buscabas sabidurìa. Hoy sòlo queda la experiencia.
El oleaje de esta primavera.
Su significado bajo esa interpretaciòn
donde el lenguaje vuelve a la divinidad.
Y nosotros que hemos luchado en su significado.
No hemos comprendido de èl todo.
Guillermo Isaac paredes mattos
Las alturas respiran en èl
despertando lentamente, como si
fueran a precipitarse.
Pero detràs del hechon una circunstancia
exhorta sus sentencias, en una de ellas
el poema se convierte en repertorio de rabinos.
Buscabas sabidurìa. Hoy sòlo queda la experiencia.
El oleaje de esta primavera.
Su significado bajo esa interpretaciòn
donde el lenguaje vuelve a la divinidad.
Y nosotros que hemos luchado en su significado.
No hemos comprendido de èl todo.
Guillermo Isaac paredes mattos
miércoles, 9 de noviembre de 2011
El Poema de la Poesía
Quisiera un lenguaje menos dimensional...
Un purpura como la fruición, un asteroide
donde las entrañas son recorridos
de bovedas y ballenas...Buscaría un arte
donde ésta tierra que piso fuera
tan visible y carnal como la luna.
Y que en vez de astros en mis sienes
pudiera acariciar ese cuestionario
que se revela más de una vez cuando
duermo.
Y todas mis preguntas aparecen
transformadas en sueños.
Me tomaría del cuello - si fuera posible-
y asi intentar recoger una rosa...
Una rosa de propulsiones abecedarias...
De pelos automáticos
De sonidos e imprentas.
Anhelo...que la vida fuera menos proposicional
y lo nocturno me tomara con una red
en ésta primavera donde precisan las boyas,
que los barcos no son alfanges
que los velámenes gimen austeros
Y todo lo que he recorrido en la claridad
es sólo un universo completo
cuando es buscado de unidad en unidad
en cualquier instante por la vida.
Igual como buscamos al hombre.
Guillermo Isaac Paredes MattOS
Un purpura como la fruición, un asteroide
donde las entrañas son recorridos
de bovedas y ballenas...Buscaría un arte
donde ésta tierra que piso fuera
tan visible y carnal como la luna.
Y que en vez de astros en mis sienes
pudiera acariciar ese cuestionario
que se revela más de una vez cuando
duermo.
Y todas mis preguntas aparecen
transformadas en sueños.
Me tomaría del cuello - si fuera posible-
y asi intentar recoger una rosa...
Una rosa de propulsiones abecedarias...
De pelos automáticos
De sonidos e imprentas.
Anhelo...que la vida fuera menos proposicional
y lo nocturno me tomara con una red
en ésta primavera donde precisan las boyas,
que los barcos no son alfanges
que los velámenes gimen austeros
Y todo lo que he recorrido en la claridad
es sólo un universo completo
cuando es buscado de unidad en unidad
en cualquier instante por la vida.
Igual como buscamos al hombre.
Guillermo Isaac Paredes MattOS
lunes, 7 de noviembre de 2011
El Mar de los Ojos
La palabra es un valle de capìtulos.
Una felicidad en la media.
La ciudad de urbe donde una hoja
es mustia entre convalescencias.
Y nacen los prados...
Y recorre el aliento...aquello que
jamàs debiò trazar entre veredas, donde
la realidad busca traversas,
idolatrìas de aire si se quiere,
arcas cuyo presente lleva el signo
del aceite cuadrado por la luna.
Asi vemos aliados de cera
navegantes de cartilagos y
argentos dorados, nombres de
carnales neologismos como los plurales,
sus desplazamientos en sentido opuesto
a sus significados.
Como un elemento que es arrojado por
la creaciòn sin saber si el mar o la orilla
es el tìtulo que darà al silo de su vida.
Al abrevadero casi mortal,
casi constelaciòn.
Donde beben mis ojos.
Guillermo isaac paredes mattos
Una felicidad en la media.
La ciudad de urbe donde una hoja
es mustia entre convalescencias.
Y nacen los prados...
Y recorre el aliento...aquello que
jamàs debiò trazar entre veredas, donde
la realidad busca traversas,
idolatrìas de aire si se quiere,
arcas cuyo presente lleva el signo
del aceite cuadrado por la luna.
Asi vemos aliados de cera
navegantes de cartilagos y
argentos dorados, nombres de
carnales neologismos como los plurales,
sus desplazamientos en sentido opuesto
a sus significados.
Como un elemento que es arrojado por
la creaciòn sin saber si el mar o la orilla
es el tìtulo que darà al silo de su vida.
Al abrevadero casi mortal,
casi constelaciòn.
Donde beben mis ojos.
Guillermo isaac paredes mattos
viernes, 4 de noviembre de 2011
La Trascendencia del Beso
El Beso de la Trascendencia
Hay muchas ventanas, como el beso de un cometa en la rendición
de un verano amarillo.
Hay muchos colores como el humedo retador de silencios desquiciado
entre tretas y epitafios.
La sensación de que un vidrio nos conoce desde el anuncio de todas
sus inocencias.
Y pervierte en la música un sino de ruecas, de circulos que no dan tregua
al que corta distancias.
Porque el corazón sigue siendo una espada, una soledad de divisiones
en el polen de mi guerra.
