No soy la entrada a una figura, pero me muevo
en el aire.
Y sin ser viento pienso que la inmensidad es
una identidad hermafrodita.
Qué más da...mi continuidad depende en bosques
a veces descomunales.
En colosos que parten la luna, he guardado
una mitad por si alguna noche la otra
quiere recogerla.
No he vivido de acuerdo a ningún orden
que no lleve elementos de mi corazón.
Sustancias de mi geografía con árboles secretos
y muchos acantilados.
Es decir si me vieron me encontraron siempre
suspendido, ninguna voz de niño a mi lado
me mostraba sus cumbres.
Soy un hombre con toda la cortesía del sueño
cuando es meridiano y es logos.
Un hermetismo, donde los paradigmas no serán
más poéticos.
Y del ayer mis caminos son anestesia, propósito
del que sumergese siempre.
A cada momento me estoy despidiendo.
A cada momento no sé que sombra abrirá
el panel donde sus manos
trituran un aro
una bicicleta consumiendo su pulso
en la bruma.
Siempre estoy preocupandome por colgar
cerbatanas en el péndulo
de una atalaya
en la cual el adjetivo proviene
del barro
como si fuera una ola.
Nada le ha dicho
que de barro no es
el oceano.
Guillermo Isaac paredes Mattos
jueves, 6 de enero de 2011
miércoles, 5 de enero de 2011
Dios y el poema
Quisiera que las cosas se detuvieran como lo
hace la vida.
Que se instruyeran un instante en el momento.
Que se alarmaran igual que el hombre ante la
nociòn del espacio y lo haga con dequeismos
y volantes de papel anunciando
regatas de truenos
y fogatas
fogatas de agua y talismanes.
Yo emprenderìa un viaje sucio en las entrañas
guiado por barcos de instinto
o sensibilidad que devora caminos
porque no posee la habilidad
de cerrar los ojos
con ellos.
Desearìa un poco de magia nada màs, por
que me parece que vivo convencido
de sus cuartos
de sus habitaciones
y esos edificios donde seguramente
un hombre quita el aliento al hombre.
En realidad anhelo un universo sin ciudades.
Alejarme y llegar a esa cita donde dios
se encuentra con el poema.
Y por ùltima vez en la creaciòn
ambos recitan.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
hace la vida.
Que se instruyeran un instante en el momento.
Que se alarmaran igual que el hombre ante la
nociòn del espacio y lo haga con dequeismos
y volantes de papel anunciando
regatas de truenos
y fogatas
fogatas de agua y talismanes.
Yo emprenderìa un viaje sucio en las entrañas
guiado por barcos de instinto
o sensibilidad que devora caminos
porque no posee la habilidad
de cerrar los ojos
con ellos.
Desearìa un poco de magia nada màs, por
que me parece que vivo convencido
de sus cuartos
de sus habitaciones
y esos edificios donde seguramente
un hombre quita el aliento al hombre.
En realidad anhelo un universo sin ciudades.
Alejarme y llegar a esa cita donde dios
se encuentra con el poema.
Y por ùltima vez en la creaciòn
ambos recitan.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Imitaciòn de la Mimesis
Toda naturaleza estriba en palacios como este.
Decir en una acto que todo es ilusiòn.
Acceder al solfeo, al clasico esplendor de tierra.
Sorprenderse por mimesis, tener la formaciòn
mas lejana que da una filosofìa. Su escena
de confecciòn desviandose a la inocencia.
La naturaleza es un mundo que no es ciencia
pero es cientifismo que vaga de episteme o
tratado del sueño. Un capitalismo, un juego
de modernidad en ella nos hace visionarios del pelo.
Y por si no sabes no existe esperanza para
aquellos que unen demasiado un centimetro a otro
una pose a otra, un discurso sobre la arena
ofreciendo el sacrificio de la làgrima
entre bosques de creaciòn
entre tìtulos de antiguedad.
Y en ella se dicta no para comprender
ni ser comprendidos, la tradiciòn
dirà muchas cosas antes que llegue
la noche y con ella nuestras piernas
vuelvan a transformarse en amalgama.
