Entiendo de lugares rankeados.
Tambièn entiendo de murallas alimentadas
por una torre. Comprendo que toda digestiòn
se perpetùa cuando algo nos simboliza
para arrancar figuras de esas aguas.
Sublimizo. No todo lo que vivo, pero sublimizo
y ese testimonio es equinoccial segùn lo volàtil
del dìa, llenando de leyendas mis ojos.
Y aunque no soy tan volàtil -como dije- sublimizo.
Sè que estro, es neologizar de noche lo siguiente,
una continuidad, una hoja donde la bruma deja su legaña,
con pergaminos de devenir en la garganta.
Debo a mi informalidad, su olfato de jardìn,
la busqueda de una conciencia, de un ser delirante,
otro expresivo y màs que la sensibilidad,
esquivo el sentir y las barajas donde mi percepciòn
se ocupa en que nunca nada serà suficiente,
en que gènero y epopeya son poèticos
dado los talismanes del cuervo
mordiendo de noche
una linea.
Yo tambièn muerdo en una linea.
Lo hice desde muy temprano, cuando la hierba
no tenìa colores y el mar aparecìa
con la cirujìa de una flor en su boca.
Y lo besaba, con ese arte que no engaña a nadie
pues se traiciona a cada segundo a si mismo.
Allì donde lo verdadero duda.
Unos lo entierran con el nombre de dòn.
Yo entiendo que es una veleta
donde la providencia tiene todo el derecho
de ignorarnos.
De niquiera representarnos.
Y ello es total. Porque su corazòn
nos desaparece.
Y entiendo
-vanamente sigo entendiendo-
con el fìn de toda mi atenciòn
desbocàndose en esa curva.
Guillermo Paredes mattos
viernes, 25 de marzo de 2011
martes, 22 de marzo de 2011
El Poema y el Destino
Con perdòn del amor, la noche tambièn es
otra doctrina
Tenìa una historia, me habìa creado.
Saltaba por mis ojos, despistada por mi frente
suspendìa su cuello igual al mìo
al ser ahorcado por las cosas.
Por lo demàs se borraba entre la gente.
Tambièn en la realidad.
Hasta los objetos llegaban a esa fiesta,
nubes moradas debido a la falta de aire caìan,
vientos que ya no pueden tomar
un pedazo de ràfaga,
ràfagas que olvidan resplandores
de miseros navegantes -con letras pequeñas-
cuando sus latidos buscan patios de azur
para el rocìo,
el elemento temprano de la nada,
la fortuna del halo mientras el destino
atraviesa su casa con un vaticinio
de pàlidos estandartes.
De mìsticas banderas.
Soplos como un guardian de otro tamaño.
Tenìa una historia, meditè en sus recorridos.
Hoy vuelvo a tomar esa sustancia en sus pòmulos
para representar la medida de una venia,
del paladar ahora que su misiòn
sobre esta escollera ha partido
y yo el que escribìa, camina con escopetas
de presentes con sustantivos de torres
o traversas, performances donde vivir
serà nuevamente este final amarillo.
Tenìa una historia.
Escondida aquì en estos versos
en otro poema contarà su historia.
Tal vez no serè quien lo escriba.
No sè si ello sea el argumento para caminar por
un poema. No lo sè.
Pero es su destino.
Guillermo paredes mattos
otra doctrina
Tenìa una historia, me habìa creado.
Saltaba por mis ojos, despistada por mi frente
suspendìa su cuello igual al mìo
al ser ahorcado por las cosas.
Por lo demàs se borraba entre la gente.
Tambièn en la realidad.
Hasta los objetos llegaban a esa fiesta,
nubes moradas debido a la falta de aire caìan,
vientos que ya no pueden tomar
un pedazo de ràfaga,
ràfagas que olvidan resplandores
de miseros navegantes -con letras pequeñas-
cuando sus latidos buscan patios de azur
para el rocìo,
el elemento temprano de la nada,
la fortuna del halo mientras el destino
atraviesa su casa con un vaticinio
de pàlidos estandartes.
De mìsticas banderas.
Soplos como un guardian de otro tamaño.
Tenìa una historia, meditè en sus recorridos.
Hoy vuelvo a tomar esa sustancia en sus pòmulos
para representar la medida de una venia,
del paladar ahora que su misiòn
sobre esta escollera ha partido
y yo el que escribìa, camina con escopetas
de presentes con sustantivos de torres
o traversas, performances donde vivir
serà nuevamente este final amarillo.
Tenìa una historia.
Escondida aquì en estos versos
en otro poema contarà su historia.
Tal vez no serè quien lo escriba.
No sè si ello sea el argumento para caminar por
un poema. No lo sè.
Pero es su destino.