Pero si esto fuera exacto, aún la exactitud sería una desgracia de trenes
desprendiéndose de una llama.
Y es que la existencia es un vehículo de atómicos veleros denunciando
mares que quieren esconderse.
El torrente de un hilo en un otoño de reflexiones, la marca de un hombre
en la frente.
Pero son los botines de hierro y los hilos que los unen son de acero, con
ellos se abren los caminos.
Religiones de un feudo con ludico caminar, rehen de luminosos celos
dentro de la lluvia.
Todo lo que ha sido mentado se arrastra entre melodías de naufragos,
me pregunto dónde está mi propio mar para ahogarme.
En qué amanecer encontraré su orilla y la espuma como una doncella
de veneno esperándome.
Yo no quiero sepulcros donde una moneda haya cambiado el soplo de un suicidio
por el tiempo de los pájaros.
No busco que el viento haya comentado en estas cenizas de donde es que
llega la llama.
Sólo escucho y a veces contemplo furioso entre equilibrios, desesperaciones
y calmas.
Lucido como un promontorio, golpeo en todos los motines, recorro en
todos los caballos.
No te prepares para una aguja, mi corazón no lo está, vé y vibra, vé y cae
como lo hace un ala.
Pero si esa ala no sabe dormir ni despertar, entonces asciende al cielo
y amala.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Hay muchas ventanas, como el beso de un cometa en la rendición
de un verano amarillo.
Hay muchos colores como el humedo retador de silencios desquiciado
entre tretas y epitafios.
La sensación de que un vidrio nos conoce desde el anuncio de todas
sus inocencias.
Y pervierte en la música un sino de ruecas, de circulos que no dan tregua
al que corta distancias.
Porque el corazón sigue siendo una espada, una soledad de divisiones
en el polen de mi guerra.
Pero si esto fuera exacto, aún la exactitud sería una desgracia de trenes
desprendiéndose de una llama.
Y es que la existencia es un vehículo de atómicos veleros denunciando
mares que quieren esconderse.
El torrente de un hilo en un otoño de reflexiones, la marca de un hombre
en la frente.
Pero son los botines de hierro y los hilos que los unen son de acero, con
ellos se abren los caminos.
Religiones de un feudo con ludico caminar, rehen de luminosos celos
dentro de la lluvia.
Todo lo que ha sido mentado se arrastra entre melodías de naufragos,
me pregunto dónde está mi propio mar para ahogarme.
En qué amanecer encontraré su orilla y la espuma como una doncella
de veneno esperándome.
Yo no quiero sepulcros donde una moneda haya cambiado el soplo de un suicidio
por el tiempo de los pájaros.
No busco que el viento haya comentado en estas cenizas de donde es que
llega la llama.
Sólo escucho y a veces contemplo furioso entre equilibrios, desesperaciones
y calmas.
Lucido como un promontorio, golpeo en todos los motines, recorro en
todos los caballos.
No te prepares para una aguja, mi corazón no lo está, vé y vibra, vé y cae
como lo hace un ala.
Pero si esa ala no sabe dormir ni despertar, entonces asciende al cielo
y amala.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
El Vuelo del Punto
Este es el lugar. Aquì se detienen los pasos.
Màs allà una pared de plata
nos recuerda los origenes.
Màs allà los cèfiros son ràfagas donde
un mundo creìa ser tiempo.
Aquì todos los pàjaros detuvieron
el vuelo e hicieramos lo que hicieramos
terminamos contemplando ese hincar el cielo
con un punto desde sus alas.
Porque muy tarde aprendì que cada planear
es una linea.
Y el vuelo en conjunto sòlo
un punto.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Màs allà una pared de plata
nos recuerda los origenes.
Màs allà los cèfiros son ràfagas donde
un mundo creìa ser tiempo.
Aquì todos los pàjaros detuvieron
el vuelo e hicieramos lo que hicieramos
terminamos contemplando ese hincar el cielo
con un punto desde sus alas.
Porque muy tarde aprendì que cada planear
es una linea.
Y el vuelo en conjunto sòlo
un punto.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
El Bosque de la Cresta
La hoja eleva el mar que ahora sientes.
Bajo ella un sol antiguo es ancestral y manùscrito.
Tù recuerdas el tiempo por el cual
el espacio ha vivido.
Pero no logras demostrarlo.
Especùlas bajo la tierra.
Especùlas con una carta de sueño en la carne
y otra de mesiànico extravismo.
Porquè el extravismo preguntaràs...
La razòn es la siguiente...borra lo inasible.
Ademàs de ello he tendido puentes
para que los manantiales
sean devorados por su propia mirada.
Puentes personales.
Individuales como una psicologìa
en la espuma.
Buscàndo una sola cresta.
Guillermo Isaac paredes mattos
Bajo ella un sol antiguo es ancestral y manùscrito.
Tù recuerdas el tiempo por el cual
el espacio ha vivido.
Pero no logras demostrarlo.
Especùlas bajo la tierra.
Especùlas con una carta de sueño en la carne
y otra de mesiànico extravismo.
Porquè el extravismo preguntaràs...
La razòn es la siguiente...borra lo inasible.
Ademàs de ello he tendido puentes
para que los manantiales
sean devorados por su propia mirada.
Puentes personales.
Individuales como una psicologìa
en la espuma.
Buscàndo una sola cresta.
Guillermo Isaac paredes mattos
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