El Fuego de la tradiciòn
La vida es un lugar perdido en la inocencia.
Una inspiraciòn a medias.
Se culturiza en nociones de yugular y entrañas,
donde suele vibrar una màntica,
con esa mùsica que la soledad diluye en una vena,
recordandome que antes del poema
hay un destino.
No posee inteligencia, recorre aposentos
como lo hàce la locura y la locura no es irracional
es un evento lùcido como la aurora,
despuès de haber abandonado a la noche,
eso lo imitò de los hombres.
La vida es una exposiciòn cerebral.
El desafìo de la mente ante la ceremonia
de una neurona en ella, una nebulosa canta allì
la visiòn del rocìo.
Es este viento de agallas irreconocibles.
El paseo en la orilla antes que la demencia del oceano
llegue a nuestras manos.
Es nuestra maldiciòn, sòlo el alma
puede conducirla hacia la tradiciòn
del fuego.
Guillermo Isaac Mattos.
jueves, 8 de julio de 2010
Arte Poètica
Arte Poètica
Es posible que la complicidad haya sido
el ùnico arte de mis calles vacìas.
Que sus dioses, los vendavales publicos y morenos
donde mi vida era construidad por zoològicos.
Que la noche deje mi imaginaciòn
a la idealidad de las constelaciones.
Tanto asi, como un heroe, andrògino y puro
en una llave
en una luna, automàtico y ciego
como una figura de trapos.
Donde algo oscuro como los relàmpagos
te acarician con el maleficio divino
de sus desiertos.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Es posible que la complicidad haya sido
el ùnico arte de mis calles vacìas.
Que sus dioses, los vendavales publicos y morenos
donde mi vida era construidad por zoològicos.
Que la noche deje mi imaginaciòn
a la idealidad de las constelaciones.
Tanto asi, como un heroe, andrògino y puro
en una llave
en una luna, automàtico y ciego
como una figura de trapos.
Donde algo oscuro como los relàmpagos
te acarician con el maleficio divino
de sus desiertos.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
miércoles, 7 de julio de 2010
El Verbar del Origen
El Verbar del Origen
Sobre la voluntad el dìa entrenado por una aguja.
Hermetica y arquetipica,la luna se levanta colgada del misterio.
Su elevaciòn precede al idilio donde las voces se inclinan
y los muertos definen ese tanteo entre prostibulos verdes
aquellos sellados por capillos y lenguas dialògicas.
Dialògico el ser que nubla su existencia y exige
a la realidad los origenes donde el verbar sea mìtico
como un gran eslabon de piel abriendose en la arena.
Y para no extender màs este poema.
No aqui.
Concluirè mentando que ese eslabon era el llanto
del verbar.
En los origenes de todo profeta.
Y su demiurgìa, esa, su sonido
en los labios...La convierte
en profecìa.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Sobre la voluntad el dìa entrenado por una aguja.
Hermetica y arquetipica,la luna se levanta colgada del misterio.
Su elevaciòn precede al idilio donde las voces se inclinan
y los muertos definen ese tanteo entre prostibulos verdes
aquellos sellados por capillos y lenguas dialògicas.
Dialògico el ser que nubla su existencia y exige
a la realidad los origenes donde el verbar sea mìtico
como un gran eslabon de piel abriendose en la arena.
Y para no extender màs este poema.
No aqui.
Concluirè mentando que ese eslabon era el llanto
del verbar.
En los origenes de todo profeta.
Y su demiurgìa, esa, su sonido
en los labios...La convierte
en profecìa.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Sobre la hipòeçsis escrita
Poesìa
Αγωνία και έκσταση είναι μια καρδιά
Ellos escriben porque el escrito olvida.
Porque su memoria es retratada en el alcohol.
En èl caminan flautas originales, eximios balanceos
de terciopelo.
Un puente donde los ciclos son enfrentados a los truenos.
Y la tempestad abre su corazòn sin raices, un solo rayo al mundo.
Bajo esos conos, todo deja de igualarse.
El derecho pierde su virtud, tanto como la necesidad.
Y nosotros, nos estampamos oprimidos por soportes de liras,
por citadinos horòscopos e hialinos acontecimientos,
màs aùn que el acontecimiento.