Guillermo paredes mattos
El Espìritu de Cera
Todo lo que habìa creado.
Un universo de cera en el aliento
una certidumbre desprendièndose
hacia una valle sin vida.
Hacia un agujero sin rostro.
En los bacilos, cuando el corazòn
vuelve al espìritu con pànicos de àcido en
la boca y los labios inundan el coral
de ese fìn forastero de las playas
de los hilos trashumantes
y los remordimientos
uniendo placeres de sabidurìa igual
al plomo en los filos
y las cuitas
donde un jardìn añade su araña
esa naciòn de polilla
esa temeraria nuca de craneo
arrastràndose sobre un imperio silàbico
en una prosodia
en esa poesìa llamada de espejo
o prelaciòn que asciende a un ovillo
recreando azulejos
catacumbas sin hemisferio
o vocablos de agua.
Aquellos que preparamos inutilmente
para la tierra
en la escarcha del estilo
y la fortaleza de sus aguas
dobladas de noche,
quebradas cada amanecer...
Tan solo en el espìritu.
Guillermo Paredes Mattos
Un universo de cera en el aliento
una certidumbre desprendièndose
hacia una valle sin vida.
Hacia un agujero sin rostro.
En los bacilos, cuando el corazòn
vuelve al espìritu con pànicos de àcido en
la boca y los labios inundan el coral
de ese fìn forastero de las playas
de los hilos trashumantes
y los remordimientos
uniendo placeres de sabidurìa igual
al plomo en los filos
y las cuitas
donde un jardìn añade su araña
esa naciòn de polilla
esa temeraria nuca de craneo
arrastràndose sobre un imperio silàbico
en una prosodia
en esa poesìa llamada de espejo
o prelaciòn que asciende a un ovillo
recreando azulejos
catacumbas sin hemisferio
o vocablos de agua.
Aquellos que preparamos inutilmente
para la tierra
en la escarcha del estilo
y la fortaleza de sus aguas
dobladas de noche,
quebradas cada amanecer...
Tan solo en el espìritu.
Guillermo Paredes Mattos
domingo, 20 de marzo de 2011
Rampla del Mundo
Rampla del mundo.
Bajo esa presiòn el canto aparece desbocado
como una marioneta.
Monedas y espejos persiguen a los animales.
Altavoces, cirros y parlantes
ensucian efebos.
Y hoy como ayer el conocimiento
pierde la conciencia al ser hallado
por la belleza.
Yo era religioso por ello. Un muñeco
de trapo en el aura, un muerto que regresa
nuevamente de la providencia
porque toda su vida no hizo màs
que buscarla.
Y en esas imagenes fanàticas, respirase vastedad,
peros luminosos, auroras sin nosotros y la
honra cabalistica de un mago sediento.
Pobre mago. Se inclina a las cartas.
Abandona de dìa el poema, pisa la niebla.
Creo en èlpues estoy hecho de peces.
Lo amo casi sin amor y ello me transforma
en una playa,en nòminas de miseria.
Lo amo como si la nche no pudiera darme otra cosa.
Y como buen suburbio, llegue desde una insinuaciòn
con buho marginal y filosofìas de deshechos.
Lo amo categoricamente, con esos absolutos
que la aguja reconoce en los
adoquines de una raza.
Gloriosa y radiante como
un desesperado.
Guillermo isaac paredes mattos
Bajo esa presiòn el canto aparece desbocado
como una marioneta.
Monedas y espejos persiguen a los animales.
Altavoces, cirros y parlantes
ensucian efebos.
Y hoy como ayer el conocimiento
pierde la conciencia al ser hallado
por la belleza.
Yo era religioso por ello. Un muñeco
de trapo en el aura, un muerto que regresa
nuevamente de la providencia
porque toda su vida no hizo màs
que buscarla.
Y en esas imagenes fanàticas, respirase vastedad,
peros luminosos, auroras sin nosotros y la
honra cabalistica de un mago sediento.
Pobre mago. Se inclina a las cartas.
Abandona de dìa el poema, pisa la niebla.
Creo en èlpues estoy hecho de peces.
Lo amo casi sin amor y ello me transforma
en una playa,en nòminas de miseria.
Lo amo como si la nche no pudiera darme otra cosa.
Y como buen suburbio, llegue desde una insinuaciòn
con buho marginal y filosofìas de deshechos.
Lo amo categoricamente, con esos absolutos
que la aguja reconoce en los
adoquines de una raza.
Gloriosa y radiante como
un desesperado.
Guillermo isaac paredes mattos
sábado, 19 de marzo de 2011
Los horizontes de las Catedrales
Como una luz disuelta en miniaturas.
Apostando al acento abierto por la nieve
en dìas que el mundo es de abreviaturas y aguas.
