viernes, 9 de septiembre de 2011

Reflexiòn de una Paràdoja.

Al despertar el primer conocimiento
es del aura.

Del trance o una maniatica dianoìa
en las pupilas.


Despertamos y todo es desesperadamente
sagrado.

El cefiro ha arrancado la humedad del
follaje.


Esa humedad que anhelaba el sesgo del
corazòn, el ga`lpòn del cisne.

Nada està cubieerto por mi alma ahora.


Las cosas estàn desnudas como si arribaran
a mis manos.

Los hombres recogen sus legañas
ahora.


El hambre abàndona el solsticio de su estòmago
creando un perihelio. Un venus de silo.

Una creaciòn de entes sobre mis hombros
son los mismos que he inspirado,
màs no para siempre.

Ese llamado es desconocido.


La fiebre que los inspira es algo ardiente.


No el luminoso canto
de una paràdoja.






Guillermo Isaac paredes mattos





Guillermo Isaac Paredes Mattos

Los Sìmbolos Profundos

No pensamos en los veleros como
la vida lo hace.

La vida generalmente hace cualquier cosa.

Un detalle. Un cielo, un ciclo de ambar.


En esta cita de peones con nuestro
dorado holocausto, el diluvio llega
cercenando el oxigeno, su mejilla de
lùcidez y pomulo.


Jamàs volteamos hacia un planeta y
si nuestra sombra recoge ese remordimiento
es para azularlo.

Descubrimos que nuestra sensibilidad
no està hecha de bòlidos
pero sì de cìmbalos.

Jueces de papeles de antropòlogos
sentados entre el testamento y la carne
guiados por lùmenes, eso vimos.


Yo quiero un lùmen para la ilusiòn
decìan los bordes.


Pero nuestra sombra no era la efigie cultural
El troquelar de un lunar
el derby donde la escritura es citada
inundada de vèrtigos. Nuestra sombra
no era hàbito. Y los bordes fueron
sorprendidos por la costumbre
en un nocturno pièlago de cabellos.


No hemos estado tan cerca de la vida
como ahora.

Ahora que todos los sìmbolos mueren
para renacer.

Y en apariencia podemos decidir a renunciar
a la apariencia porque lo profundo
ya no logra amarnos.


Ahora, que es la voluntad de la belleza
quien decide si llega o no a ello.




Guillermo Isaac Paredes Mattos

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El Forástero de la Belleza

He caminado sobre la belleza, con una flor
de curiosidad, con la música
de algún agreste día
irracional y puro
como el barro.

He dejado de creer en la inocencia
desde la inocencia.


Juré a la creación que sus palabras
no se originaban en medio
del verbo, me impresioné de sus cábalas
y alustes de cuentas
con la memoria.



Fragatas de olvido y horarios de polen
forjában mis límites
y en ese silencio
recononcí errantes inteligencias
reciclando a los dioses
a una punta de nilo
desvaneciendose entre mecanofrafías
de extraños cronográmas.


Y En esa sensibilidad de cadaver
interpreté mi lengua
donde la vida
era una oración que el veneno
ensortijaba
en la arena.


Sólo paraque la muerte cuente mis
días de forastero.


Y el exhalo los de la belleza.




Guillermo Isaac Paredes Mattos

El Exámen de la Flor

La existencia de una flor. La ví pasar
iluminada por el aire.

La ví tomar um juguete de barro. Creíamosla
equilibrada como el sol
del elemento.


Mas. En su corazón las calles se desnudaban
nocivas.

Dormía sobre espinas.

Marcho a lo funebre llena de espirales.

Sólo asi se unió al amor
y la acompañaba una espada.


De sus lídes decíamos
que el verso no era profundo
que su mundo nos borraba porque
estaba llena de minerales
y los minerales no surcan apariencias.


Empero. Bajo esas lides inspiramos el
halo de un poeta,
el dirigible y el confín,
los abecedarios, los siniestros idiomas.

La sílaba durmiendo entre los ríos.


Soñando eternamente entre la corriente
y sus movimientos.





Guillermo Isaac Paredes Mattos

martes, 6 de septiembre de 2011

Experiencia del Sueño

La experiencia como una caída.

La lógica de sus simbolos
desatando nuestro corazón entre la nada.


El albedrío para perderlo todo.

Y entre los árboles y los motines, dibujaban
las huestes un roquedal.


Un sembrío de humedad para los labios.


Lunares de vértigo, el pensamiento conjurando
veredas donde la esquina
repasaba la noche, inundada
de cirros, donde el vuelo ciñe
su postrera esperanza
de una salida hacia el mar
de un puerto en las manos.

Pero ello está en manos de las aves.


Por ello el vuelo les fue vedado
a los hombres.

Y lo único que quedó fue la poesía
para descifrarlo.






Guillermo Isaac Paredes Mattos

sábado, 3 de septiembre de 2011

La Embestida del Instinto








Sobre èste candelabro multitudes
de formas.


La sabidurìa las divulgò compañada
de un arnes.


Los arpones reconocieron su rostro
antes de una pantera, en el talento
de èsta dorada
por el relàmpago.


Pero en cada relàmpago hay un bòlido.


Un almafuerte.
Un bergatìn cansado.

Despertè en ellos buscando el calìz.

El tembloroso desampàro del miedo. La noticia
de un amor que no tenga paraderos ni esquirlas
como la lluvia o el florecimiento
de una herida.


Fuì evanescente como la fè hasta que no tuve rostro.


Abordè religiones segùn el opalo
de una planta cuando gira.


Comparè bestia y galaxia
para hallarme descolorido
como el halo.

Como el halo...


Pues en su espìritu empieza
la embestida del instinto.






Guillermo Isaac paredes Mattos

Hemisferio Astromèlico






Algunas cosas existen entre el agua
y la tierra
soñando el espìritu de un archipielago.


Otras hablan de antorchas
de oceanos marchitàndose entre corales
y bajo esas ciernes un estuario.


Una albùfera donde la razòn
guarda el caos para dìas de insomnio.


Algunas cosas evolucionan y cantan.


Se trasladan entre dios y los hombres
como hemisferio astròmelico,
en su camino buscan una boca, en su camnino
suelen asilarse en el viento, trepan
las corrientes màs altas.


Y no regresan.






Guillermo Isaac Paredes Mattos