Con una duda feroz en el pecho, con serpentines
aguardando la espada de la confusiòn
en esa fiesta.
Llena de dicciones y escarlatas codicias
desplegando el trance
de su gnostica agonìa.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Αγωνία και έκσταση είναι μια καρδιά
Ellos escriben porque el escrito olvida.
Porque su memoria es retratada en el alcohol.
En èl caminan flautas originales, eximios balanceos
de terciopelo.
Un puente donde los ciclos son enfrentados a los truenos.
Y la tempestad abre su corazòn sin raices, un solo rayo al mundo.
Bajo esos conos, todo deja de igualarse.
El derecho pierde su virtud, tanto como la necesidad.
Y nosotros, nos estampamos oprimidos por soportes de liras,
por citadinos horòscopos e hialinos acontecimientos,
màs aùn que el acontecimiento.
Con una duda feroz en el pecho, con serpentines
aguardando la espada de la confusiòn
en esa fiesta.
Llena de dicciones y escarlatas codicias
desplegando el trance
de su gnostica agonìa.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
martes, 6 de julio de 2010
Las ciudades del Nombre
Las Ciudades del Nombre
Cùal era el nombre.
La precisiòn de la luz sobre su significado.
La puerta abriendo paso a la letra, al acentro del guardia.
Al policia del sueño aplacado por motines de hierba
al intentar dormir en el follaje.
Dònde era el nombre.
La plaga gramàtica y esterea de nuestro corazòn
intentando desatar su espìritu
en esa belleza
complicada y novelista de parsimonias
de coherencias sobre nihilismos
de evoluciones entre sombreros de agua
donde la imaginaciòn
refleja el espacio del destino sobre
naciones de piel, insinuando muelles
asolados por heridas.
Allì, donde el dolor posa una letra
en la inutil metàfisica,
donde la màs extraña existencia
- la que no conocemos-
lo abandona a la visiòn del fuego
antes de convertirlo
en una palabra.
Guillermo Paredes mattos
Cùal era el nombre.
La precisiòn de la luz sobre su significado.
La puerta abriendo paso a la letra, al acentro del guardia.
Al policia del sueño aplacado por motines de hierba
al intentar dormir en el follaje.
Dònde era el nombre.
La plaga gramàtica y esterea de nuestro corazòn
intentando desatar su espìritu
en esa belleza
complicada y novelista de parsimonias
de coherencias sobre nihilismos
de evoluciones entre sombreros de agua
donde la imaginaciòn
refleja el espacio del destino sobre
naciones de piel, insinuando muelles
asolados por heridas.
Allì, donde el dolor posa una letra
en la inutil metàfisica,
donde la màs extraña existencia
- la que no conocemos-
lo abandona a la visiòn del fuego
antes de convertirlo
en una palabra.
Guillermo Paredes mattos
lunes, 5 de julio de 2010
Desvìo en el Cielo
Desvìo en el Cielo
Dedicado al Guille.
Para los mìsticos y para los daltònicos.
Para la mètrica y sus idolatrìas
en su cultura de cuatro paredes y
de tres dimensiones.
Para los que no pueden ir màs allà de sus ojeras.
Para los que temen que la sombra vaya
màs rapido que ellos
y se esconden ante la velocidad de algo inasible.
Para los que no pueden descender de la cruz
y miran como se desangran sus manos
y la herida en el pecho va cortando el respiro
hasta un musitar que huele a poesìa.
Digo huele para excusarme
y poder burlarme de mi excusa.
Para los que creen que la poesìa es una ramera
esperando el vicio de su yo
ese vicio metafòrico
cacofonico.
Para los cacofònicos
sobre todo para ellos
este es mi mar
aquì el que sabe ahogarse caminarà hasta
la muerte.
Para sus astisticos caballos
sobre todo los que dictan evangelios
y se repiten cada noche
ciclicos en el tedio de un barco que no
calzò jamas sus botines.
Para mì que nunca voy a intentarme
y supongo mil veces antes que algo imagine.
Y alegòrico
voy semàntico en cada luna
en cada astro
en todos mis retornos
sobre todo cuando cuando jamàs se parte
cuando no se abre caminos.