Dentro de un papel, inmerso entre caos
donde los placeres detienen el hilo
de recreos y patios de mercurio.
En catedrales de alhambras uniendo algo viejo
algo profano y meticuloso como pie de hollin
dilatado por forajidos y faroles.
En muecines y albas.
En trompetas de religiòn y estulticia,
absoluto y curioso, entre imperios de moscas
y manadas que parten a un vientre donde
la eternidad se hacina
como la oscuridad en un carbòn pequeño.
Pero vemos bajo su resplandor que otro
recibe explanadas de un rencor luminoso
guiando al rostro
en una juego de miradas.
Un juego escarlata operando
en la distancia.
Para que jamàs encuentren
nuestros ojos.
Guillermo isaac paredes mattos
Apostando al acento abierto por la nieve
en dìas que el mundo es de abreviaturas y aguas.
Dentro de un papel, inmerso entre caos
donde los placeres detienen el hilo
de recreos y patios de mercurio.
En catedrales de alhambras uniendo algo viejo
algo profano y meticuloso como pie de hollin
dilatado por forajidos y faroles.
En muecines y albas.
En trompetas de religiòn y estulticia,
absoluto y curioso, entre imperios de moscas
y manadas que parten a un vientre donde
la eternidad se hacina
como la oscuridad en un carbòn pequeño.
Pero vemos bajo su resplandor que otro
recibe explanadas de un rencor luminoso
guiando al rostro
en una juego de miradas.
Un juego escarlata operando
en la distancia.
Para que jamàs encuentren
nuestros ojos.
Guillermo isaac paredes mattos
Izadura del Miedo
Nunca estar donde se debe. Sòlo estar.
Conocer que arpa interviene en el oceano
cuando nada se espera y sòlo adquirimos
conceptos y nieblas, arboles de seda
llenando de ruinas y telarañas un sonido,
un reino de metal, una postura de hielo.
Todo ello tan nuestro, màs que un adjetivo
màs que la tradiciòn elevada al hercho con
gritos de cirugìa, las mìas por ejemplo.
Sòlo estar, vivir por advenimiento, contener
la risa de una làgrima entre dirigibles,
amenazar a la curiosidad desde las sombras,
mantener en vilo a los tuertos
despedazar un coloquio mestrual
donde se juntan otros paises,
otras politicas para la sangre.
Nunca estar donse se debe, compartir
cumbres de ira con la experiencia
dar a dios un motivo para desconocernos.
Y en ese absurdo punto
volver a un poema.
Guillermo isaac paredes mattos
Conocer que arpa interviene en el oceano
cuando nada se espera y sòlo adquirimos
conceptos y nieblas, arboles de seda
llenando de ruinas y telarañas un sonido,
un reino de metal, una postura de hielo.
Todo ello tan nuestro, màs que un adjetivo
màs que la tradiciòn elevada al hercho con
gritos de cirugìa, las mìas por ejemplo.
Sòlo estar, vivir por advenimiento, contener
la risa de una làgrima entre dirigibles,
amenazar a la curiosidad desde las sombras,
mantener en vilo a los tuertos
despedazar un coloquio mestrual
donde se juntan otros paises,
otras politicas para la sangre.
Nunca estar donse se debe, compartir
cumbres de ira con la experiencia
dar a dios un motivo para desconocernos.
Y en ese absurdo punto
volver a un poema.
Guillermo isaac paredes mattos
Sobre un Elemento
Existen cadenas y muchachos de tinieblas que
hunden los muelles.
Sobre ellos la realidad dejò un tinte de màstiles
y prostibulos.
Una ramera partiendo hacia el sol un mediodìa
de turbantes, de supersticiones.
Hay dos calles siempre separàndose y ningùn motivo
vuelve a la razòn por ello.
Bajo ese desmedro se sigue creando.
En ese orden de extraña luz, adosado
a especies legislativas. Intepretativas.
Con exègesis de vortices declamatorios,
donde el universo sigue en pie
con mitad de una fuga.
Y el ùnico elemento girando en ella
es lo completo.
Guillermo isaac paredes mattos
hunden los muelles.
Sobre ellos la realidad dejò un tinte de màstiles
y prostibulos.
Una ramera partiendo hacia el sol un mediodìa
de turbantes, de supersticiones.
Hay dos calles siempre separàndose y ningùn motivo
vuelve a la razòn por ello.
Bajo ese desmedro se sigue creando.
En ese orden de extraña luz, adosado
a especies legislativas. Intepretativas.
Con exègesis de vortices declamatorios,
donde el universo sigue en pie
con mitad de una fuga.
Y el ùnico elemento girando en ella
es lo completo.
Guillermo isaac paredes mattos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