En plastilina donde mis circunvalaciones
de estupor
caminaràn siempre a otras cosas.
Y ello sucede en la vida y por mimesis
en cualquier poema.
Guillermo Isaac paredes mattos
Decir en una acto que todo es ilusiòn.
Acceder al solfeo, al clasico esplendor de tierra.
Sorprenderse por mimesis, tener la formaciòn
mas lejana que da una filosofìa. Su escena
de confecciòn desviandose a la inocencia.
La naturaleza es un mundo que no es ciencia
pero es cientifismo que vaga de episteme o
tratado del sueño. Un capitalismo, un juego
de modernidad en ella nos hace visionarios del pelo.
Y por si no sabes no existe esperanza para
aquellos que unen demasiado un centimetro a otro
una pose a otra, un discurso sobre la arena
ofreciendo el sacrificio de la làgrima
entre bosques de creaciòn
entre tìtulos de antiguedad.
Y en ella se dicta no para comprender
ni ser comprendidos, la tradiciòn
dirà muchas cosas antes que llegue
la noche y con ella nuestras piernas
vuelvan a transformarse en amalgama.
En plastilina donde mis circunvalaciones
de estupor
caminaràn siempre a otras cosas.
Y ello sucede en la vida y por mimesis
en cualquier poema.
Guillermo Isaac paredes mattos
martes, 4 de enero de 2011
Orientaciòn de los Sòlidos
Viven en aspas y cortaplumas.
Se diferencian del mar son ninguna semejanza.
Doblan sus hegemonìas, sus categorìas del alma
para encender en la quietud el lirismo
del extraño cuerpo.
Suenan como ritmos sin acordes, estaciones de faros
donde un estallido nos reclama
como la muerte reclama a la vida.
Dejan atràs sus sìmbolos para orientarse
entre los sòlidos y dejar un video del hombre
humedecido en la arena por un poeta.
Respiran, mustios desde la època en
que los siglos empinaban avisos
para encontrarse con la dunas, las avispas.
Lo conocemos, podriamos alejarnos sin saber
jamàs nada de èl y sin embargo
estariamos convencidos que ya lo encontramos.
Que todo lo que hubo en sus alas
esta en la respiraciòn del lenguaje.
Ese lenguaje que intento quitarle su corazòn
sòlo para entregarselo.
Para mostrarle que habìa otra manera.
Pero al atajar la noche èl sabìa que
lo ùnico que podìa hacer era escribir.
Porque no estaba
preparado.
Guillermo isaac Paredes Mattos
Doblan sus
Se diferencian del mar son ninguna semejanza.
Doblan sus hegemonìas, sus categorìas del alma
para encender en la quietud el lirismo
del extraño cuerpo.
Suenan como ritmos sin acordes, estaciones de faros
donde un estallido nos reclama
como la muerte reclama a la vida.
Dejan atràs sus sìmbolos para orientarse
entre los sòlidos y dejar un video del hombre
humedecido en la arena por un poeta.
Respiran, mustios desde la època en
que los siglos empinaban avisos
para encontrarse con la dunas, las avispas.
Lo conocemos, podriamos alejarnos sin saber
jamàs nada de èl y sin embargo
estariamos convencidos que ya lo encontramos.
Que todo lo que hubo en sus alas
esta en la respiraciòn del lenguaje.
Ese lenguaje que intento quitarle su corazòn
sòlo para entregarselo.
Para mostrarle que habìa otra manera.
Pero al atajar la noche èl sabìa que
lo ùnico que podìa hacer era escribir.
Porque no estaba
preparado.
Guillermo isaac Paredes Mattos
Doblan sus
lunes, 3 de enero de 2011
Iniciación del Latido
El relato astronómico de la ira.
El hado y el asilo seducidos por huestes de hogueras.
Su amor por antros donde ninguna tregua apaga
las cenizas de la libertad con su soplo.
Y entonces coincidimos
en que toda cordura debe ser febril
para lograr traicionarnos
y somos el análisis de un asta
muy cerca de una bandera
en un campo de batalla sembrado
de muertos.
El relato del agua.