Yo que estoy cansado de las cenizas
y nunca miro atràs cuando llega el veneno.
Para los que rebotan
fieles entre sus pedagogìas
de uniformes.
Entre sus sepulcros
donde la hormiga es paradoja
de los que conspiran de noche con la araña.
Para mì que asesino complices
que grito al mar como en un claro vellocino
para que sòlo una paradoja
de luz
vuelva a encontrarme.
Barranco, 2004
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Dedicado al Guille.
Para los mìsticos y para los daltònicos.
Para la mètrica y sus idolatrìas
en su cultura de cuatro paredes y
de tres dimensiones.
Para los que no pueden ir màs allà de sus ojeras.
Para los que temen que la sombra vaya
màs rapido que ellos
y se esconden ante la velocidad de algo inasible.
Para los que no pueden descender de la cruz
y miran como se desangran sus manos
y la herida en el pecho va cortando el respiro
hasta un musitar que huele a poesìa.
Digo huele para excusarme
y poder burlarme de mi excusa.
Para los que creen que la poesìa es una ramera
esperando el vicio de su yo
ese vicio metafòrico
cacofonico.
Para los cacofònicos
sobre todo para ellos
este es mi mar
aquì el que sabe ahogarse caminarà hasta
la muerte.
Para sus astisticos caballos
sobre todo los que dictan evangelios
y se repiten cada noche
ciclicos en el tedio de un barco que no
calzò jamas sus botines.
Para mì que nunca voy a intentarme
y supongo mil veces antes que algo imagine.
Y alegòrico
voy semàntico en cada luna
en cada astro
en todos mis retornos
sobre todo cuando cuando jamàs se parte
cuando no se abre caminos.
Yo que estoy cansado de las cenizas
y nunca miro atràs cuando llega el veneno.
Para los que rebotan
fieles entre sus pedagogìas
de uniformes.
Entre sus sepulcros
donde la hormiga es paradoja
de los que conspiran de noche con la araña.
Para mì que asesino complices
que grito al mar como en un claro vellocino
para que sòlo una paradoja
de luz
vuelva a encontrarme.
Barranco, 2004
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
La Estela Furtiva
La Estela Furtiva
Aprender como la noche a respirar entre silencios,
expresarse igual a tal silencio, sin ninguna consigna.
Observar un àrbol, para ignorar incluso nuestros
vaticinios.
Mirar la nieve, en ella un vidente de agua, se hace
lìquido por primera vez. Su evoluciòn es de angustia.
Dentro de èl, genealogìas de aura, confirman patriarcas
semejantes al granizo y antes que mi hambre los devore,
una arcana sed desprende su matriarcado de luna,
su sacerdote insinuando el universo.
Por ello el sol jamàs pudo convencerme.
Su luz muere en la arena.
Y dentro de nuestros oidos
parlantes de carne ascienden hasta la mantis
simulando conversiones
tremebundas cadenas de aire, un soplo màs
un dìa estreno, escribiendo
en la sustantividad del adjetivo
que la sal que bebe no es de escamas.
Pertenece al libro del genesis.
Cuando el mundo de los hombres
era devastado.
Guillermo Isaac paredes Mattos.
Aprender como la noche a respirar entre silencios,
expresarse igual a tal silencio, sin ninguna consigna.
Observar un àrbol, para ignorar incluso nuestros
vaticinios.
Mirar la nieve, en ella un vidente de agua, se hace
lìquido por primera vez. Su evoluciòn es de angustia.
Dentro de èl, genealogìas de aura, confirman patriarcas
semejantes al granizo y antes que mi hambre los devore,
una arcana sed desprende su matriarcado de luna,
su sacerdote insinuando el universo.
Por ello el sol jamàs pudo convencerme.
Su luz muere en la arena.
Y dentro de nuestros oidos
parlantes de carne ascienden hasta la mantis
simulando conversiones
tremebundas cadenas de aire, un soplo màs
un dìa estreno, escribiendo
en la sustantividad del adjetivo
que la sal que bebe no es de escamas.
Pertenece al libro del genesis.
Cuando el mundo de los hombres
era devastado.
Guillermo Isaac paredes Mattos.
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