Esa narracion de izquierda y exegesis poética,
cronograma boreal
programado por nuetro latido en las sombras.
Mi expresión de martillo.
La agresividad de la victima desprendiendose
de la existencia casi como una flor
las dimensiones donde vaga el espíritu, sólo una.
Y al dejar atrás el último verso de este poema
algo de nosotros
vuelve al titan del latido.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
El hado y el asilo seducidos por huestes de hogueras.
Su amor por antros donde ninguna tregua apaga
las cenizas de la libertad con su soplo.
Y entonces coincidimos
en que toda cordura debe ser febril
para lograr traicionarnos
y somos el análisis de un asta
muy cerca de una bandera
en un campo de batalla sembrado
de muertos.
El relato del agua.
Esa narracion de izquierda y exegesis poética,
cronograma boreal
programado por nuetro latido en las sombras.
Mi expresión de martillo.
La agresividad de la victima desprendiendose
de la existencia casi como una flor
las dimensiones donde vaga el espíritu, sólo una.
Y al dejar atrás el último verso de este poema
algo de nosotros
vuelve al titan del latido.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Juego de Muerdagos
Vivir junto a un pómulo.
Lograr ser una vida de sienes.
Hallarse caminando en arenas retóricas.
Acontecer.
Medir un paso.
Dormirse en el vórtice del verbo
sin palabras.
Entonces a merced del delirio idear
un faro
y ese idear fabula universos
de naufragos
forasteros de crótalos y molinos.
Vivir. Estar en la experiencia. Mirar
su lustre de angustioso cordón
donde la conciencia
vuelve a la inquietud de las cosas errantes
esas cosas que ordenan el mal
mientras la luna cae por un ojo
y es dialectico el dibujo del fusil
en los nombres
la inteligencia golpeandose
contra un pensamiento
el de cera, el de auras
el que conoce perfectamente
su cultura dogmatica
el canto de los espejismo
llenando de supersticiones sus fosiles.
Y sin darnos cuenta
encontrar muerdagos en nuestras gargantas
igual que lo eterno.
Guillermo Isaac paredes Mattos
Lograr ser una vida de sienes.
Hallarse caminando en arenas retóricas.
Acontecer.
Medir un paso.
Dormirse en el vórtice del verbo
sin palabras.
Entonces a merced del delirio idear
un faro
y ese idear fabula universos
de naufragos
forasteros de crótalos y molinos.
Vivir. Estar en la experiencia. Mirar
su lustre de angustioso cordón
donde la conciencia
vuelve a la inquietud de las cosas errantes
esas cosas que ordenan el mal
mientras la luna cae por un ojo
y es dialectico el dibujo del fusil
en los nombres
la inteligencia golpeandose
contra un pensamiento
el de cera, el de auras
el que conoce perfectamente
su cultura dogmatica
el canto de los espejismo
llenando de supersticiones sus fosiles.
Y sin darnos cuenta
encontrar muerdagos en nuestras gargantas
igual que lo eterno.
Guillermo Isaac paredes Mattos
Entrada a un Capitulo
La noche es verde.
Abandona el deseo en los mástiles.
Deja horribles campañas al infinito.
Presenta a las sombras como un uniforme
preciso de la deriva.
La noche de auroras. Llenando
de epidemias nuestros caminos.
Acantonando cada hemisferio
de extrañas ballestas.
Un movimiento de lumenes
propicio que la eternidad convirtierase
en límite en ella.
Un límite con ventanas de yugos
y estructuras forjando
el rigido escarnio del alma.
Cuando su vida y la vida de los hombres
se llena de miserables
capitulos.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Abandona el deseo en los mástiles.
Deja horribles campañas al infinito.
Presenta a las sombras como un uniforme
preciso de la deriva.
La noche de auroras. Llenando
de epidemias nuestros caminos.
Acantonando cada hemisferio
de extrañas ballestas.
Un movimiento de lumenes
propicio que la eternidad convirtierase
en límite en ella.
Un límite con ventanas de yugos
y estructuras forjando
el rigido escarnio del alma.
Cuando su vida y la vida de los hombres
se llena de miserables
capitulos.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
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